Por Dawn
Han debido de pasar al menos 5 ó 6 minutos antes de que me de cuenta que he estado absorto observándole dormir. Su cabeza reposa en mi pecho a la altura del hombro y su cuerpo se apoya en el mío en parte gracias a que mi brazo le sujeta por detrás de la espalda, mi mano reposando en la parte alta de su cadera. Sé que es lo mas cerca que estaré jamás de dormir a su lado, sólo ha sido un pequeño regalo envenenado de los dioses para recordarme que nunca puedo tener lo que deseo. Unos minutos de completa felicidad para recordarme la soledad de mi vida.
Me niego a llorar y me permito una pequeña revancha besando suavemente sus cabellos y aspirando su olor antes de despertarle. O al menos de intentarlo, por que en lugar de despertarse decide abrazarme en sueños, aumentando si es posible mi tortura. En vista de que no parece dispuesto a despertarse opto por cogerle en brazos y llevarle a su dormitorio, sólo espero no cruzarme con nadie que malinterprete la situación y me acuse de aprovecharme de él. Para evitar hacer ruido decido volar por los pasillos, además el concentrarme en volar me ayuda a evadirme un poco de mi hermosa carga.
Cuando llegamos abro la puerta con cuidado, y la cierro con más cuidado aún. Con la luz de la luna atravesando los cristales veo lo suficiente para depositarle con cuidado sobre la cama. Le quito las deportivas y los calcetines, pero me temo que tendrá que dormir con los vaqueros y la camiseta. No creo que la perspectiva de ser desnudado por un hombre gay le haga mucha gracia. Con cuidado le arropo con la colcha y le quito el cabello de la cara. No puedo evitar la tentación de pasar la punta de mis dedos por su mejilla, por su mandíbula, por sus labios entreabiertos que son fríos y suaves al tacto. Lucho contra el impulso de besarle, mi pecho duele tanto que tengo que dejar de mirarle.
Es entonces cuando me permito echar un vistazo a su habitación que tiene aproximadamente el tamaño de la mía, aunque por lo menos tiene el triple de cosas. La cama es más pequeña que la mía, se nota que no tiene intención de recibir visitas. Yo tampoco es que haya intentado ninguna relación desde que estoy aquí, pero me gusta la idea de tener espacio. La mesilla tiene varias revistas de todo tipo amontonadas, me sorprende un poco la mezcla tan diversa: economía, cotilleos, juegos, ordenadores… Todo el espacio que no ocupa el escritorio lo ocupan varias estanterías llenas a rebosar de libros, revistas y comics. Cuando me acerco a la sección de libros veo que hay varios clásicos de contabilidad: The Wealth of the Nations de Adam Smith, Teoría General del empleo, el interés y el dinero de Keynes, Macroeconomy de Samuelson… mezclados con diferentes tomos sobre auditorias y lo que parecen carpetas llenas de recortes de prensa sobre el mismo tema. Está claro se toma su formación muy en serio, algo de lo que nadie parece darse cuenta en la escuela. Hay muchas fotos de los x-men repartidas por las paredes entremezcladas con posters y una televisión pequeña que se puede ver desde la cama. Sobre el escritorio hay un portátil algo más anticuado que mi Toshiba, una minicadena y lo que parecen cientos de CDs en estantes en la pared. Me sorprende que los papeles no estén desordenados sino organizados y catalogados en montones mientras los libros y revistas se amontonan en cualquier sitio libre formando un caos visual.
Salgo con cuidado para no hacer ruido me voy hacia mi cuarto. Tardaré en dormirme, pero cuando lo haga sé en torno a quien girarán mis sueños.
BOBBY:
Me despierto lentamente, el sol inundando la habitación. Me siento desorientado, ya que lo último que recuerdo es estar viendo Buffy. Debí de haberme quedado dormido y me han traído a la cama. Entonces me doy cuenta que estoy completamente vestido, cubierto sólo por la colcha. Al incorporarme noto el suelo bajo mis pies descalzos; me han quitado las deportivas y los calcetines, las busco por la habitación y las veo perfectamente colocadas junto a la cama. Es obvio que no ha sido Hank quien me acostó anoche o las hubiera guardado en su sitio. ¿Gambito? No, Pícara siempre se queda dormida y tiene que llevársela. ¿Logan? Imposible, no se hubiera tomado la molestia de quitarme el calzado y dejarme perfectamente arropado. Entonces ¿Quien?
- Jean Paul – me escucho a mí mismo decirlo en voz alta. Es la única opción. Y de forma inconsciente siento un ligero rubor en las orejas. - ¿Qué me está pasando?
Escuchar mi voz no me ayuda a pensar. Y definitivamente tengo mucho en que pensar. Para empezar necesito analizar que me está ocurriendo. ¿Tan desesperado estoy que me lanzo sobre un tipo gay buscando atención? ¿O es algo más? Reconozco que no puedo evitar mirarle de vez en cuando. Posiblemente sea el hombre más atractivo que haya visto en mi vida con sus orejas puntiagudas y sus altas cejas. Claro que es la primera vez en mi vida que me paro a fijarme en esas cosas. Y cuando me mira siento que me ruborizo como cuando tenía 14 años, hay cierta… ¿Tensión sexual?
- Necesito hablar con alguien y en voz alta – digo mientras me preparo para ducharme – Hank, hablaré con Hank, seguro que está en el laboratorio.
Me ducho a toda velocidad y prácticamente salgo corriendo hacia el laboratorio de Hank. Cuando llego le encuentro con una taza de café repasando unos datos.
- Hola bola de pelo – digo fingiendo una sonrisa.
- ¡Barras y Estrellas! ¡Robert! – contesta saludándome con la taza - ¿Qué te trae por aquí tan temprano?
- Esto…, necesito consejo y pensé que podrías ayudarme – digo pasándome la mano por el cabello mojado, de repente me siento incómodo. – Hay algo que me tiene inquieto y es algo embarazoso y …
- Jean Paul – la cara que se me debe de haber quedado hace que Hank se ría. – Soy yo, tu mejor amigo, tu cómplice en más gamberradas de las que puedo recordar, te conozco mejor que nadie. No sé lo que me vas a decir pero si sé sobre quien vas a hablar.
- Genial, ahora soy un libro abierto. – digo sentándome en una de las sillas del laboratorio.
- Siempre lo has sido Robert, al menos para mí. Aunque reconozco que no puedo saber la naturaleza exacta en torno a la que va girar la conversación, creo que sí puedo deducir la causa de tu desasosiego.
- Me está pasando algo raro Hank, creo que en cierta forma me siento interesado por Beauvier. ¡Es un hombre! ¡Nunca me han interesado los hombres!
- Vayamos por partes. Es obvio que te sientes cómodo a su lado ya que últimamente soléis coincidir en todas las comidas y ayer viendo Buffy hasta te dormiste en su hombro.
- ¡Ahhhh! ¿Qué dijeron los demás? ¿Qué dijo él? – mi corazón late atropelladamente.
- Nada, estabas sentado y te dormiste en el hombro de la persona más cercana. Suele ser lo normal. Digamos que él no parecía precisamente disgustado. Pero volvamos a tí. Sabes que te llevó a tu cuarto, ¿verdad? – los ojos de Hank me miran inquisitivos
- Lo he deducido esta mañana. Me acostó, me arropó y me quitó las zapatillas. No recuerdo que nadie haya hecho algo así por mí en mucho tiempo. En parte lo que me pasa es que cuando estoy con él me siento interesante, me escucha cuando hablo y no pone en duda mis conocimientos. Hasta me comporto de una forma más adulta, más madura. Me cae bien, su vida ha sido difícil y… creo que siento algo que sólo he sentido por mujeres y estoy asustado. – bajo la cabeza y suspiro.
- Robert – Hank se acerca a mí y me pone una mano en el hombro – Si él fuese una chica ¿qué harías?
- Supongo que pedirle una cita. Pero es un hombre. ¡No puedo pedirle una cita!
- Es un hombre gay que posiblemente esté acostumbrado a salir con otros hombres. – Hank hace un gesto divertido mientras su tono irónico hace que me entren ganas de lanzarle una bola de nieve.
- Genial, voy y le digo. "Mira como creo que siento algo por ti, salgamos juntos". ¿Y si me equivoco? ¿Y si sigo siendo hetero y sólo es producto de la soledad? Imagínate lo que dirían los demás: "Bobby está tan desesperado por que no gusta a las chicas que se lanza a por el primer gay que aparece."
- Con el record de relaciones catástrofe de este grupo, yo no me preocuparía por sus opiniones. – el tono irónico de Hank no pega con su rostro felino - Además creo que tenéis una salida a comer el sábado. Así puedes ver si realmente te sientes atraído por él.
- No es mala idea – de repente me doy cuenta de algo – Hank, ¿Por qué esta conversación te resulta tan normal? ¿Por qué no te sorprende lo que me está pasando?
- Hace mucho tiempo que sé que no eres completamente heterosexual – mi cara de asombro hace que se ría – Soy un científico, analizo las cosas. Me di cuenta cuando todo el jaleo del cambio de sexo que tuvo Nube. Aunque te negases a reconocer que podías amarle como hombre igual que como mujer observé que realmente si le amabas. Soy tu mejor amigo, me doy cuenta de esas cosas. No creo que te interesen los hombres en general, pero como a Willow creo que cuando te interesas por alguien no te importa el sexo de esa persona. Ahora pequeño saltamontes, vayamos a desayunar. Quizás te encuentres a cierto canadiense…
- Creo que se me acaba de despertar el apetito…
JEAN PAUL
Tras pasar una noche bastante inquieta, me he despertado antes de la hora y he decidido ducharme. Debo de estar acostumbrándome a la locura de este sitio si encontrarme a Lebeau en mi cuarto cuando salgo de la ducha casi no me sorprende.
*/ Toda la conversación tiene lugar en francés.
- ¿Se puede saber a que debo el honor de que hayas entrado sin avisar en mi cuarto? – Pregunto mientras me seco el pelo con una toalla y me paseo por mi cuarto envuelto en otra, si tiene algún problema que hubiera llamado.
- Pícara se siente fatal por lo ocurrido ayer. Iba a venir a disculparse pero Scott ha tenido la amabilidad de organizar no se que idiotez que la ha obligado a reunirse con él hace 20 minutos.- dice utilizando la mejor de sus sonrisas – yo me he ofrecido a venir en su nombre y transmitirte cierta información.
- La verdad es que no fue precisamente discreta – digo mientras preparo mi ropa para vestirme. - ¿Te importa si me visto?
- Es tu habitación, además no quisiera que llegases tarde a desayunar por mi culpa – la voz tiene cierto tono… ¿sensual? que hace que le mire y enarque una ceja. Por un instante hubiera jurado que estaba flirteando. Está apoyado en mi escritorio como si estuviera en su propia habitación, observando mis reacciones. Me visto despacio, disfrutando de cada movimiento, observándole de reojo mientras le contesto.
- De todas formas lo hecho ya no se puede cambiar.
- Cierto, pero como compensación me ha pedido que de te diga que Drake siente pasión por la comida italiana. – se ríe ante el ligero sobresalto que he tenido – Ella está convencida de que puedes tener posibilidades, supongo que eso de estar en las cabezas de los demás no es tan malo después de todo.
- Supongo – por un momento he pensado en negarlo pero ya me da igual. Serán las mariposas de mi estómago pensando que quizás por una vez pueda obtener lo que deseo.
- Como disculpa por entrar sin avisar – dice mientras camina hacia la puerta - te diré que Bobby lleva los últimos 2 meses babeando delante de tu BMW cada vez que pasa por el garaje y preguntando a quien pertenece, quizás deberías usarlo el sábado.
Tras esto se va dejándome al borde de la histeria. ¿Cómo voy a encontrar un restaurante italiano decente en menos de 36 horas? ¿Cómo demonios sabe que el BMW es mío?
Fin Capítulo 4
Todos los personajes pertenecen a Marvel, pero la historia me pertenece a mi. Para cualquier utilización fuera de mi web, deberás pedirme permiso. Agradecería cualquier comentario que quisieseis hacer, podéis poneros en contacto conmigo en la dirección de correo Dawn