Nota: Este es un regalo de Reyes para Dawn. Yo le pregunte que le parecería porque se que es una fan de la pareja Bobby/Jean-Paul y a ella le gustó tanto la idea que he decidido desarrollarla completamente. Esta historia se enmarca dentro del fanfic “Lazos de Sangre” entre los capítulos 5 y 6, pero se puede leer completamente aparte.

AJUSTES DEL CORAZON

Erianne

Bobby miró su reloj con cierto nerviosismo. Llegaba tarde, apenas diez minutos, pero lo bastante como para que Estrella del Norte se pusiera hecho una furia. Después de todo el canadiense era famoso por su poca paciencia y por su afilada lengua que no dejaba títere con cabeza.

De momento, Bobby no había sido objeto de ningún comentario hiriente pero había visto el resultado en otras personas y francamente no quería vivir esa experiencia.

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Jean-Paul Beauvier nunca admitiría el hecho de que estaba nervioso como un adolescente ante su primera cita. Bobby y él habían quedado en su habitación para discutir los temas a tratar en sus clases. A pesar de que el temario había sido discutido a fondo al principio del curso habían descubierto que sus clases al ser Contabilidad y Gestión Internacional de Empresas tenían aspectos comunes y como resultado estaban pisándose el uno al otro. Este hecho había sido puesto de relevancia por los alumnos que se quejaron a Jean Paul de tener un ejercicio prácticamente idéntico mandado por el Hombre de Hielo. Jean Paul se lo había comentado a Emma Frost como coordinadora de estudios y esta había dicho que era algo a solucionar entre los profesores. Jean Paul había hablado con Bobby del problema y los dos habían acordado la cita.

-Eres un imbécil- se reprendió a si mismo en francés- ¿qué crees que va a pasar?, esto no es una cita romántica.

Jean Paul sabía que era totalmente inútil esperar que Bobby se interesara por él de esa forma. El chico era totalmente heterosexual. Lo único que podía sacar de este absurdo enamoramiento era un corazón roto. Debía de acabar con esta tontería adolescente de una vez por todas. Aún así, y con sus mejores propósitos Jean Paul había escogido cuidadosamente la ropa queriendo parecer informal pero distinguido cosa que unos pantalones de vestir marrón oscuro Yves Sant Logan y un jersey negro de cuello alto Ralph Lauren conseguían a las mil maravillas. Se había sorprendido a si mismo acicalándose ante el espejo para comprobar que sus cabellos negros y plateados estuvieran en orden y usando una fragancia que normalmente reservaba para ocasiones especiales.

-Tu caso es irremediable- dijo con un deje sardónico riéndose de si mismo y comprobando el lustre de sus zapatos por enésima vez.

Iba a sentarse en la mesa una vez más cuando la puerta se abrió ligeramente y tímidamente la cabeza de Bobby se asomó por ella.

-¿Se puede?

-Oui- respondió automáticamente el canadiense.

Bobby entró cargado con un montón de papeles y cerró suavemente la puerta. Jean Paul señaló una silla libre y desplegó la mesa auxiliar a la que usaba como escritorio y que estaba ahora ocupada por su ordenador. Jean Paul hizo esto por varios motivos, uno era la necesidad de espacio donde poder desplegar papeles, el otro motivo era el establecer una barrera física entre el y Bobby. Si no lo hacia así Bobby tendría que sentarse a su lado y quizá la tentación de tocar brevemente su mano o apartar aquel sempiterno mechón rebelde de su frente sería demasiado para él. Mentalmente volvió a reprenderse por su estupidez.

-Siento llegar tarde- se disculpó Bobby- pero he estado corrigiendo unos ejercicios y se me ha pasado la hora.

Jean Paul hizo un gesto de indiferencia y se entretuvo en poner sobre la mesa los horarios y el temario.

-No importa. Bien, al parecer hemos coincidido la semana pasada en la clase de Mercado de Valores. ¿Qué tienes pensado dar en la próxima?

Bobby sacó a su vez el plan de sus clases y  una copia de los apuntes que tenía. Los dos hombres X se pasaron las dos horas siguientes repasando conceptos y planificando estrategias de clase. Al cabo de ese tiempo la mesa estaba repleta de papeles con notas en inglés y francés y varios libros de Economía.

Estirándose en la silla Bobby no pudo evitar un bostezo. Jean Paul que a estas horas había estado observándole como lo habría hecho un hombre del desierto un oasis, no pudo dejar de admirar el movimiento que los músculos pectorales de su compañero hacían al estirar su espalda.

-¿Cansado o aburrido?- le preguntó Jean Paul.

Bobby le dirigió una mirada soñolienta que al canadiense le pareció totalmente seductora.

-Cansado, más bien, estoy ayudando a Jean con el papeleo financiero del divorcio y no me está dejando mucho tiempo para dormir.

-Ah, claro, es cierto, el divorcio de Scott y Jean, prácticamente no se habla de otra cosa en la Mansión. Si quieres hacemos un descanso y tomamos un café- añadió con un tono esperanzado. La posibilidad de pasar mas tiempo con Bobby sin que implicara el trabajo era precioso para él.- o si prefieres podemos continuar otro día...

-No- dijo Bobby- me apetece ese café. ¿Bajamos a la cocina?

-No es necesario. El café que tomáis aquí es horrible. Vosotros los americanos no sabéis disfrutar de un buen café. Tras probar ese espantoso brebaje que bebéis aquí decidí tomar medidas y  hacerme el mío propio.

Bobby se rió ante el comentario. Los componentes mas europeos del grupo siempre decían lo mismo acerca del café, los improperios de Remy eran legendarios, pero como no eran los encargados de la compra poco podían hacer al respecto. Bueno, al menos hasta Jean Paul. Vio como el canadiense sacaba de un armario una cafetera express, la llenaba de agua de una jarra y a continuación sacaba un paquete de café, lo abrió y se lo mostró.

-Esto mon ami, es café de verdad.- y a continuación lo puso en la cafetera. Encendió el aparato y puso dos tazas debajo- ahora verás lo que es un capuccino como Dios manda.

Bobby no pudo dejar de admirar a la persona que tenía delante. Estrella siempre había sido correcto con él, incluso amigable pero durante las dos horas pasadas había sido como si una barrera se hubiera roto y hubieran entrado en otro contexto de confianza. No podía dejar de asombrarle sus conocimientos de finanzas y su afilado sentido del humor. Algunos de los comentarios que habían hecho sobre sus alumnos habían sido realmente jocosos. Otra cosa que le gustaba de ese hombre era que no le trataba como a una especie de niño grande como era el comportamiento generalizado del grupo, le escuchaba y respetaba sus opiniones. Eso era nuevo para Bobby Drake y nada desagradable.

-Bien - dijo Jean Paul volviéndose y descubriendo la mirada escrutadora de Bobby. Éste al verse pillado se sonrojó un poco y fingió consultar sus notas. Jean Paul enarcó una ceja ligeramente sorprendido pero decidió pasarlo por alto- ¿y como va lo del divorcio de Jean y Scott?

Bobby levantó la cabeza agradecido de que Estrella no mencionara nada acerca de su fija mirada.

-Va rápido, la verdad es que el contrato prematrimonial ha resultado realmente una bendición. Eso y que Scott no ha puesto ninguna pega. Recibió los papeles de la demanda del abogado de Jean y los firmó sin rechistar. Luego se los pasó a su abogado y ya están a trámite en el juzgado. La próxima semana el juez se pronunciará. Es una mera formalidad puesto que el acuerdo es aceptado por ambas partes y ya esta firmado. No hace ni falta que estén presentes en el juzgado. Se encargarán de todo los abogados.

-Eso es bueno ¿non?- dijo Jean Paul observando la expresión reflexiva del otro hombre.

-Sí, es bueno, supongo. Jean ya lo está pasando bastante mal y Scott, desde luego, no se merece ninguna compasión por mi parte tras engañarla con Emma Frost. Scott siempre ha sido un estirado pero de ahí a comportarse como un cabrón y engañar a Jean de esa forma... no sé... parece el fin de una época, como si uno de los pilares del mundo se derrumbara, o al menos de mi mundo.

Jean Paul volvió a tomar asiento y miró fijamente a Bobby. El hecho de que estuviera confiándose a él de esa forma le resultaba todo un honor.

-¿Qué quieres decir?

-Bueno, Jean y Scott han estado juntos desde siempre. Scott ha amado a Jean desde que la vio por primera vez aquí en la Mansión y para Jean no ha habido otro hombre que Scott. Quiero decir, que esto es la Patrulla X, Xavier es nuestro mentor, defendemos la coexistencia pacífica entre humanos y mutantes, Magneto nos ataca cada mes más o menos, Scott y Jean son pareja, por lo tanto hoy es martes...no sé si me explico...

-Creo que sí-dijo Jean Paul- lo que quieres decir es que esa pareja es prácticamente una institución dentro de tu vida, un síntoma de normalidad ¿non?

Bobby sonrió.

-Sí, exacto. Pero creo que Jean está haciendo lo correcto. Si las cosas no funcionan entre una pareja lo mas sano es romper antes de que se destruyan el uno al otro. El Scott que ha vuelto no es el mismo. El Scott que yo conocía amaba a Jean más que a su vida y se habría cortado una mano antes que hacerle daño. Espero que sea feliz con Emma, aunque lo dudo mucho.

Jean Paul se levanto de la mesa al oír el sonido de la cafetera que terminaba de servir el café.

-Probablemente Scott se dará cuenta de que ha cometido un error. Dentro de muchos años mirará hacia atrás y verá lo estúpido que ha sido pero creo que para entonces cualquier intento de arreglarlo será inútil.

-¿Por qué?- pregunto Bobby mientras comenzaba a recoger la mesa.

-Bueno, no creo que sea ningún secreto, pero cierto compatriota mío tiene en su mira a la futura ex señora de Summers. No creo que tarde mucho en hacer algún movimiento en ese sentido y por las miradas de Jean hacia él no creo que vaya a rechazarle.

-Logan nunca se ha caracterizado por su sutileza.

Jean Paul rió mientras cogía los capuchinos y los llevaba a la mesa.

-Eso es cierto, pero no encontrarás a nadie más leal que él.

Bobby asintió y alargó la mano para coger el azúcar que Jean Paul había acercado.

-Creo que tengo por ahí algunas galletas para picar si quieres. A mi el dulce no me sienta muy bien pero debido a mi metabolismo tengo que comer más que los demás.

-Me apetecen, pero no es necesario que te molestes- dijo Bobby abrumado por la hospitalidad del canadiense.

-No es molestia, creo que están en ese cajón.- dijo Jean Paul sin poder evitar pensar en lo encantador que era el sonrojo de Bobby. Si este le hubiera dicho que le apetecía tomar la tarta de manzana típica de Kansas no habría dudado en volar hasta allí para traérsela.

-Pues me alegro por Jean- dijo Bobby, volviendo al tema que les había ocupado antes y para intentar desviar la atención del calor que en ese momento incendiaba sus mejillas y que no sabía muy bien a que se debía- si Logan la hace feliz lo tiene mas que merecido. La verdad es que me sorprendió que me confiara sus asuntos económicos. Normalmente no lo habría hecho, aunque creo que eso era más influencia de Scott. Scott no confía en mí para ningún asunto serio, ni siquiera para llevar las cuentas de la Mansión a pesar de que soy contable.

- A mi me pareces un contable muy capaz- dijo Estrella del Norte encontrando por fin las galletas y poniéndolas en la mesa- si te sirve de algo te diré que tras la demostración de conocimientos que has dado en esta pequeña sesión yo te daría trabajo en mis empresas.

Una luz de alegría brilló en los ojos del Hombre de Hielo al ser reconocido.

-Muchas gracias, significa mucho para mi...en serio...tú eres un entendido de estos temas, un profesional y saber que contarías conmigo...bueno, al menos ya sé donde debo echar el currículo si quiero dejar los X-Men.

-Para mi sería todo un placer- dijo Jean Paul y no podía ser mas literal- ¿Por qué tus compañeros no te toman en serio? es cierto que haces un poco el payaso pero no veo la relación.

-Pues ahí esta la clave- dijo Bobby al tiempo que mordía una galleta vorazmente- todo se debe al papel que siempre he desempeñado en el equipo.

-No lo entiendo. -  Admitió Jean Paul dando un sorbo de su café.

-Veras, por cierto este café es increíble, yo soy el segundo miembro fundador de los X-Men detrás de Scott. Cuando empezamos solo éramos Scott, Jean, Hank, Warren y yo. Éramos todos adolescentes y ya sabes lo importante que es en esa época encajar en un grupo, caer bien...bueno y ahora también, pero en esa época parece que lo es más. Bueno, pues todos adoptamos una especie de rol, de forma totalmente inconsciente, claro. Scott, era el líder, siempre circunspecto y preocupado por el equipo. Jean era la chica de Scott y un poco la razón por la que todos nos comportábamos de forma más o menos civilizada. Hank era el chico listo, el genio. Warren el chico guapo y sofisticado siempre con alguna cita colgándole del brazo y bueno digamos que a mi, que era el más joven, me quedó el papel de payaso del grupo. Es parte de mí, lo admito, pero no es todo lo que soy... Hank y Jean siempre han visto mas allá pero Scott y Warren...bueno, digamos que nunca se han molestado, aunque no tenían porque.

Jean Paul miró fijamente al hombre que había llamado su atención desde el momento en que pisara la Mansión. En aquellos preciosos minutos le había mostrado mas de si mismo que probablemente a muchos miembros de la Patrulla que le conocían desde hacia años.

-Si tenían porqué, pero no quiero discutir sobre ello contigo. Esa es su pérdida. De todas formas, entiendo bien lo que dices acerca de roles, he jugado unos cuantos en mi vida. ¿Sabías que Xavier me contrató porque quería que sirviera de modelo para estudiantes gays?

Bobby le miró sin poder disimular su asombro.

-¿En serio? Vaya...- Por un momento  Bobby se quedó sin saber que decir. Una parte de si mismo estaba asombrado de que estuviera hablando de estos temas con Jean Paul y la otra estaba gratamente complacida. No pudo dejar de observar que los ojos de Jean Paul estaban fijos en él y se sorprendió a si mismo pensando en que eran unos ojos preciosos con un tono de azul muy parecido al del hielo cuando es muy denso y la luz le incide en cierto ángulo. También observó como su cuerpo estaba relajado en la silla con las piernas cruzadas y las manos sosteniendo la taza de café con una elegancia comparable a la de una antigua estrella de cine y llego a la conclusión de que el canadiense era un hombre increíblemente atractivo. Sin poder evitarlo sus mejillas se sonrojaron y se preguntó a si mismo desconcertado de donde venían esos pensamientos.

Jean Paul que había notado su incomodidad de inmediato se arriesgó a preguntar.

-Bobby... ¿te molesta que sea gay?

Bobby abrió desmesuradamente los ojos sorprendidos y dejó caer la galleta que estaba comiendo.

-No... Por supuesto que no... Quiero decir, bueno, al principio reaccioné un poco raro pero porque no lo sabía y me pilló desprevenido...bueno, es que no se te nota...y creo que me sentí un poco incomodo. No por tu orientación - dijo Bobby viendo endurecerse la mirada del canadiense - sino porque, bueno, todo el mundo lo sabía, eres famoso por ello y yo no tenía ni idea, me hizo sentir como si fuera un tonto ignorante que no se entera de nada. Si viste que reaccionaba de forma extraña lo siento mucho, he tenido reacciones malas en el pasado con este tema pero eso fue debido a la educación tan rígida y conservadora de mis padres. Me gusta pensar que he dejado atrás todo aquello.

Jean Paul suspiró de alivio. No es que hubiera tomado a Bobby como un homófobo pero no sabia muy bien cual era su reacción ante el tema. Pero había dicho algo de situaciones pasadas... ¿Cuáles habían sido esas situaciones?

- ¿Qué te paso para que tuvieras una mala reacción? -preguntó Jean Paul - sólo si quieres contármelo, claro. - y alargó la mano y la puso sobre la de Bobby en un gesto que quería dar a entender solo amabilidad. En el momento en que sus manos se tocaron fue como si una corriente eléctrica les hubiera sacudido. Bobby apartó la mano sin brusquedad y Jean Paul reprimió un suspiro.

Bobby no sabía que hacer. Por una parte deseaba encerrarse en su habitación y olvidar toda aquella tarde que estaba resultando tan confusa pero por otra quizá Jean Paul fuera la persona indicada para resolver ciertas dudas que llevaba acarreando encima desde hacia tiempo.

-Bueno, veras...- empezó - hace tiempo me enamore de una chica. Se llamaba Nube. Era una chica guapísima, rubia, ojos azules, un cuerpo de impresión, y además era dulce, amable...un autentico encanto. Estuvimos saliendo, bueno, hasta que ella un día se transformó delante de mis ojos en un hombre. El shock para mi fue tremendo. Reconozco que no reaccioné muy bien y estuve a punto de destrozar nuestra amistad.

Jean Paul le miró sin saber muy bien que pensar. Veía que Bobby estaba en un dilema pero no era capaz de determinar cual era.

-Dime, ¿te molestó el que ella fuera un hombre también o que siguieras sintiendo lo mismo aunque fuera un hombre?- preguntó dubitativo  Jean Paul y rezando porque fuera lo segundo.

-Yo..., tienes que entender que he sido criado en un ambiente muy conservador, mi padre es republicano hasta la médula y cualquier cosa que se aleje de lo que él cree que es normal es visto como algo malo, incluyendo en eso el ser mutante, homosexual o demócrata- dijo Bobby con un deje de risa - me he pasado la vida entre la rebeldía hacia mi padre y el deseo de complacerle, ¿por qué crees que me hice contable? Era una carrera normal, segura y fiable de la que mi padre se sentía orgulloso de hablar a sus vecinos. Fue una suerte que acabara gustándome. Lo que quiero decir, es que cuando Nube se transformó en un hombre fue como si toda una serie de alarmas gritando “malo” se encendieran en mi cabeza. Cuando tuve tiempo para recapacitar sobre ello me di cuenta de que seguía sintiendo lo mismo por Nube independientemente de la forma que tuviera y creo que eso me asustó aún mas. No supe como reaccionar. A mi me gustan las chicas, cuando veo una chica guapa me siento atraído, así que ¿cómo me podía gustar alguien que tuviera un cuerpo de hombre?  No sé...tiendo a intentar no pensar mucho en ello, me da dolor de cabeza.

-Bobby - dijo Jean Paul con un tono de voz lo mas neutro posible - el amor tiene muchas facetas, cuando te enamoras de una persona no sólo es el físico hay otras cosas. Tú me has dicho que te enamoraste de Nube no sólo porque fuera guapa sino por su personalidad. El que siguieras sintiendo amor por ella aunque estuviera en un cuerpo de hombre indica que tus sentimientos eran profundos y veían mas allá del físico....pero...bueno...dime...cuando estaba en su cuerpo masculino ¿te sentiste atraído físicamente?

El corazón de Jean Paul latía a una velocidad que su actitud calmada lograba encubrir...había un resquicio de esperanza para él quizás...

Bobby miró a Jean Paul no sabiendo si decir la verdad, mentir o salir corriendo. Decidiendo que ya había llegado muy lejos como para echarse ahora a atrás asintió.

Jean Paul abrió los ojos como platos. Ese fue el único signo externo de su sorpresa.

-Bobby...por favor no te tomes a mal lo que te voy a preguntar...no tienes porqué contestarme ¿has pensado en la posibilidad de que seas bisexual?... por favor Robert, no te lo tomes a mal, es mas normal de lo que crees y no tiene nada de malo.

Bobby no sabía muy bien que decir. A veces lo había pensado pero enseguida había desechado la idea. Permaneció varios minutos callado meditando la respuesta. La cara de Estrella del Norte era cada vez más preocupada no sabiendo muy bien por donde iba a salir su compañero. Por fin, Bobby levantó la cabeza y fijó sus ojos en los del canadiense.

-Yo...no lo sé...se me ha pasado por la cabeza pero nunca lo he meditado a fondo.

Jean Paul dejó que sus músculos se relajasen. El chico no había salido corriendo ni le había atacado, eso era buena señal.

-No tienes que tomar ninguna decisión ahora, sólo piénsalo, pero no dejes que te angustie demasiado. Al final se verá, sólo has de ser sincero contigo mismo.

Viendo que la situación estaba un poco tensa Jean Paul se levantó y ofreció un cambio de tema.

-¿Quieres mas café?

-Sí, por favor, tenias razón cuando dijiste que era bueno. Definitivamente es muchísimo mejor que el de la cocina.

Jean Paul sonrió y se levanto a preparar más.

-Ya solo falta que cambies tu guardarropa y te podremos presentar en sociedad con algo de estilo.

Bobby se miró a la ropa que llevaba puesta.

-¿Qué tiene de malo mi ropa?

-Demasiados colores chillones mon ami - le respondió Jean Paul reiniciando la cafetera.

-¿Será por eso mi fracaso con las mujeres? - le preguntó Bobby medio en broma medio en serio.

Jean Paul no dudó mucho en contestar.

-No es exactamente culpa tuya, es culpa de que tienes un gusto nefasto en mujeres.

Bobby estalló en carcajadas.

-Esa es buena...a lo mejor debería probar con los hombres, quizá mi gusto sea mejor en esa área.

Jean Paul se permitió el lujo de una sonrisa socarrona y enarcó una de sus cejas sugestivamente. Un poco de flirteo no podía ser malo ¿verdad?

-Para eso me tendrías que decir que hombres te gustan y entonces te podría decir si tienes o no buen gusto.

Bobby se le quedó mirando mientras esperaba de pie frente a la ventana a que la cafetera terminara y una sensación de calor le recorrió todo el cuerpo desde la cabeza a los pies...Bobby la reconoció porque ya le había ocurrido antes: cuando vio por primera vez a Lorna, cuando Nube le sonrió, el día que Opalo aceptó cenar con él... ¡Dios mío! ¿Significaba eso que le gustaba Jean Paul? En ese instante el objeto de su escrutinio se dio la vuelta y cruzó su mirada con la del Hombre de Hielo. Una oleada de incredulidad le llenó. Reconocía la mirada en los ojos de Bobby. Había sido el objeto de esa mirada en multitud de ocasiones pero nunca había esperado verla en los ojos de Robert Drake. Deseo.

-¿Bobby?-preguntó con voz ligeramente ahogada.

Bobby se percató de la mirada de Estrella del Norte y apartó la suya de inmediato. Carraspeó incomodo ante la situación y de repente encontró las migas de galletas esparcidas en la mesa tremendamente interesantes.

Un silencio incomodo se estableció entre ellos sólo roto por el siseo de la máquina de café. Cuando terminó, Jean Paul acercó las tazas a la mesa y esperó a que Bobby dijera algo. Cuando iba a comentar algo fruto de la incomodidad, Bobby le sorprendió de nuevo.

-¿Cómo es salir con un hombre?

El canadiense frunció el entrecejo... ¿Sería posible que estuviera interesado? Jean Paul esperaba que esto no fuera otra broma macabra a las que su destino era tan proclive.

-¿Por qué quieres saberlo?

Bobby se encogió de hombros sin atreverse a mirarlo.

-Curiosidad supongo. Eres un hombre muy atractivo, famoso, rico y tienes un cochazo si lo que se dice del BMW que hay en el garaje es cierto. Los tíos deben perseguirte.

Jean Paul se escudó unos segundos tras la taza de café. En aquel comentario había muchas preguntas incluidas, entre ellas la de si estaba saliendo con alguien. ¿Y no había habido un ligero matiz celoso en el tono de voz de Bobby? Por lo que deducía de su conversación y de lo que había vivido en la Mansión, Bobby tenía un gran complejo de inferioridad. Seguramente no creía que a Jean Paul le podía gustar un hombre como él. Estrella del Norte suplicó a cualquier hado que velara por él que le protegiera porque iba a lanzarse.

-Aunque no te lo creas, hace mucho que no salgo con nadie. He tenido algún lío de una noche pero no más - respondió sonriendo enigmáticamente- Respondiendo a tu pregunta. Salir con un hombre no es distinto a salir con una mujer. Hay las mismas oportunidades y dificultades. Se sale, se conoce a la persona y si las cosas van bien se sigue adelante. Igual de fácil y a la vez de complicado.- Jean Paul se sintió como si estuviera  a punto de estallar por la tensión, era ahora o nunca.- ¿Quieres probar?

Bobby levantó la mirada de repente. Los ojos de Jean Paul eran ahora de un azul intenso y brillaban con pasión. A Bobby nunca le habían mirado así y se sintió totalmente abrumado por la fuerza de los sentimientos que Jean Paul estaba mostrándole.

-¿Qué?- logró decir Bobby.

Jean Paul se levantó de la silla y rodeó el obstáculo que los separaba. Bobby se levantó a su vez y los dos hombres quedaron cara a cara.

-¿Quieres salir conmigo Bobby?

Bobby no sabía muy bien que decir. Su mente era toda confusión. Todo iba muy deprisa...además como iba él a gustar a Jean Paul, y de donde había salido de repente esa querencia por el canadiense.

-Yo...-logró articular Bobby-....no estoy seguro a que te refieres.

Jean Paul alargó la mano y apartó el mechón de pelo de la frente de Bobby, algo que había deseado hacer toda la tarde, y su mano fue trazando ligeramente el contorno de su cara hasta llegar a la mejilla. Levantó la cara del otro hombre hasta que sus ojos quedaron fijos de los suyos.

-Lo que quiero decir es que me gustas Robert, desde el primer día que llegue aquí me has gustado. Pensaba que no tenía ninguna posibilidad pero hoy...dime que no me lo he imaginado todo. He visto como me has mirado, como has confiado en mí, como... quiero ir a cenar contigo e ir al cine y todas esas pequeñas cosas que las parejas hacen en sus primeras citas. Eso es a lo que me refiero.

Bobby sentía un nudo en el estomago. No se podía creer que aquel hombre pudiera sentir esas cosas por él. Que le estuviera mirando con más pasión que cualquiera de sus anteriores novias le hubiera mirado.

-Me siento tan confuso -logró responder- no se que pensar... ¿y si todo esto no es mas que un producto de mi soledad? ¿Y si no es mas que mi imaginación?

-Dime una cosa y contéstame sinceramente - pidió Estrella - ¿puedes imaginarme besándote?

Bobby miró a los profundos ojos azules del canadiense y a sus labios suaves que en ese momento parecían más tentadores que cualquier manjar de los dioses. Podía imaginárselos en los suyos y se preguntó si serían tan suaves como parecían.

-Sí -contestó en un susurro

Jean Paul no dijo nada mas apenas creyendo que le hubiera sido dado permiso tácito para besar al hombre por el que llevaba suspirando tanto tiempo. Colocó su otra mano en la otra mejilla de Bobby y le besó suavemente en los labios. Fue apenas un roce, solo una toma de contacto pero que dejó a Bobby temblando y a Jean Paul un deseo acuciante de poder besarle otra vez.

-¿Y bien?-preguntó Jean Paul.

Bobby dejó de pensar si lo que sentía estaba bien o mal, de lo que diría su familia, sus amigos. Solo sabía que cuando el hombre que tenía enfrente le había besado se había sentido vivo, amado y deseado. Se había sentido bien. Quizá había llegado la hora de derribar unos cuantos pilares más. Jean le había demostrado que no había nada inamovible en este mundo y que los cambios eran necesarios. Lo que sabía con seguridad en ese momento era que quería a Jean Paul a su lado, que quería ver a donde llevaba aquello, explorar una faceta de si mismo que hasta ahora se había negado por convenciones establecidas por otros. Con una pausada deliberación puso sus manos en los hombros de Jean Paul y acercó sus labios a los suyos en un tímido beso. Jean Paul dejó que fuera él el que lo iniciara, el que diera los primeros pasos tentativos antes de tomar el control y abrazarle fuertemente, como si tuviera miedo de que se fuese a desvanecer. El beso, inocente en su comienzo no tardó en convertirse en apasionado hasta que los dos se separaron casi sin aliento. Jean Paul depositó besos en su mejilla y su cuello, reacio a soltarle, mientras Bobby se recuperaba de la impresión.

-Wow- dijo Bobby.

Jean Paul no pudo evitar reírse. Hacía siglos que no se sentía tan ligero y alegre de espíritu.

-Deduzco que eso es un sí.

Bobby se rió y acarició tímidamente la mejilla del canadiense, no muy seguro de si le correspondía. Jean Paul sonrió, cogió su mano y deposito un beso en la palma.

-Tendrás que ser paciente conmigo. Soy mundialmente conocido por fastidiar cualquier tipo de relación.

-Bueno, yo no soy mundialmente conocido por mi paciencia pero por ti estoy dispuesto a esperar lo que haga falta.

-Entonces...-dijo Bobby, no muy seguro de por donde continuar.

-Entonces, ¿te apetece cenar conmigo mañana?

La sonrisa del Hombre de Hielo hubiera podido iluminar Manhattan.

-Genial, ¿te gusta la comida china? Hay un restaurante estupendo cerca de aquí. No es nada elegante pero...

Jean Paul le silenció con otro beso sin poder resistirse.

-Me parece estupendo.

-Bien...pues entonces nos vemos mañana... ¿a las siete?-preguntó Bobby dirigiéndose a la puerta en un estado casi de embriaguez.

-D’accord chere.

Bobby se sonrojó ante el cariñoso apelativo y salió de la habitación con una última mirada a Jean Paul.

Una vez que la puerta estuvo cerrada Jean Paul se derrumbó en la silla casi sin poder creerse lo que había pasado. Bobby Drake había accedido a salir con él. ¡Qué Diablos! Bobby y él se habían besado...debía de haber hecho algo bueno o Dios le estaba recompensando por todos los sinsabores pasados. No era tan tonto como para pensar que no habría problemas. De hecho los problemas vendrían la mañana siguiente en la forma de las dudas e inseguridades de Bobby y de sus amigos. Pero Jean Paul se mantendría firme. No pensaba dejarle escapar por nada del mundo. Fijando su vista en la mesa se dio cuenta de que Bobby se había dejado todo su material. Vaya, se dijo para si Jean Paul, aquella era la excusa perfecta para una visita, quien sabe, a lo mejor conseguía un beso de buenas noches.

FIN


Todos los personajes pertenecen a Marvel, y los estoy utilizando sin ánimo de lucro. La historia me pertenece y para cualquier utilización fuera de la web, deberás pedime permiso. Agredeceria cualquier comentario que quisieseis hacer, podeis poneros en contacto conmigo en la dirección de correo Erianne