EXIGENCIAS DEL CORAZON
Capítulo 3
Bobby miró el BMW con ojos de niño viendo los regalos del día de Navidad, probablemente si su boca se abría más el Titanic podría anclar en ella. Jean Paul sonrió ante la muda admiración de Bobby y agitó dramáticamente las llaves del coche.
-¿Quieres llevarlo?
Los ojos del Hombre de Hielo se abrieron aun más si cabía.
-¿Estás de broma?-preguntó y Jean Paul negó con la cabeza-...no sé Jean Paul...es un coche tan alucinante...si le pasa algo me da un síncope.
Jean Paul se echó a reír. Bobby era una autentica delicia. Un soplo de aire fresco en su vida.
-Para algo están los seguros a todo riesgo Robert. Además, te he visto conducir y sé que eres prudente al volante. Después de todo eres el que conoce el camino al restaurante, así que me parece lo mas lógico que lo lleves tú.
Dicho esto lanzó las llaves a Bobby y este las cazó al vuelo. Con casi reverencia abrió la puerta y se sentó en el asiento del conductor. Con una sonrisa acarició la suave tapicería de cuero color crema, el impresionante dispositivo de sonido y el ordenador de a bordo.
-Madre mía, esto parece el puente de mando del Enterprise- dijo mientras ponía en marcha el motor y sonriendo al escucharlo- Ronronea como un gatito.
Se abrochó el cinturón y Jean Paul hizo lo mismo. Con suavidad Bobby saco el coche del garaje y condujo hacia la carretera principal camino del restaurante. Jean Paul le observaba absolutamente encantado mientras Bobby comentaba las maravillas de su coche. Parecía mentira que con algo tan pequeño Bobby fuera tan feliz. Si ahora lo pensaba, se dijo Jean Paul, nunca lo había visto así desde que había entrado en los X-Men. Se había mostrado a menudo huraño y de un humor de perros, pero desde hacía unos días se le veía mas sereno y desde luego mas feliz. Jean Paul esperaba que él tuviera que ver algo en ese cambio.
-¿Puedo hacerte una pregunta Jean Paul?-dijo Bobby cuando hubo acabado de comentar todas las excelencias del coche.
-Oui-respondió Jean Paul enarcando una ceja.
-¿Cómo es que un tío como tú no tiene pareja?...antes te lo pregunte y me dijiste que sólo habías tenido líos de una noche desde hacía un tiempo.
Jean Paul se quedó un poco sorprendido ante la pregunta. No esperaba ninguna confesión íntima hasta después del café.
-¿Por qué lo preguntas Bobby?
Bobby se encogió de hombros mientras esperaba que un semáforo cambiara de color para pasar.
-No sé, me resulta raro que un alguien tan guapo como tú, famoso, rico y todo eso no tenga hileras de hombres rogando por una oportunidad.
Jean Paul se rió ligeramente y decidió flirtear un poco.
-Vaya... ¿me consideras guapo Bobby?
Bobby se sonrojó ligeramente mirándolo de reojo.
-Sí...vamos Jean Paul...sabes que lo eres.
Jean Paul se relajó en el asiento disfrutando de la conducción suave de Bobby y se giró ligeramente para mirarle.
-Lo sé, pero no sabía que tú lo creías. Si te interesa mi opinión yo pienso que tú eres arrebatador.
Bobby ahogó una exclamación. Si antes estaba sonrojado ahora parecía un tomate.
-No me digas esas cosas Jean Paul
Estrella del Norte le mira extrañado.
-¿Por qué? ¿Te molesta?
-No es eso-se apresuró a decir Bobby-es que cuando me dices esas cosas...bueno...se me va la concentración...y ahora estoy conduciendo.
Jean Paul se rió ante la inocencia de Bobby. Era interesante saber lo que unas simples palabras podían hacerle a su chico. Probablemente todavía no se habría acostumbrado a sentirse así en presencia de otro hombre. Por un momento la mirada del canadiense se perdió en el perfil del joven rubio y pensó con evidente placer en que sonaba genial eso de que Bobby fuera su chico.
-Muy bien-accedió Jean Paul- dejaré los piropos para mas tarde. Mientras tanto, ¿por qué no me dices donde me llevas?
Bobby torció en un desvió y señaló un pequeño suburbio con urbanizaciones y varios polideportivos. Parecía el típico sitio donde llevar a la familia a vivir pero sin estar demasiado alejado de la ciudad.
-Es un sitio pequeño, básicamente familiar. La señora Chen es quien lo regenta con toda su familia y es muy agradable. Una vez la salvamos de unos atracadores y desde entonces nos trata como si fuéramos sus hijos. No creo que sea como los sitios que tú sueles frecuentar pero puedo asegurarte que la comida es fabulosa.
Jean Paul sonrió y asintió complacido. Cualquier sitio le parecía bueno sólo con que Bobby estuviera en él. Por un momento estuvo a punto de decirlo pero recordó su promesa de dejar el flirteo para más tarde.
Bobby aparcó en frente de un edificio de planta baja adornado con un discreto cartel que anunciaba el nombre del restaurante. Numerosas plantas con flores adornaban la fachada dándole un aspecto rústico y encantador. A su alrededor había algunas casas y tenía un acceso al paseo que rodeaba un estanque de proporciones tan gigantescas que podía haberse confundido por un lago. Se podía ver a varias familias disfrutando de un paseo vespertino y parejas haciendo deporte o simplemente disfrutando del calor del día.
Bobby cogió a Jean Paul del brazo y le dirigió a la entrada del restaurante. Nada mas entrar el local cogió de sorpresa a Jean Paul. Había esperado la decoración típica de los restaurantes chinos con sus decoraciones ligeramente ostentosas y recargadas con dragones y budas por todos lados. Sin embargo el restaurante estaba decorado estilo feng sui, con sencillez y armonía. Las paredes de un color crema melocotón daban una luminosidad que proporcionaba un alegre optimismo y la distribución de las mesas era la adecuada para proporcionar una conversación íntima. En las paredes había pocos adornos a excepción de algunas plantas y algunos cuadros con caligrafía china. Su observación del local se vió interrumpida por la llegada de una mujer asiática bajita y regordeta que debía rondar los cincuenta años. Se acercó con los brazos extendidos y abrazó efusivamente a Bobby.
-¡Que alegría tenerte aquí de nuevo Bobby!-comentó alegremente la mujer con un marcado acento
Bobby aceptó el abrazo de buen grado de la maternal dueña
-No podía mantenerme alejado mucho más de su comida señora Chen y mire, le he traído nueva clientela. Le he dicho que probaría la mejor comida china del mundo.
La señora Chen se echo a reír jovialmente palmeando la mejilla de Bobby como lo haría una madre a su hijo cuando se ha portado bien.
-Este Bobby es un adulador-dijo la mujer dirigiéndose a Jean Paul- Matsumi, por favor, nuestra mejor mesa para Bobby y su amigo.
Una chica oriental salió de detrás del mostrador e hizo un gesto para que la siguieran.
-Ahora estaré con vosotros, queridos, para tomaros nota.
Y con esto la Señora Chen partió camino de la cocina. Bobby y Jean Paul siguieron a la camarera hasta una mesa mas apartada del resto frente a la cristalera que daba al estanque. No había mucha gente en el local con lo que la atmósfera era muy tranquila. Matsumi les dió la carta y se despidió con una ligera inclinación.
-Debo reconocer-dijo Jean Paul-que estoy impresionado. Este sitio es muy agradable.
Bobby se henchio satisfecho.
-Me alegro que te guste. La señora Chen es muy agradable ¿verdad?
Jean Paul asintió y abrió la carta. En ella estaban toda la clase de platos típicos que se solían servir en este tipo de restaurantes pero también había platos originales y exóticos que Jean Paul sólo había visto en restaurantes de alta cocina.
Bobby no tenía mucho problema mirando la carta, ya sabía lo que iba a tomar. Lo que realmente le estaba distrayendo era la mano de Jean Paul que reposaba sobre la mesa mientras la otra sostenía la carta. Debería estar prohibido ser siempre tan endiabladamente atractivo. Hasta la forma en la que tenía cogida la carta era un símbolo de elegancia. Bobby se sentía un tanto mortificado, no estaba seguro de cual era el protocolo a seguir. Todavía se sentía un poco incomodo cuando Jean Paul le miraba con esos ojos azules que parecían atravesarle como un rayo láser. Era como si mirara directamente a su corazón y supiera lo que estaba pensando. También le decían lo que sentía por él a las claras. La mirada de admiración que había recibido al entrar en el garaje le había hecho sonrojar y el piropo de antes le había excitado. Bobby miró otra vez su mano que ahora tamborileaba ligeramente sobre el mantel como si dudara en que plato iba a pedir. ¿Sería correcto cogerle la mano? Mandándolo todo al diablo y pensando que si hacia algo mal Jean Paul ya se lo diría, alargó la suya y cogió la del canadiense jugueteando ligeramente con los dedos. Jean Paul sintió la frialdad de los dedos del Hombre de Hielo al cerrarse sobre los suyos. Levantó la vista de la carta y sonrió seductoramente enarcando una ceja. Bobby le miró con cierta culpabilidad y espetó.
-¿Qué pasa? Quería cogerte la mano.
Jean Paul se rió ligeramente y apretó los dedos del otro hombre mientras paseaba su pulgar por el dorso de la mano en una caricia.
-Y a mi me gusta que me la hayas cogido.
Bobby sonrió y continuó acariciando la mano del canadiense.
-¿Ya sabes que vas a pedir?-le preguntó Jean Paul.
-Sí-dijo Bobby-he venido ya muchas veces y sé lo que me gusta.
-¿Qué es lo me recomiendas?-le preguntó Jean Paul.
Bobby pareció dudar un poco antes de contestarle.
-Bueno, todo esta riquísimo pero en mi opinión lo que mejor esta son los Tallarines con salsa de setas, el pato con salsa de naranja, el cerdo agridulce, el pollo Kon pao, la ensalada de brotes de soja, la ternera con setas y bambú....por lo menos es lo que a mi mas me gusta.
-Pues entonces creo que ya tenemos nuestra elección.
Bobby le miró un tanto incrédulo y luego recordó que el comía el doble debido a su metabolismo. De repente sintió que Jean Paul intentaba retirar la mano de la suya de forma apresurada e intento adivinar la razón. Vió los ojos de Jean Paul desviarse hacia la cocina y vió salir a la Señora Chen y dirigirse hacia su mesa. Bobby apretó la mano de Jean Paul y le miró a los ojos tomando una decisión en ese mismo instante.
-No te sueltes-le pidió-no me importa quien nos vea.
La mirada de Jean Paul se transformó en ese mismo instante. Sus ojos de un azul claro se oscurecieron y se llenaron de ternura y pasión por el joven que tenía enfrente.
La señora Chen llegó a la mesa y si verles con las manos cogidas le llamó la atención no dijo nada ni emitió juicio alguno que pudiera verse. Amablemente les preguntó lo que querían comer y cuando Jean Paul y Bobby terminaron de hablar ella sonrió satisfecha y comentó que daba gusto ver a unos jóvenes con buen apetito y no los melindres que solía ver a diario. Recogió las cartas y se marchó de nuevo hacia la cocina.
Jean Paul miró de nuevo a Bobby. Estaba un poco sonrojado pero no había vacilado ni un instante. En ese instante Estrella se sentía tan orgulloso de él que si no hubiera tenido una mesa delante se hubiera abalanzado sobre él para devorarlo a besos. Se conformó con acercar su mano a la boca y depositar un breve beso en su palma.
-No quiero esconderme-le dijo Bobby a modo de explicación- no sería justo ni para ti ni para mí. Se que algunas personas se van a enfadar, pero si me quieren tendrán que aceptar que estoy saliendo contigo.
Jean Paul sonrió complacido e intentó aligerar el ambiente con una pequeña broma.
-¿Y como piensas anunciarlo? ¿Con un memorando en la próxima reunión...algo así como...Magneto esta atacando la costa oeste y los grupos anti mutantes asolan Michigan, ah y por cierto, el Hombre de Hielo está saliendo con Estrella del Norte, más información a bordo del Pájaro Negro.
Bobby se rió a carcajadas intentando imaginar a Warren comentando eso en la sala de reuniones.
-Yo había pensado algo mas dramático-siguió la broma Bobby- había pensado levantarme en medió de la cafetería cuando todo el personal está almorzando y besarte hasta dejarte sin aliento.
Esta vez fue el turno de Jean Paul de explotar en risas. Podía imaginarse la cara de todo el alumnado y de los profesores. Después miró sugestivamente a Bobby como si se estuviera plantando seriamente la sugerencia.
-No sé, cher, tu plan tiene su aliciente. Desde luego levantaría revuelo como mínimo...y sé de ciertas personas que se quedarían totalmente rabiosas por haberte perdido
Bobby miró a Jean Paul extrañado
-¿A quien te refieres?
Jean Paul jugueteó un poco con la servilleta remiso a contestar y justo cuando iba a dar alguna respuesta vaga la señora Chen acompañada de Matsumi trajo la comida. Los platos fueron dispuestos y Jean Paul se apresuró a llenar el suyo con los diversos manjares. Bobby le imitó pero en cuanto las dos mujeres se perdieron en la cocina volvió a la carga.
-No me has contestado...
Jean Paul alzó la vista del plato de tallarines y miró a los ojos azules de Bobby
-Me refiero a Lorna... hizo ciertos comentarios...bueno el caso es que yo sé porque los hizo...la tía se cree que es irresistible y que si solo te hiciera un gesto tu volverías con ella...aunque solo fuera por fastidiar.
Bobby se quedó pensativo mirando por un momento el lago a través de los cristales recordando lo que Lorna había significado para él.
-Lorna fue...mi primera chica...el primer amor y todo eso y perderla frente a Alex fue muy duro...no se, eso te marca pero aunque ella quisiera volver conmigo no lo aceptaría. Ella ya no es la Lorna de la que me enamoré y yo no soy el Bobby que la declaró amor eterno. Los dos hemos cambiado y la verdad es puede decir lo que le venga en gana que no dejaré que me afecte.
Jean-Paul sonrió aprobadoramente y con cierto sentimiento de orgullo.
-Su pérdida...mi ganancia...
Bobby sonrió y atacó con gusto los tallarines.
-¿Y tú Jean Paul? ¿Quién fue tu primer amor? Apenas se nada de ti...quiero decir, que eras miembro de Alpha Flight, canadiense, ganaste medallas olímpicas de esquí y tienes una hermana pero aparte de eso...
Jean Paul enarcó una ceja y le miró un tanto divertido.
-Te firmaré mi autobiografía mañana por la mañana
El Hombre de Hielo enrojeció un poco avergonzándose de su ignorancia
-Debo de ser la única persona que no se la ha leído- logró susurrar entre dientes.
Estrella del Norte se apiadó un poco de él y sonriendo se dispuso a confesarle uno de sus secretos.
-Estuve enamorado del novio de mi hermana que claramente era heterosexual...no fue fácil...
Bobby le miró por encima de la copa de cristal.
-Vaya...eso si que debió ser difícil... ¿él se entero?
Estrella puso una mueca como si algo le hubiera hecho daño
-No... de hecho creo que él pensaba que yo le odiaba...
Bobby observó la expresión de Jean Paul y decidió cambiar de tema. Para si mismo se hizo la promesa de que al día siguiente compraría una copia de la biografía y la leería de inmediato. Por lo que parecía la vida de Estrella no había sido un camino de rosas.
Por un rato se concentraron en la comida y Bobby tuvo ocasión de observar el enorme apetito de Jean Paul, el cual podía rivalizar con Logan fácilmente, aunque Bobby podía asegurar que ni una migaja había ensuciado el mantel, tal era el refinamiento del canadiense.
Cuando acabaron la señora Chen se acercó a retirar los platos y Matsumi trajo el helado favorito de Bobby sin necesidad de que este pidiera nada mientras la Señora Chen pellizcaba afectuosa su mejilla. Bobby miró a la dueña un poco sonrojado y le preguntó a Jean Paul si quería algo pero este conteniendo un poco la risa dijo que estaba perfectamente.
-Que le voy a hacer-dijo Bobby –la gente sigue tratándome como a un crío...
-Eso es porque eres adorable cher- le dijo Jean Paul guiñándole un ojo.
-Pelota...-le recriminó Bobby un poco sonrojado
Jean Paul le miró un tanto seductor pensando que ya había dado bastante tregua a su rubio compañero.
-Bueno Robert, no me importa exagerar un poco, la verdad, si luego obtengo alguna recompensa... ¿me vas a dar alguna recompensa?
Bobby miró el helado casi esperando que se derritiera de forma inmediata... ¿no había subido la temperatura como unos diez grados de repente?
-Bueno...-trató de contestar Bobby-siempre puedes cogerla...
Bobby se preguntó si no se habría pasado porque los ojos del canadiense se habían encendido como dos láseres y tenían en ellos una mirada que auguraba que si no fuera porque se encontraban en un sitio publico ya se habría lanzado a por él.
-Oh...en ese caso me reservo cogerla para después...-dijo pícaramente Jean Paul y levantó la mano para que les trajeran la cuenta.
Tras una breve discusión sobre quien pagaba y de si pagaban a medias que acabó ganando Jean Paul salieron del restaurante al aire fresco de la noche. Hacía un poco de fresco pero no era desagradable y el brillo de la luna en el agua era casi hipnótico. La gente se había ido ya a sus casas y tan solo algunas parejas paseaban tranquilamente por el sendero empedrado que rodeaba el lago. Jean Paul y Bobby se acercaron a la barandilla que rodeaba el agua y se apoyaron en ella mirando las estrellas.
-Esto es precioso-comentó Jean Paul.
-Sí que lo es- suspiró Bobby- me lo estoy pasando muy bien Jean Paul...hacia tiempo que no me lo pasaba bien con todos los problemas que ha habido...
Jean Paul lo miró de reojo y dejó que una de sus manos jugueteara con el puño de la camisa de Bobby.
-¿Problemas? ¿Del equipo? ¿Personales?
Bobby no sabía si decírselo pero claro tal y como iban las cosas se iba a enterar tarde o temprano y por la actitud de Jean Paul y la suya propia que parecía no ser capaz de resistirse al canadiense, parecía que iba a ser mas temprano que tarde.
-No se si te acuerdas cuando Tom el Negro me atacó- Bobby miró a Jean Paul esperando su confirmación que el canadiense le dió con un asentimiento- bueno pues la herida fue mas grave de lo que todos supusimos. Donde me había golpeado se había formado una especie de costra de hielo que no era capaz de devolver a mi forma de carne y hueso y esa costra empezó a extenderse...me estaba convirtiendo en hielo poco a poco y bueno, Hank no sabía si iba a sobrevivir al proceso, si mis órganos podrían sobrellevar la transformación.
Jean Paul le miró horrorizado...Bobby...morir...acaso iba a perder siempre a aquellos a los que amaba...
-Esa es la razón de que estuviera tan huraño últimamente y no quisiera hablar con nadie... pensaba que aunque no me muriera iba a quedar transformado en hielo para siempre...se que no es muy justo decir esto porque hay mutantes como Kurt o Hank que sobrellevan algo así todos lo días, pero estaba aterrorizado por la posibilidad de ser de hielo para siempre.
En la mente de Jean Paul las piezas comenzaban a encajar lentamente. Aquello explicaba tantas cosas...
-Pero ahora... ¿estás bien?-preguntó preocupado Jean Paul.
Bobby logró sonreírle y puso una mano encima de la suya, una mano que era ligeramente fría.
-Sí. Hank descubrió que era debido a mi mutación secundaria y pudo preparar un inhibidor genético a tiempo. Sin embargo siempre me quedará un pedazo de hielo en el pecho, pero comparado con la perspectiva de morir o quedar como un cubito de hielo para siempre no está mal.
Jean Paul sonrió aliviado, Bobby no iba a morir. Una profunda ola de gratitud le llenó y acercó al joven rubio contra si para besarle apasionadamente, casi con violencia por el miedo que había sufrido ante la perspectiva de perderlo. Bobby no se quedó pasivo ante la demostración de Estrella del Norte, se aferró a él y le respondió en la misma forma atacando los labios de Jean Paul como si fuera a ser ese el último beso de ambos.
-Bobby-susurró Jean Paul con su frente apoyada sobre la del Hombre de Hielo- aunque te hubieras quedado convertido en hielo no me habría separado de ti...puedo soportar temperaturas extremas ¿sabes? Y tú me gustas demasiado como para que un poco de hielo me impida estar contigo.
Bobby sonrió y se sorprendió a si mismo descubriendo lo cómodo que se sentía allí abrazado a Jean Paul, como si no hubiera nada mas en el mundo. Sus labios encontraron el cuello de Jean Paul y comenzó a recorrer su yugular con ligeros besos y algún mordisco ocasional. Jean Paul se sorprendió al notar las caricias de Bobby y se estremeció de placer. No sin cierto pesar apartó ligeramente al joven y le miró a los ojos.
-Bobby, no volvamos esta noche a la Mansión. Tengo un apartamento en Manhattan...pasemos el fin de semana allí...lejos de todo.
Bobby apartó la mirada un tanto nervioso...irse con Jean Paul...seguramente no se iban a pasar el fin de semana jugando al monopoly...¿cuáles eran sus sentimientos por el canadiense? Lo que estaba seguro es que le gustaba y que se sentía seguro, amado y deseado y sabía sin lugar a dudas que Jean Paul sentía lo mismo que él. Bobby se separó un poco dirigiendo su mirada al lago y con una cierta sonrisa.
-Supongo que si me voy contigo mi virtud se irá volando por la ventana ¿no?
Jean Paul no pudo evitar reírse a carcajadas. Un sonido que hasta resultaba extraño para él.
-No lo dudes Robert Drake. Se irá volando tan deprisa que ni siquiera con mi velocidad podrías alcanzarla.
Bobby se rió y cogió de la mano a Jean Paul.
-Creo que no puedo resistirme ante tal oferta. Ver la virtud de alguien volar a velocidad supersónica no es algo que ocurra todos los días...
Jean Paul acarició con suavidad la mejilla del Hombre de Hielo. Una caricia que simbolizaba una promesa.
-Yo desde luego estoy deseando verlo...
El trayecto hasta el apartamento fue como una nebulosa para Bobby, si alguien le hubiera preguntado cuanto duró o por cuales calles pasaron no habría sido capaz de mencionarlas. Solo era consciente del hombre que estaba a su lado conduciendo el BMW con la misma precisión que un reloj de maquinaria Suiza.
Jean Paul paró el coche ante un impresionante edificio de apartamentos del cual salió un bedel inmediatamente que al reconocer a Jean Paul se hizo cargo del coche entre corteses frases de bienvenida. En la lujosa portería del edificio, que recordaba más a una de las recepciones de un gran hotel, el recepcionista, sorprendido ante la llegada de Estrella, se apresuró a entregarle las llaves del apartamento y a asegurarle que todo estaba en perfectas condiciones.
El trayecto en ascensor hasta el decimosegundo piso transcurrió entre los brazos de Jean Paul que nada mas cerrarse las puertas se había abalanzado sobre su compañero besándole o casi prácticamente devorándole mientras las manos de Bobby se abrían paso entre los botones de la camisa. El tintineo de la campanilla les recordó a ambos que habían llegado y se separaron de mala gana.
Jean Paul abrió la puerta del apartamento y Bobby miró con cierto asombro la lujosa vivienda. Era enorme. El salón con amplios sillones y butacones en torno a una mesa de café baja estaban enfrente de un a televisión de plasma gigante y un home cinema que hubiera sido la envidia del mismísimo George Lucas. Por una de las puertas se atisbaba la cocina y una escalera debía conducir a los dormitorios en la parte superior. Estaba adornada en colores cálidos y terrosos que daba una ambiente muy acogedor.
-Es muy bonita
Jean Paul miró a su alrededor intentando captar aquello que veía Bobby
-Bueno, es un lugar que compré para cuando estuviera en la ciudad por negocios. En principio debería estar equipada dado que en la empresa saben que estoy en la ciudad. En el frigorífico debe de haber alguna cosa... ¿quieres algo?
Bobby le miró por un momento dudando entre si aceptar su oferta o abalanzarse sobre él para terminar lo que habían empezado en el ascensor...definitivamente debería estar prohibido ser tan sexy.
-Una coca cola estaría bien...
Jean Paul a su vez hizo un esfuerzo por calmarse y se dirigió a la cocina seguido de Bobby. No quería estropearlo todo, de hecho no solía ser tan impulsivo pero deseaba tanto a Bobby...Tenía que recordarse que tendría que ir despacio...
La cocina estaba igual que como la recordaba. Una encimera espaciosa, la vitroceramica y el horno. El frigorífico y la mesa con las sillas por si deseaba desayunar allí.
Se acerco al frigorífico y vió que no había muchas cosas. Latas de refrescos, cervezas, algo de queso y poco más. Cogió una lata de coca cola y una cerveza para él. Le lanzó la lata a Bobby y abrió su cerveza. Bobby abrió la lata y dió un sorbo mientras miraba a Jean Paul.
- Jean Paul... ¿en que punto estamos mas o menos?
El canadiense levantó la vista de su cerveza y miró confuso a Bobby.
-¿Qué quieres decir?
-Bueno-dijo el Hombre de hielo encogiéndose de hombros- no se si estamos en el punto en que esto no es nada mas que algo pasajero o quizás sea algo mas.
Jean Paul le miró sin querer que su rostro dejara ver sus sentimientos.
-¿Cómo te sientes tú?
-No estoy seguro...quiero decir que...me gusta esto...me siento muy a gusto contigo y me siento muy atraído por ti...mucho...creo que demasiado para dejarlo en simplemente un lío. ¿Y tú?
Jean Paul dejó la cerveza en la encimera y se acercó a Bobby como un depredador se acercaría a su presa.
-Bobby, si tengo explicarte lo que deseo, es que no me has estado escuchando toda la velada.
Por un momento pareció como si el mundo se detuviera para Bobby. Observó con cierto pasmo como su refresco caía al suelo al ser abrazado súbitamente por Estrella del Norte y besado sin dejarle tiempo a protestar. Aunque protestar era lo más alejado de su mente. Sus manos se enredaron el los cabellos oscuros del canadiense para acercarlo mas hacia así dejando que sus lenguas se enredaran explorando cada uno de los recovecos de su boca, probando, saboreando. Las manos de Bobby acabaron de terminar el trabajo que habían comenzado en el ascensor y desabrocharon totalmente la camisa del Jean Paul y la empujaron por sus hombros hasta que el otro hombre se deshizo de ella con gesto impaciente para despojar rápidamente a su compañero de la suya. Jean Paul observó el trozo de hielo que aun permanecía como un testimonio de la mutación secundaria de Bobby y que hubiera podido acabar con él. Jean Paul lo acarició recorriendo el borde indentado donde hielo y carne se encontraban. Bobby suspiró de placer al sentir las manos de Jean Paul en él.
-¿No te horroriza?-preguntó Bobby
Jean Paul atacó los nervios de su cuello como había hecho Bobby antes en lago dejando marcas que le obligarían a llevar un jersey de cuello alto.
-Nada en ti podría horrorizarme Robert. Eres perfecto-susurró contra su oído mordisqueando ligeramente el lóbulo de su oreja.
Jean Paul empujó ligeramente a Bobby hacia atrás hasta que choco con la mesa de la cocina. Jean Paul había pensado en algo mas romántico para su primera vez: velas, música suave, el dormitorio...pero no creía que pudiera aguantar tanto y por la forma que Bobby estaba acariciando la parte frontal de sus pantalones y deshaciendo los botones con cierta torpeza, él tampoco podía esperar. Sus manos, mas ágiles que las de Bobby les dejaron a ambos como dios les había traído al mundo. Un cierto sonrojo recorrió el cuerpo del Hombre de Hielo al ser tan expuesto ante la mirada de admiración de Estrella del Norte. Jean Paul le empujó ligeramente contra la mesa hasta que quedó tumbado sobre ella con Jean Paul entre sus piernas inclinándose sobre él y estremeciéndose de placer cuando sus pieles y ciertas partes de su anatomía claramente excitadas se pusieron en contacto.
Jean Paul acarició su rostro y una mirada que probablemente muy pocas personas habían visto llena de ternura se clavó en sus ojos.
-Je t’ame Robert Drake.
El cuerpo de Bobby se paralizó. ¿Habría creído escuchar bien? ¿Jean Paul Beaubier, famoso mutante y hombre de negocios acababa de decirle que le amaba?...sí...había escuchado bien, solo había que fijarse en sus ojos para darse cuenta de ello. Los labios del canadiense comenzaron a recorrer su cuerpo y Bobby se dió cuenta de que no esperaba ninguna respuesta por su parte, que le estaba ofreciendo su amor de forma unilateral aun a riesgo de que él saliera corriendo. También supo que con esa declaración Jean Paul acababa de cortar cualquier vía de escape que pudiera temer. No podía aducir que hubiera sido el alcohol, una locura momentánea o un lío de una noche motivado por las ganas de experimentar...no...ya no...quizá mas tarde podría reconocer que llevaba mas tiempo del que estaba dispuesto a admitir observando a Estrella del Norte y ligeramente colado por él, que esta situación estaba fraguándose y que era casi inevitable que acabara así... pero por el momento lo único que podía hacer era obligar a Jean Paul a mirarle a los ojos y susurrar entrecortadamente...
-Creo...creo que yo también te quiero
La sonrisa de Jean Paul hubiera podido rivalizar con el mismo sol pero Bobby no tuvo mucho tempo de analizar nada mas porque los labios de Jean Paul volvían a estar sobre los suyos y ya no pudo pensar nada mas.
EPILOGO
Los lunes por la mañana siempre eran odiosos para Bobby y esta mañana era aun peor porque por primera vez en dos días no tenía a su lado a su novio Jean Paul.
-Novio...-pensó Bobby-...que raro suena todavía y que excitante también.
Habían vuelto de Nueva York por la noche y Jean Paul había pasado la noche con él pero se había ido temprano porque tenía una sesión de entrenamiento a las seis de la mañana en la Sala del Peligro. Bobby le había sentido irse pero no había tenido fuerzas para despertarse del todo y ahora se despertaba sin él a su lado y de un humor de perros.
Con paso cansino Bobby se dirigió a al ducha recordando que tenía una clase que dar y que estaría bien si tomaba algo de desayuno. Tras una ducha record y vestirse con cierta prisa Bobby bajo al comedor para encontrarse con la miríada de estudiantes y profesores que esperaban recibir su infusión calórica matutina.
En una de las mesas vió que Jean Paul estaba sentado junto a Kurt, Lobezno y Jean. Cíclope junto con Emma y Warren se sentaron con ellos e intercambiaron las habituales cortesías. Sorprendentemente Pícara y Gambito junto con Hank acababan de aparecer por la puerta y se dirigían hacia el.
-Eh Bobby- le saludó Picara con entusiasmo-¿Qué tal el fin de semana? No se te ha visto por aquí...
-Sí - la secundo el cajún que la abrazó por detrás y beso ligeramente su cuello-¿has tenido alguna aventura mon ami?
Bobby miró a Hank en petición de auxilio un tanto azorado recordando donde había pasado exactamente el fin de semana. La Bestia siempre sensible a los estados emocionales de su amigo acudió a su rescate.
-Siento interrumpir, Marie, pero veo que vuestros cereales chocolateados están a punto de acabarse...seguro que podréis interrogar a Robert después.
Picara observó alarmada como la Bestia tenía razón y corrió a abalanzarse sobre los cereales.
-¡Hablamos luego Bobby! Vamos Remy o se agotarán.
Remy sonrió divertido por la pasión que por el chocolate tenía su prometida.
-Si me disculpas mon ami...he de acudir al rescate de unos cereales para mi dama.
Bobby suspiró aliviado y sonrió agradecido a la Bestia que le acompañó a coger su desayuno y dirigirse hacia una mesa libre. Mientras caminaba Bobby reflexionó que hacer...en ese instante la mayoría de las personas importantes en su vida estaban allí. Podía mantener en secreto que Jean Paul era su pareja, el canadiense no había puesto objeciones al respecto cuando lo habían comentado entendiendo su necesidad de adaptarse, o podía hacerlo publico. Una sonrisa afloró a su rostro mientras recordaba la conversación en el restaurante.
Con paso decidido se acercó a la mesa donde estaba sentado Jean Paul, depositó su bandeja y tomando el rostro de un sorprendido Estrella de Norte entre sus manos lo besó en los labios sin cortarse lo mas mínimo. Cuando se separó de él, Jean Paul lo miró entre sorprendido y divertido.
-Buenos días Jean Paul- le saludó Bobby.
-Bon jour cher- le respondió el canadiense.
El silencio mas absoluto se hizo en la cafetería para tras unos segundos romperse con los aplausos de Pícara y Gambito, los silbidos de Logan y los gritos ahogados de Scott que demandaba una explicación y parecía al borde de una aneurisma. Sin embargo ni Jean Paul ni Bobby oyeron nada perdidos como estaban el uno en el otro. Sabían que no iba a ser fácil, que habría peleas, obstáculos y no pocas intromisiones para separarlos pero también sabían que el corazón tiene sus exigencias y que por mas que se luche no queda mas remedió que acatarlas si uno quiere ser feliz.
FIN
Todos los personajes pertenecen a Marvel, y los estoy utilizando sin ánimo de lucro. La historia me pertenece y para cualquier utilización fuera de la web, deberás pedime permiso. Agredeceria cualquier comentario que quisieseis hacer, podeis poneros en contacto conmigo en la dirección de correo Erianne