Nota: Esta es la secuela de Ajustes del Corazón que fue un regalo de Reyes para Dawn. Así que este es sin duda un fanfic para ella. La acción se desencadena entre los capítulos seis y siete de Lazos de Sangre. Hay spoilers del capitulo seis.

 

EXIGENCIAS DEL CORAZON

Erianne


 
Capítulo 2
 
Jean Paul Beauvier se ajustó los puños de la camisa  y bajo al garaje a esperar a que llegara Bobby. Apenas eran las seis y media pero no había sido capaz de esperar en su habitación ni un segundo más, sintiéndose como un tigre enjaulado. Ya que iba a pasearse de un lado a otro lo mejor es que lo hiciera en algún lugar con mas espacio.
 
Sacando las llaves del coche descendió los últimos peldaños y activó el cierre centralizado de su BMW. Al instante la luces indicaron la posición del coche entre los pertenecientes al resto de miembros de los X-Men. Tampoco es que hubiera sido necesario en el bien iluminado garaje. Su BMW gris plateado destacaba entre los coches más comunes de la escuela quizás sólo superado por el Ferrari de Worthington. Sin embargo Jean Paul consideraba que había una diferencia entre clase y ostentación y si alguna vez Warren le hubiera comentado algo al respecto Jean Paul se habría limitado a contestarle que él no necesitaba compensar nada con un coche tan llamativo.
 
Se quitó la americana y abriendo la puerta del coche la metió en  el interior. El día todavía era caluroso y no creía que fuera a hacerle falta pero le quedaba demasiado bien como para dejarla en el armario y quería impresionar a Bobby.
 
Ya que iba a tener que esperar un rato conectó el equipo de música y dejó que la suave y sensual voz de Nina Simone le envolviera. Sentándose en el capo recordó la noche anterior y como había pasado el día.
 
 
En un principio Jean Paul sólo había pretendido pasarse por la habitación de Bobby para devolverle los apuntes y quizás robarle un beso antes de irse a dormir. Pero cuando vio la cara del joven al abrirle la puerta había comprendido inmediatamente lo que estaba ocurriendo dentro de la cabeza del Hombre de Hielo. El fantasma del miedo se había apoderado de él y Bobby parecía a punto de echar a correr y refugiarse en el rincón mas alejado del planeta para alejarse de él.
 
Jean Paul no era hombre que rehuyera una batalla, mas bien todo lo contrario y ante aquella situación decidió que lo mejor era atajar por lo sano. Bobby necesitaba un cura de realidad inmediata y saber que por lo menos su posición era firme. Y efectivamente eso era lo que había hecho. Había entrado en su habitación, tomado el control de la situación y calmado a Bobby al menos en parte.
 
Comprendía muy bien lo que estaba pasando Robert. El también se había sentido confuso cuando en la adolescencia se había dado cuenta que no le atraían las animadoras del instituto sino el defensa de su equipo de rugby. No sabía lo que le estaba pasando y añadiendo eso al despertar de sus poderes mutantes le había convertido en una bomba de relojería. Había sido afortunado de que su mentor Raymonde Belmonde había adivinado que le pasaba al joven y le había ayudado a aceptar su orientación y sus poderes como algo normal. Aun así, y a pesar de que personalmente se sentía cómodo con su sexualidad, no se había decidido a confesarlo públicamente hasta hacia unos años. Así que podía entender que Bobby fuera un tanto reacio a verse juzgado por el pleno de los hombres X.

La pequeña duda de que Bobby pudiera cerrarse en banda a una relación con él se había disipado cuando le había indicado que se recostara junto a él en la cama. Aquel pequeño gesto había significado mas para Jean Paul que confesiones apasionadas de amor de otros amantes pasados.
 
Se había puesto furioso al ver que lo que más tenía miedo Bobby era a la reacción de los dos “hermanos mayores” del grupo, Scott y Warren. Jean Paul sabía que iban a causar problemas. Lo que dijeran de él no le importaba, estaba acostumbrado a oír de todo, pero el pensar que pudieran hacer daño a Bobby le llenaba de ira. Sus nervios habían estallado y por un momento pensó que había asustado al Hombre de Hielo y le abrazo fuertemente para evitar que se alejara de él. Cuando Bobby empezó a tranquilizarse y a aceptar sus palabras comenzó a relajarse y a disfrutar de tenerle entre sus brazos y cuando Bobby había empezado a acariciarle y a besarle el cuello hubiera jurado que las puertas del Paraíso se habían abierto. Incluso había intentado hablarle en francés, hecho que le enterneció profundamente a pesar del horrible acento. Y entonces había ocurrido lo mas maravilloso de todo. Bobby se había reído de su comentario sobre su mal francés y había admitido que le gustaba. Una cosa era suponerlo tras que aceptara su proposición de salir con él y de besarse pero que lo reconociera de viva voz...eso era un sueño hecho realidad.
 
Le había besado con toda la pasión de la que era capaz y más, sin reservarse nada y Bobby había aceptado su pasión y la había igualado. A ese beso siguieron mucho otros solo interrumpidos para tomar brevemente el aliento. Sintió como Bobby enredaba las manos en su pelo y acariciaba su nuca para después bajar las manos hasta su pecho y acariciarlo allí donde la camisa estaba abierta. Pero aquello no había sido suficiente y Bobby había forzado los botones de la camisa para que se abrieran y poder explorar el torso de Jean Paul a su gusto. Tuvo que contener una exclamación al sentir las manos ligeramente frías de Bobby recorrerle el cuerpo. Abandono sus labios y comenzó a recorrerle el cuello mientras sus manos comenzaban a hacerse paso a través de su camiseta. La piel de Bobby era mas fría de lo habitual pero suave como la de un recién nacido y Jean Paul creía que había alcanzado el Cielo cuando ligeros gemidos de placer habían comenzado a salir de la boca de Bobby mientras le acariciaba y besaba. En ese momento Jean Paul supo que Bobby no iba a detenerle y que si no era él el  que paraba no saldría de aquella habitación hasta por la mañana. Deseaba a ese hombre mas de lo que había deseado a nadie en su vida pero estaba decidido a hacer las cosas bien. No quería recriminaciones por la mañana ni despertares incómodos. Quería que Bobby fuera a su cama de forma consciente y voluntaria, que eligiera el momento en que estuviera listo y no pudiera huir bajo la excusa de una debilidad momentánea de la que se había aprovechado para seducirle. Había sido duro separarse de él, sobre todo cuando sus ojos y todo su cuerpo gritaban que le deseaban en ese mismo instante. Sin embargo Robert lo había aceptado con una mezcla de desilusión y agradecimiento y Jean Paul le había dejado con la promesa implícita de completar todas sus fantasías en un momento futuro.
 
Cuando había llegado a su habitación había ido directamente a darse un ducha fría. Mientras dejaba que el agua helada le calmara la sangre hirviendo que corría en esos momentos por sus venas, rezó por que aquella fuera la decisión correcta y no le hubiera dado terreno para salir corriendo. Sin embargo el recuerdo de los ojos de Bobby cuando salía de la habitación le dijo que era lo mejor que podía haber hecho.
 
Le costó muchísimo dormirse pensando como sería tener a Bobby entre sus brazos toda la noche y cuando por fin se durmió sus sueños estuvieron plagados con imágenes del rubio joven.
 
Se despertó muy temprano. Incapaz de conciliar el sueño de nuevo se levantó y comprobó su horario. No tenía ninguna clase hoy y aparentemente no tenía nada planificado en su agenda. Era viernes y la mayoría de Hombres X estarían preparando el fin de semana si no les habían sido impuestas otras tareas. Por el reparto de las clases y de entrenamiento vio que Bobby tenía el día lleno de clases y que la única hora libre que tenía estaba completa con un entrenamiento en la Sala del Peligro, así que no le vería hasta la cita. Pensó en unirse a un entrenamiento matutino con Rondador Nocturno en el trapecio pero sabía que no iba a estar suficientemente concentrado. Necesitaba reflexionar y quizás lo mejor que le convenía era dar un paseo por los alrededores.

Logró salir de la Mansión sin cruzarse con nadie, lo cual constituía ya de por si un merito considerando la cantidad de gente que vivía allí. Quizá seria por lo temprano de la hora. El frío del amanecer le golpeó de lleno en la cara pero no le molestó, mas bien todo lo contrario. Le hizo pensar en Bobby...aunque claro, se dijo a si mismo con un deje sardónico, últimamente todo le recordaba a Bobby.
 
Comenzó a caminar sin rumbo fijo perdido en sus pensamientos. No por primera vez se preguntó que era lo que le había hecho fijarse en Robert Drake. Lo mas obvio era que era un chico muy guapo. Alto, atlético, musculoso pero no en exceso, rubio y con unos ojos color miel capaces de derretir el circulo polar ártico. Pero durante toda su vida había conocido a muchos hombre igual de bellos que Drake o incluso más y no habían significado  más que una distracción pasajera. Quizá fuera el hecho de que en un principio era inalcanzable. Todos sus grandes amores habían sido imposibles, solo había que fijarse en Walter...que podía ser mas imposible que enamorarte del novio claramente hetero de tu hermana...
 
-Enamorarme de Bobby-se dijo a si mismo- Mon Dieu...estoy enamorado de él.
 
La certeza de ese hecho le llegó como un mazazo en el estomago. Sabía que Bobby le gustaba, que sentía una atracción muy poderosa hacia él y que definitivamente deseaba una relación con él,  pero no pensaba que hubiera llegado tan lejos como para enamorarse. Una parte de él se había querido mantener en guardia por el miedo al rechazo, pero los hechos de las ultimas 48 horas habían provocado la destrucción de los muros con los que protegía su corazón y lo que mas temía había pasado. No creía que Bobby estuviera todavía a ese nivel de sentimientos. Jean Paul sabía que le gustaba y que se sentía fuertemente atraído pero ese descubrimiento había sido tan reciente que tendría que tener cuidado y no asfixiarlo con una declaración a destiempo.
 
Realmente el amor era muy extraño, se dijo a si mismo el canadiense. Lo que menos esperaba al unirse a los X-Men era encontrarse con un romance y fíjate...¿por qué Bobby? No se podía decir que la Mansión careciera de hombre atractivos... mismamente Remy LeBeau, capaz de encantar a las mismísimas piedras con su sonrisa, ese muchacho era puro fuego y todo de Pícara por supuesto. Jean Paul se alegraba por la chica, la respetaba y le tenía cierto cariño. Sin duda era la mujer más adecuada para el cajún. Probablemente si no hubiera estado ella de por medio le habría tirado los trastos...o quizá no...la verdad es que no había dudado ni un segundo al fijar sus ojos en Bobby...lo había mirado y había sentido aquella trepidación en el estomago que le indicaba que en frente tenía alguien a quien amar.
 
Perdiendo la vista en el lago se dio cuenta de que la respuesta estaba en él mismo. Bobby representaba una parte perdida hacia mucho tiempo por él. Una parte que le había sido arrebatada prácticamente desde su nacimiento. Bobby aún mantenía una inocencia que él había dejado atrás hacia ya muchos años, una forma de ver el mundo donde los finales felices pasaban mas a menudo que los tristes.
 
Jean Paul recordó cuando había entrado en su habitación y se había paseado por ella. Había muchas fotos colgadas. Dos de ellas habían llamado su atención. Una era de el siendo un niño con sus padres. Cada uno al lado de un Bobby sonriente y que sostenía entre las manos un camión de bomberos. La otra era de Patrulla cuando aun eran unos chavales y el estaba situado entre Scott y Warren como si ambos fueran los protectores del chico mas joven.
 
Bobby había disfrutado de una infancia feliz y una primera adolescencia mas o menos normal antes de que las desgracias comenzaran a asolar a la Patrulla X. Eso tenía que marcar una forma de ver la vida. Probablemente de ahí venia todo el sentido del humor y la forma de actuar como un niño grande. Después de todo era el único capaz de mantener a los mas pequeños en orden a la hora de ver los dibujos en la televisión y de mantener serias y graves discusiones con ellos acerca de quien era el mas poderoso de los Power Rangers. Estrella no había tenido nunca eso. Sus verdaderos padres estaban muertos, su hermana separada de él, su familia adoptiva muerta, vivir solo en las calles... aquello había marcado su carácter y parte de el deseaba ese calor que Bobby desprendía y que siempre había añorado durante toda su vida. Esa fue la razón que le llevo a unirse a Alpha Flight. La posibilidad de reunirse con su hermana, de establecer vínculos, de dejar a tras la soledad. Su hermana...su pobre hermana con su mente dividida en numerosas personalidades...ojala pudiera ayudarla...
 
La luz del amanecer creaba reflejos iridiscentes en el lago y Jean Paul atraído por su luz encamino sus pasos hacia el. Los reflejos dorados le recordaron los ojos del Hombre de hielo tan cálidos y expresivos. Con una sonrisa Jean Paul pensó que Bobby jamás seria un buen jugador de póquer, todas sus emociones se veían en sus ojos aunque intentara con todas sus fuerzas esconderlas. Como el miedo, se recordó Jean Paul, Bobby había estado tan asustado...y sin duda lo seguiría estando, pensando en las consecuencias.
 
Las fotos de su cuarto y las conversaciones que habían mantenido eran las claves para desentrañar el origen de sus temores. Su padre era una figura autoritaria, de aspecto casi militar que habría llenado la cabeza de su único hijo varón con todos sus miedos y prejuicios. Jean Paul supuso que la parte rebelde de Bobby habría nacido en la Escuela cuando alejado de su padre se vio expuesto a otras influencias. Sin duda Xavier había sido impuesto en la mente del joven Bobby como una figura paterna pero al ser el mas joven del grupo la figura de los dos chicos mayores y siendo uno de ellos el jefe del grupo, se había transformado en la de los hermanos mayores, figuras a las que se debía emular y de las que se debía obtener probación. Probablemente mucho de eso ya había sido superado con los años pero siempre queda algo y era patente que lo que mas temía Bobby era la reacción de Scott y Warren. Bien, pues no iba a permitir que ninguno de los dos se metiera con Bobby o le hiciera pasar un mal rato. Bobby era su chico y si se enteraba que alguno le dirigía aunque fuera una palabra fuera de tono iba a descubrir de donde venia la fama de su mal carácter.
 
Se dio cuenta de que su meditación había llegado hasta la casa del embarcadero donde ahora vivía Jean. Oyó ruido y no queriendo molestar se alejó prudentemente pero algo le hizo volver la cabeza y se quedó pegado al suelo cuando vio a Lobezno salir de la casita. Casi por reflejo se apartó de la vista tras unos arbustos, sabedor de que mas movimiento sólo atraería la atención de Logan. tenía el viento en contra así que esperaba que no fuera capaz de captar su olor. Observó que Logan tenía aspecto de haberse vestido con prisa y que su cabello estaba aún mojado como si hubiera acabado de salir de la ducha. Para corroborar esa afirmación apareció Jean a su lado llevando solo un albornoz y el pelo también mojado. Logan se dio la vuelta y la cogió entre sus brazos besándola apasionadamente. Cuando ambos se separaron para tomar aire Jean permaneció entre sus brazos y Jean Paul pudo oír lo que decía.
 
-Ojalá no tuvieras que irte.
 
Logan apartó un mechón de sus rojizos cabellos y besó su sien con ternura.
 
-Yo tampoco quiero marcharme cariño, pero el imbecil de tu ex ha organizado una sesión de entrenamiento con su hermanito, Kurt y el plumífero alado. Si fuera por mi no iría pero no quiero dejar solo Kurt con esa panda de estreñidos.
 
Jean rió ante estas declaraciones y acabó de abrochar los botones de la camisa de Logan.
 
-Entonces acaba pronto con lo que sea que os lancen el la Sala del Peligro y vuelve aquí para desayunar conmigo como Dios manda.
 
-Jeannie, si tú estas en el menú como podría faltar a esa cita- dijo Logan besándola ferozmente, casi como si tuviera miedo de que se fuera a desvanecer. Jean Paul observó que le costaba soltarse de ella.
 
-Escucha pelirroja-dijo apoyando su frente en la suya y perdiéndose en sus ojos verdes- ¿Qué te parece si a mi vuelta cogemos uno de los mini-jet del hangar y nos vamos el fin de semana por ahí?. Podemos ir a mi cabaña en las Rocosas. ¿Qué me dices nena? ¿Tú y yo solos hasta el lunes?.
 
Los ojos de Jean brillaron como esmeraldas.
 
-Tendré mis cosas listas para cuando vuelvas.
 
Jean le volvió a besar y Logan separándose de ella a regañadientes emprendió el camino hacia la Mansión. Cuando oyó como la puerta de la casa se cerraba se paró y olisqueó ligeramente.
 
-Hey Johnny ¿Dando un paseito matutino?
 
Jean Paul soltó toda una serie de improperios en francés y salió de donde estaba.
 
-Je suis desole mon ami-dijo Jean Paul al mismo tiempo que alzaba las manos en un gesto de paz- no era mi intención espiar pero estaba en la cercanía cuando saliste y no quise interrumpir tu despedida de la dama.
 
Logan ladeo la cabeza como considerando lo que iba a decir. Luego una sonrisa se abrió paso en su rostro.
 
-Lo se Johnny, tú no eres de esos. Además nada lograría empañar el buen humor que tengo esta mañana.
 
Jean Paul sonrió y se situó al lado de Logan.
 
-Parece que darte la enhorabuena es de rigor.
 
Logan se rió y dio una palmada en la espalda de Jean Paul. Estrella no recordaba haberle visto tan feliz nunca.
 
-Creo que sí - afirmo Logan- La dama ha decidido darnos una oportunidad y te aseguro que no voy a desaprovecharla...voy a tratarla como se merece y a hacerle olvidar los malos ratos que el imbecil de Scott la ha hecho pasar.
 
-Mereces algo de felicidad Lobezno. Espero que todo salga bien.
 
Logan miró agradecido a su compatriota y de repente Jean Paul observó como olisqueaba con mas fuerza en su dirección. De repente una sonrisa pícara se abrió en su rostro.
 
-¿Debo felicitarte también Estrella?
 
Por un momento Jean Paul le miró confuso.
 
-Te has dado una ducha amigo mío pero ha debido de ser con agua fría y poco jabón porque tu cuerpo expide un cierto aroma a Bobby Drake...¿Has seducido al cubito de hielo?
 
Jean Paul abrió un par de veces la boca para hablar pero la cerró sin saber que decir hasta que su genio se hizo cargo de la situación.
 
-Eso no te importa.
 
Logan le miró comprensivo.
 
-Vamos Johnny, no te ofendas, sé que te gusta el muchacho y que prácticamente veneras el suelo que pisa. Puede que a los demás consigas engañar con esa actitud pero no olvides que yo te conozco chico... En mi opinión hacéis una pareja estupenda.
 
Jean Paul abrió los ojos desmesuradamente y miró incrédulo a Lobezno.
 
-No me mires así John. Tengo los suficientes años para ver que es lo que pasa a mi alrededor y he visto como tú mirabas a Drake y como te miraba él a ti...sí, aunque no te lo creas, él también te miraba, aunque no creo que se diera cuenta que lo hacia. ¿Ha pasado algo que merezca pasar a los anales de la historia de esta Mansión?
 
Jean Paul suspiro y decidió que podía confiar en Logan. Él le había comprendido en aquellos primeros años en Alpha Flight y nunca le había juzgado. Quizá lo que necesitaba era alguien que le escuchara.
 
-Ayer Bobby y yo quedamos para tratar unos asuntos de la escuela y bueno, por resumir una historia larga, acabé pidiéndole que saliera conmigo, y lo sorprendente es que acepto. Nos besamos...Mon dieu, fue increíble.-dijo Jean Paul rememorando aquel beso- Hoy hemos quedado para cenar y la verdad es que estoy un poco nervioso. Bobby está un poco asustado pensando lo  que van a decir Scott y Warren. Tengo miedo de que esos dos le hagan abandonar lo nuestro antes de que podamos empezarlo.
 
Logan suspiró y pasó un brazo por los hombros de Jean Paul.
 
-No te voy a engañar Johnny. Esas dos gallinas anticuadas van a armar jaleo. Pero al final será solo eso...ruido. Por lo que yo puedo suponer, Pácara va a estar de tu parte, el cajún va allí donde su cheré le diga, aparte de que creo que a Gambo le da igual las preferencias sexuales de la gente. Ororo tiene una mente muy abierta, al igual que Kurt, Rachel y el resto de las peques. Por parte de Jean y mía no creo que tengas que preocuparte y finalmente tienes el apoyo de Hank. El peludo es el mejor amigo del cubito de hielo y es una persona muy tolerante que sólo le importará si haces feliz a Drake. Así que fíjate toda la gente que tienes detrás apoyándote. Deja que sea Bobby el que quiera dar la noticia y si los estreñidos de los Summers o el plumífero te dan problemas no dudes que estaremos ahí para enseñarles el significado de la palabra tolerancia con un poco de adamantium. Aparte me encantaría que Scott se enterara al mismo tiempo de mi relación con Jean, eso podría causarle un infarto ¿no crees?
 
Jean Paul se rió y se dejó acompañar por su compatriota hasta la casa. La feroz defensa de Logan le había tranquilizado un poco.
 
-Merci Logan.
 
-No hay de que-dijo el viejo soldado- hazme caso y no te comas mucho la cabeza, lleva a tu chico a cenar esta noche, pasa un buen rato y llévatelo de fin de semana o algo así. No vale la pena preocuparse por los problemas antes de que aparezcan.
 
Y eso es lo que había hecho Jean Paul. Había vuelto a su habitación mucho mas calmado y había logrado conciliar el sueño durante unas horas más. Cuando se había despertado bastante mas refrescado se había duchado, bajado a comer un bocado, y vuelto a su habitación para elegir su atuendo con esmero. Nada iba a conseguir empañar la alegría de que Bobby hubiera accedido a salir con él. Si había algún problema ya lo resolvería cuando se presentara.
 
 
Unos pasos apresurados  le hicieron despertar de su ensoñación y vio como el objeto de su deseo avanzaba hacia él mas atractivo de lo que le hubiera visto jamás. Con una sonrisa le recibió cogiendole entre sus brazos y besándole.
 
-Estás increíble Bobby. ¿Preparado para nuestra cita?
 
Jean Paul observó con cierto orgullo la respiración agitada del Hombre de Hielo.
 
-Sí.

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