MI PEQUEÑA OBSESIÓN

 Por Rhea Carlysse

Capítulo tres

(Betsy)

Tengo la impresión de que, desde que me fui, como he decidido llamarlo, y desde que volví, ha pasado una eternidad. Nada está como estaba antes. Ninguna persona es como era antes. Y cuando digo ninguna, lo digo en serio.

La que más me intriga en estos momentos es Lorna. En concreto su relación con Bobby, o su no-relación, como prefiramos llamarlo. Así que sí, como podréis adivinar, no tengo nada mejor que hacer que meterme en la vida sentimental del amigo de un ex. Un poco patético si te paras a pensarlo.

A lo que iba. Los rumores comenzaron hará un par de días, aunque desde entonces nadie los ha visto hablar ni hacer nada juntos. Lo que daría en estos momentos por conservar mi telepatía, os asombrarías de lo que la gente dice (o más bien piensa) cuando creen que nadie está escuchando. Aunque la rumorología no está mal cuando se trata de las noticias de la escuela, la mayor parte los rumores suelen ser ciertos. Y el último es que entre Lorna y Bobby hay algo.

Bueno, que entre ellos hay algo es evidente. Lo que no se sabe exactamente es qué. No es una relación larga, eso es seguro. ¿Un lío de una noche? Si conozco en algo a Bobby, sé que eso no le gustaría si concerniera a Lorna. Entonces, ¿qué?

OoOoOoO

(Bobby)

Atravieso con paso ligero el pasillo y agarro el brazo de Lorna con fuerza, obligándola a darse la vuelta.

Me observa con una extraña expresión y una sonrisa algo forzada.

He intentado hablar con ella desde que... Bueno, desde eso, y cada vez que la encuentro actúa así, con una sonrisa forzada y la impresión de no saber de lo que estoy hablando, y la verdad, ya estoy harto.

-   Lorna, tenemos que hablar.

Mira a su alrededor durante un momento y, tras asegurarse de que el corredor está vacío, contesta.

-   Claro Bobby, ¿de qué quieres hablar?

-   De... De lo que pasó el otro día.

Baja la mirada y yo suelto su brazo.

-   Perfecto... – murmura.

-   ¿Qué?

Niega levemente con la cabeza y fuerza una media sonrisa.

-   Nada, es sólo que... Que no me había preparado este momento.

-   ¿A qué te refieres?

Deja escapar un suspiro antes de comenzar a hablar.

-   Verás Bobby, yo... Me... Me gustas, de verdad. Es sólo que... lo del otro día... Yo... Me dejé llevar, ¿de acuerdo? No... No implicó nada, es sólo que... Bueno, no lo sé, estaba hecha un lío y tú estabas ahí y... – la observo sin inmutarme mientras habla – Sé que no debí hacerlo pero... Siento... Haberte hecho pensar otra cosa.

-   Perdona – contesto con una ligera carcajada -, ¿puedes repetirme eso? No sé si te he entendido bien.

Lorna traga saliva con visible dificultad y vuelve a mirarme a los ojos, esta vez con confianza.

-   Bobby, te aprecio, de verdad. Me... Me gustas mucho, como amigo. Y... Y no sé qué me pasó la otra noche, pero... Ahora mismo no estoy preparada para mantener ninguna relación, ni contigo, ni con nadie.

-   O sea, que sólo fue un polvo.

-   ¡No! No, yo no... Bobby, de verdad, no te lo tomes así.

-   ¡¿Y cómo esperas que me lo tome Lorna?! – pregunto a viva voz, tengo suerte de que estemos solos en el pasillo, de lo contrario mi vida sexual estaría a punto de conocerse en todo el instituto - ¿Como un error? No puedes... No puedes acostarte conmigo y después decirme que no ha significado nada Lorna, esto no funciona así.

-   Entonces, me temo, que es todo lo que puedo ofrecerte – contesta con una amarga sonrisa y alejándose de mí -. Lo siento Bobby.

Observo con incredulidad cómo se aleja por el pasillo. De todos los ridículos que he hecho en mi vida, éste es, sin lugar a dudas, el mayor.

Y lo peor es que lo sabía, en el fondo lo sabía.

Una vocecita sorprendentemente parecida a la de Júbilo resuena en mi cabeza: “Te lo dije”.

OoOoOoO

(Betsy)

No es que Lorna me caiga demasiado bien. Tampoco es que la odie. O quizá es que todavía conservo recuerdos de la “etapa Malicia” de Lorna. Malicia nos lo hizo pasar mal a todos, y es duro ver cómo es una persona conocida la que hace daño a tus seres queridos.

Sé que Emma sabe algo. Lleva esa expresión de superioridad que conserva para los mejores momentos, esos en los que nadie sabe nada excepto ella. Pero claro, ella es telépata, y yo ya no. Emma siempre ha sido un poco zorra.

De todas formas, los matices sobre la no-relación Bobby/Lorna han cambiado un poco desde la última vez que lo comprobé. La mayoría dice que Lorna le dejó tirado, y, en vista de lo que me han contado de ella últimamente, no me extrañaría lo más mínimo.

OoOoOoO

(Jean-Paul)

-   Siento mucho todo esto chicos, pero...

-   Y una mierda – contesta Victor desde su sitio.

Respiro hondo y hago caso omiso de la interrupción.

-   Pero esto es lo mejor – continúo levantando la mirada hacia mi tutoría -. No sé a ciencia cierta quién será mi sustituto pero supongo que terminaréis el semestre con Miss Manh.

-   ¿Y ya está? – vuelve a intervenir Victor - ¿Vuelve de la muerte sólo para decirnos que se va otra vez?

-   Eso no es lo que yo...

-   No me lo puedo creer – contesta levantándose del sitio.

Andrea alarga una mano hacia él para impedirle que llegue a la puerta, sin embargo él la aparta de un manotazo y sale de la clase.

-   Voy a por él – dice la rubia haciendo amago de levantarse.

-   Da igual Andrea, ya he terminado de todas formas. Podéis iros – digo ausentemente.

Los demás asienten y se levantan lentamente de sus asientos.

Bajo la mirada para hojear los exámenes de Empresariales, que están sobre la mesa, cualquier cosa con tal de no pensar en esto. Cuando oigo el portazo, vuelvo a levantarla para descubrir que sólo queda una de mis alumnas en la sala.

Kendra Harris es una empática de primer nivel, es decir, no controla las emociones ajenas, simplemente las percibe. Está apoyada en el pupitre que hay justo delante de mí y tiene los brazos cruzados sobre el pecho.

-   ¿Algún problema? – pregunto.

-   No lo entiendo.

-   De todos mis alumnos tú eres las más indicada para entenderlo – contesto mientras vuelvo la vista hacia mis papeles.

Prácticamente puedo sentir su mirada clavándose en mí, como si fuera un puñal.

-   De acuerdo, puede que lo entienda. Aunque no lo comparto.

-   No os estoy pidiendo que lo hagáis.

-   A Victor no se le va a pasar pronto. Le afectó mucho cuando... – su voz se quiebra levemente y hace una pausa - Nos afectó a todos.

Levanto la mirada y veo que sus ojos han tomado un ligero matiz púrpura, siempre hacen eso cuando utiliza sus poderes.

Abro la boca para contestar y en ese momento la puerta de la clase se abre dejando entrar a una de las personas que menos deseaba encontrar.

Los ojos de Kendra cambian instintivamente de objetivo durante un momento y después vuelven a mí.

-   Lo siento, ¿interrumpo algo? – pregunta con la voz ligeramente ahogada.

, quiero contestar, así que lárgate Drake, no quiero ver tu careto por aquí.

-   No – contesto apartando la mirada de la puerta -. ¿Querías algo Drake?

-   Sí, eh... Scott quiere que estemos en la Sala de Peligro en quince minutos, quiere un entrenamiento mixto.

-   Allí estaré – digo sin extrañarme.

Summers es así, no estoy en el equipo, no lucho, no trabajo, pero tengo que estar en cada maldito entrenamiento porque sí. Creo que me guarda algo de rencor porque cuando nos conocimos lo primero que hice fue pegarle un puñetazo.

Asiente ausentemente y sale de la clase. Me pregunto si será verdad lo que dicen, que Lorna lo usó y lo dejó tirado.

Ojalá, se lo merece.

En ese momento advierto que unos ojos violáceos continúan observándome.

-   Quoi?

Kendra se encoge de hombros y esconde una media sonrisa.

-   Nada.

Permanece en silencio durante unos segundos mientras yo vuelvo la mirada hacia los exámenes de Empresariales.

-   Es mono – dice al fin.

-   Sí – contesto sin inmutarme ni levantar la mirada, después de todo, no tiene sentido mentir ante un empático.

Tengo la extraña sensación de que desde que llegué a la escuela mi vida privada es pública. Rodeado de telépatas, empáticos y demás fauna. Es escalofriante.

-   Deberías irte Kendra – continúo con una mirada de advertencia.

-   ¿Y qué pasa con Victor? – pregunta recobrando la seriedad, la media sonrisa desvaneciéndose en su rostro.

-   No puedo quedarme sólo porque es lo que Victor quiere, hay... otros factores – concluyo lamentablemente.

-   Sí, pero...

-   No hay peros, la decisión está tomada. Me temo que no hay nada que podáis hacer al respecto.

Aparta la mirada y yo vuelvo a centrarme en los exámenes, deseando con fuerza que se vaya, que no me haga esto más difícil todavía.

El sonido de una puerta cerrándose me avisa de que mi deseo se ha cumplido.

OoOoOoO

(Logan)

Aún estoy sorprendido de que Scott haya dejado a Johnny volver a entrenar, después del poco tiempo que ha pasado. Aunque, claro, lo mismo se podría decir de mí. Sé que puede soportarlo, pero, aun así... Se hace difícil. Es una situación difícil. Después de todo, yo le maté, y ahora estoy aquí, peleando a su lado.

A veces desearía entender mejor a las personas. Pero ése no es mi trabajo, era el trabajo de Jeannie, o el de Ororo, Kurt o, incluso, Kitty. Yo, sin embargo, no soy bueno en cuestión de sentimientos. Aunque, si me lo piden, puedo despedazar a alguien en menos de cinco segundos. Es broma, probablemente me llevaría diez.

El caso es que yo debería entender por lo que está pasando, pero no me siento capaz de hacer nada. Como he dicho, es... complicado. Incluso hablar con él, pero tampoco es que hable mucho últimamente.

Esquivo instintivamente un rayo de Ororo. ¿Veis? Por esto no me gustan las cuestiones sentimentales, me hacen distanciarme de la realidad, y yo soy básicamente instinto, no puedo permitirme eso.

Capto un olor y, antes de que pueda darme cuenta de lo que estoy haciendo, tengo a Johnny contra una pared y mi puño en su pecho, esta vez sin extender las garras.

Puedo ver cómo duda durante una fracción de segundo antes de utilizar sus poderes y empujarme hacia atrás, un impulso que me lleva hasta la otra punta de la sala; y teniendo en cuenta la extensión de la Sala de Peligro, eso es decir mucho.

Un suave viento frena mi caída. Los hologramas desaparecen de inmediato y, cuando me incorporo, puedo ver que todo el mundo está mirando a Estrella como si fuera a romperse.

OoOoOoO

(Jean-Paul)

Logan se abalanza sobre mí tan rápido que no me da tiempo a reaccionar. O puede que sí me hubiera dado tiempo, si hubiese sido otra persona. Pero en este momento es como si no estuviera allí. Como si pudiera ver de nuevo a Logan arrojándose con fuerza, atravesando a Kitty y... Nada. Sólo que no es eso, porque yo todavía sigo allí, y no siento el punzante dolor de nada contra mi pecho.

Lo que sigue es instintivo. Tomo impulso y Logan conmigo, sin embargo, él no puede volar, así que la inercia y la gravedad hacen el resto.

De repente es como si todo se detuviera. Los hologramas desaparecen, las personas dejan de moverse y todos los sonidos cesan. Todo el mundo me observa atentamente. Mientras tanto veo cómo Ororo vuela hacia Logan para asegurarse de que no le ha pasado nada.

Recorro con la mirada el resto de la sala. Todos me miran como si estuviera a punto de explotar.

Genial. Perfecto. Ahora estoy quedando como un idiota.

-   Jean-Paul, ¿estás...? – comienza Bobby poniendo una mano sobre mi antebrazo.

-   Estoy bien – contesto con rapidez mientras retiro el brazo en un movimiento brusco. Me mira extrañado desde su forma helada, que ha recuperado al quitarse el inhibidor para el entrenamiento -.

-   ¿Seguro? – vuelve a preguntar.

Veo cómo Lorna me observa durante un segundo con las cejas enarcadas, sin embargo la expresión desaparece instantáneamente. Ororo hace ademán de intervenir y Logan la sujeta con el brazo.

-   Sí, - digo, con la voz ligeramente ahogada – no pasa nada.

-   Pero...

-   No pasa nada – contesto con énfasis en cada palabra -. Volvamos al entrenamiento.

Todos me miran con desconfianza. Oui, c´ est parfaît.

-   Quizá deberías salir Jean-Paul – interviene Summers apareciendo de la nada -. No debería haber...

-   He dicho que estoy bien, así que dejadlo estar.

-   Si has actuado así, es obvio que no estás... – comienza Bobby de nuevo.

-   Estoy perfectamente Drake – contesto con el tono de voz más frío que consigo.

-   Claro, por eso Logan ha atravesado la Sala de Peligro de un empujón – comenta sarcásticamente.

Me contengo para no contestar con un golpe, y en lugar de eso sonrío forzadamente.

-   ¿Tienes algún problema, Drake?

-   Sí – responde dando un paso al frente.

-   Bobby, no... – empieza Kitty desde un rincón de la sala.

-   No, déjale acabar Pryde – contesto mirando a Bobby a los ojos -. Me gustaría saber qué problema tiene conmigo.

-   Mi problema es que, si tú no eres capaz de controlarte, no deberías pagarlo con nosotros.

-   Pardon? – pregunto ahogando una carcajada – Fíjate quién está hablando de auto-control.

Con una mirada furtiva a Lorna me doy cuenta de que sonríe disimuladamente.

-   ¿Qué se supone que significa eso?

-   Rien. Nada, Bobby, nada – contesto mientras me doy la vuelta.

-   Eso es lo que haces siempre, ¿verdad? Evadir preguntas y huir porque no te atreves a dar explicaciones.

Me paro en seco y me doy la vuelta para mirarle fijamente a los ojos.

-   ¿Me estás llamando cobarde?

-   Creo que sí – responde después de fingir meditarlo un segundo.

Logan nos observa con una expresión extraña y veo como advierte a los demás con la mirada para no intervenir.

-   Bueno, pues puede que yo sea un cobarde, pero al menos no necesito esconder parte de quién soy para conseguir algo de compañía – digo antes de poder evitarlo.

Siempre me lo he preguntado, si existe alguna conexión entre la velocidad a la que viajan los pensamientos desde mi cerebro hasta mi boca y mi super-velocidad. Creo que es un efecto secundario, porque hay veces que mis pensamientos fluyen sin control a una velocidad y una cantidad alarmante.

Bobby se queda en silencio y puedo ver claramente que está sopesando si salir dignamente de la sala o golpearme con todas sus fuerzas.

-   La verdad duele, ¿no, Drake?

Aunque creo que he decidido por él, porque en un momento estoy tumbado en el suelo gracias a un bonito puñetazo.

Drake sale de la sala y yo me incorporo en el suelo y me masajeo ligeramente la mandíbula, que aún conserva algo del tacto helado.

Todos siguen observándome, algunos con miradas de incredulidad en el rostro. Vamos, como si todos no supieseis ya lo de los escarceos amorosos de Drake. Sobretodo tú, Lorna.

-   ¿Vamos a continuar o no? – pregunto mientras me pongo en pie.

OoOoOoO

(Bobby)

Cierro la puerta de un golpe seco y el sonido resuena en la habitación.

-   Estúpido franchute – murmuro entre dientes.

Casi puedo oír la contestación a esto: “No soy francés, soy de Québec”. Todo con su característico toque de arrogancia, como si fuera el rey del mundo. Pues, para que lo sepas, para mí siempre serás un estúpido franchute.

Como si supiera... Como si supiera algo sobre mí. Como si le importara una mierda mi vida.

No sabe nada sobre mí. Nada.

-   Absolutamente nada – musito mientras me acerco a mi escritorio.

Sobre él, distingo un brazalete de metal. El inhibidor.

A medida que levanto la mirada, puedo verme reflejado en el cristal que cubre la fotografía de los cinco originales. La que enmarqué un año después de llegar a la mansión.

Scott, Warren, Jean, Hank y yo.

¿Y ahora qué?

Ororo, Kurt, Betsy, Peter, Lorna, Alex, Paige, Sam, Lucas, Anna, Remy, Júbilo... Y veinte mil personas más que parecen tener cabida aquí.

¿A esto hemos llegado?

Las cosas eran... sencillas antes. Pero parece que con la llegada de los demás, mi vida ha ido de mal en peor. Puede que simplemente no esté hecho para vivir en grupo. Puede que simplemente no esté hecho para compartir mi vida con nadie.

Hmmm...

Puede que el franchute tuviera razón.

Capullo.

OoOoOoO

(Jean-Paul)

Cuando salgo del vestuario, lo primero que me recibe es la imagen de Júbilo, esperándome, apoyada en la pared y con los brazos cruzados sobre el pecho.

-   ¿Qué? – pregunto después de unos segundos de silencio.

-   Te has pasado – responde con voz rebosante de autoridad.

Enarco las cejas y hago ademán de hablar, pero Júbilo levanta la mano y continúa.

-   Ha sido cruel y mezquino. Por no mencionar de muy mal gusto.

-   Júbilo, no creo que seas la persona más indicada para hablarme de la privacidad de la... – estúpida frase redundante – vida privada de las personas.

-   Oh... Pero es que no estamos hablando de la vida privada de cualquier persona, estamos hablando de Bobby.

Parfaît. Vale Beaubier, más te vale no mover un músculo facial, podría ser un farol.

-   Esa frase tiene un significado oculto que, se supone, yo tengo que entender, ¿verdad?

-   Lo que sea, pero mira, Jean-Paul, - continúa después de poner los ojos en blanco – Bobby es mi amigo, y lo ha pasado mal. De hecho, lo está pasando mal, aunque no quiera admitirlo. Así que, si lo único que quieres es hacerle daño...

-   Cuando dices que lo está pasando mal, ¿te refieres a que Lorna se ha cansado de que sea su perrito faldero?

-   ¿Sabes JP? Si ésta es tu táctica para conseguir pareja, no me extraña que estés solo.

-   Yo no estoy...

-   Sí, vale, pero eso no es a lo que iba. Lo que quiero decir es, que el hecho de estés deprimido, o lo que sea que se te esté pasando por la cabeza últimamente, no te da derecho a ser un capullo integral con los que te rodean, ¿sabes?

-   Júbilo, no sé de dónde te has sacado la idea de que Bobby...

La chica exhala un suspiro y pone los ojos en blanco.

-   Eres taaaan obvio, Jean-Paul. ¿Sabes? Cuando uno se pasa las noches en vela viendo dormir a una persona, es síntoma claro de: a) es un acosador o b) le gusta dicha persona. Y dado que no pareces acosar a Bobby, sino evitarle como la peste, me inclino hacia la segunda opción.

Parpadeo.

Oui, elocuente, ¿eh?

-   No sé de que me estás...

-   Jean-Paul, olvidas algo. Yo sé todo lo que pasa en esta mansión. Es casi como mi mutación secundaria.

Permanezco unos segundos en silencio.

¿Qué se supone que hay que decir ante una situación así?

-   ¿Qué es exactamente lo que quieres de mí?

Júbilo sonríe, y, os lo aseguro, mi sangre se hiela.

OoOoOoO

(Bobby)

Alguien llama a la puerta.

Aparto la mirada del espejo y termino de abrocharme la chaqueta.

Es extraño. Tener frío, me refiero. Hank dice que es algo del inhibidor, que al “cancelar” mis poderes mi organismo no está acostumbrado, intenta compensar la pérdida y se desestabiliza. O algo así. La verdad es que no estaba escuchando.

El caso es que últimamente he tenido frío por primera vez en años, y eso que estamos en verano, no quiero siquiera pensar cómo será el invierno.

Vuelven a llamar.

Me acerco y dudo un momento antes de abrir la puerta, y, cuando lo hago, sé que debería haberme hecho el sordo.

-   Me parece que te has equivocado de puerta Dorothy, Kansas está por allí – digo señalando una dirección en el pasillo.

Puedo visualizar perfectamente cómo se muerde la lengua para no contraatacar.

-   ¿Puedo pasar? – pregunta después de un par de segundos.

No debería dejarle, pero... Vamos, sólo el hecho de ver a Estrella disculparse acarrearía colas más largas que un concierto de U2.

Me aparto y cierro la puerta cuando entra en la habitación.

Recorre el dormitorio con la mirada.

Los libros amontonados en una estantería, sin orden aparente. Los cd´s esparcidos por encima de la mesa. Revistas en el suelo. Lo único que permanece colocado es el conjunto de dvd´s de las temporadas de Star Treck.

¿Qué puedo decir? Un friki es un friki.

Se toma su tiempo antes de abrir la boca.

-   Un cuarto... acogedor – termina entre dientes.

-   ¿Habías venido a algo o sólo a criticar la decoración? – pregunto mientras me agacho a recoger un par de revistas y las tiro encima de la mesa.

-   Verás... – comienza al tiempo que recorre la habitación con la mirada de nuevo.

Me siento encima de la cama y espero a que continúe.

Respira hondo.

-   Yo... Siento lo de antes – dice escupiendo las palabras con rapidez.

-   ¿Y?

-   ¿Y...? – pregunta confuso.

-   ¿Por qué se supone que debería importarme que lo sientas, Jean-Paul? – pregunto con frialdad.

Fuerza una sonrisa y vuelve a guardar silencio durante unos segundos.

-   Escucha, Drake... – comienza después de respirar hondo.

-   Escucho, Beaubier.

-   No sé qué es exactamente lo que esperas que diga.

-   Yo no espero nada.

Otra pausa para respirar hondo.

-   Mira, yo ya he dicho lo que se supone que tenía que decir.

-   Vale – contesto calmadamente.

-   Bien – responde.

Pasan unos segundos y ninguno se ha movido del sitio.

-   ¿Tienes algo más que decir? – pregunto con voz cansada mientras aparto la mirada.

-   No.

Permanecemos un par de minutos sin movernos y mirándonos a los ojos.

Más silencio.

Odio el silencio.

Dejo escapar una pequeña carcajada sin poder evitarlo.

-   Esto es patético – murmuro mientras entierro el rostro entre las manos, haciendo que el sonido de la risa quede ahogado.

-   La verdad es que sí – contesta Jean-Paul.

Siento cómo el colchón de la cama se hunde un poco cuando se sienta a mi lado.

-   Somos un par de fracasados, ¿eh? – digo mientras levanto la mirada de nuevo.

-   Habla por ti, yo no me considero un fracasado.

-   Tú date un poco de tiempo en la escuela y cambiarás de parecer.

-   ¿A qué te refieres?

Me encojo de hombros y me sitúo de nuevo en la cama, adentrándome un poco y cruzando las piernas al estilo indio.

-   Bueno, es sólo que... No lo sé, cuanto más tiempo pasas aquí te das cuenta de lo mucho que te superan los demás. – hago una pausa para meditar un momento lo que intento explicar - Quiero decir, tenemos a una diosa africana, una entidad cósmica, una máquina de matar virtualmente indestructible, alguien que puede controlar los campos magnéticos de toda la Tierra, una de las telépatas más poderosas que existen... Y luego te das la vuelta y dices: ¿Y yo qué?

-   Hablas como si ser un mutante omega fuera algo pequeño – dice mirándome fijamente a los ojos.

-   Bueno, comparado con los demás, soy como una Barbie Malibú contra la Barbie rubia, con novio, dos mansiones, pony y hermanitos. – Jean-Paul arquea las cejas – De acuerdo, es una analogía estúpida. Pero te haces una idea.

-   ¿Quieres un novio, dos mansiones, pony y hermanitos?

Vaya, pero si es verdad que tiene sentido del humor. Escondido, retorcido, inoportuno y extraño, pero está ahí.

-   Ya he dicho que era una analogía. Pero sí, en términos analógicos, quiero dos mansiones, pony y hermanitos.

-   ¿Y qué pasa con el novio? – pregunta con una media sonrisa y enarcando una ceja.

-   Me gusta mi vida tan asexual como está en estos momentos, merci beaucoup.

-   Haznos un favor a todos Drake, y evita decir palabras francesas con acento americano. Es como oír el inglés con acento alemán de Siete años en el Tíbet.

Le saco la lengua. Aunque la verdad es que tiene un punto con lo de la película. ¿Por qué iban a hablar dos alemanes entre ellos en inglés con acento alemán?

Hmmm...

Tendré que preguntárselo a Kurt.

En ese momento Jean-Paul se levanta de la cama.

-   Bueno, creo que ya he cumplido.

-   La verdad es que no te has humillado demasiado después de lo que me has dicho – contesto devolviéndole su media sonrisa anterior.

-   Me he humillado lo suficiente, teniendo en cuenta que me has pegado un puñetazo.

Cierto.

A lo mejor debería pedir perdón.

...

Nah...

Comienza a caminar hacia la puerta y, antes de que me de cuenta de lo que estoy haciendo, vuelvo a hablar.

-   Tenías razón.

Se gira hacia mí y me mira confuso.

-   Sobre... Sobre lo que dijiste. Sólo que... Bueno, no exactamente.

-   ¿A qué te refieres? – pregunta acercándose de nuevo, y por alguna extraña razón me siento aliviado de que no se haya ido.

Dejo escapar un suspiro y me encojo de hombros.

-   Es sólo que... Puede que sí que utilizase a Lorna. O dejase que ella me utilizase a mí. O nos utilizáramos los dos. O... algo así. Como una simbiosis, ¿sabes? Porque yo sabía que ella me estaba utilizando y sabía que no iba a pasar nada pero... Eso.

-   ¿Quieres llegar a algún punto concreto o sólo estás divagando?

-   Un poco de las dos, creo.

Se coloca en una posición más cómoda en la cama y me indica con la mano que continúe.

Curioso. Jean-Paul el psicólogo, nunca lo había pensado. Aunque, si voy a compartir mis problemas con alguien, ¿quién mejor que un tío que ha vuelto de la muerte?

-   El caso es que en realidad no siento nada por Lorna. O quizá sí, pero no lo de antes. Y sé que ella tampoco lo siente. Es complicado.

-   ¿Entonces a qué vino el numerito de la pareja feliz?

-   ¿De qué hablas? – pregunto confuso.

-   De todo eso de flirtear y agarraros de la mano y dar paseos a la luz de la luna y... Todo eso.

-   Oh, vamos, no fuimos tan obvios.

-   Bobby, me extraña que no lo publicaran en el boletín de la escuela.

-   Bueno, quizá lo fuimos – digo sintiéndome enrojecer – Pero ésa no es la cuestión.

-   De acuerdo, ¿entonces por qué?

Abro la boca para contestar pero dudo un momento.

-   ¿Vas a contarle esto a alguien?

-   Lo escribiré todo en mi próximo libro para que te sientas humillado.

-   Con tanto amor me voy a sonrojar, Jean-Paul.

-   No te preocupes, también te dedicaré una poesía.

-   Eso lo hará aún más romántico... – contesto mientras pongo los ojos en blanco – ¿Entonces no lo vas a contar?

-   Bobby, esto es muy interesante y didáctico, pero no tengo toda la noche para escuchar quejas, ¿vas a contarme algo o no?

-   No seas tan frío, estoy a punto de abrirte mi alma.

Me mira con impaciencia y yo me descuelgo el cartel que pone reina del drama, antes de que salte encima mío para estrangularme.

-   Vale, a lo que iba. Últimamente he estado... rememorando. Más o menos. Más auto compadeciéndome y menos rememorando – hago una pequeña pausa -. Es sólo que... No puedo evitar pensar que las cosas iban mejor antes. Antes eran simples. Eran Scott, Jean, Warren, Hank, Lorna y yo. No había cientos de mutantes perdidos por el mundo, ni teníamos que salvar al universo cada día, ni teníamos que preocuparnos por nada más que por aprobar el examen de acceso a la universidad. Bueno, y de algún que otro aspirante a rey del mundo, pero nada comparado con lo que tenemos ahora.

-   Bueno, tengo entendido que las cosas se complican cuando creces.

-   ¿Me dejas terminar? Además, según lo dices tú quedo como un crío inmaduro.

-   Puede que inmaduro, pero dudo mucho que seas un crío.

Una fina sonrisa se dibuja en mis labios. La verdad es que, cuando no se está comportando como un idiota arrogante, es agradable estar con él. Por lo menos, lo que dice lo dice con sinceridad, y eso ya es mucho más de lo que se puede decir de otras personas.

-   El caso es que vivíamos en el mundo perfecto, incluso lo de salvar la ciudad resultaba divertido. Como en los cómics de Superman o algo así. Y después todo se estropea. Lorna se va con Alex. Los originales dejamos la Patrulla. Muchos intentos fallidos de iniciar una vida nueva. Y después... Boom, aquí otra vez, de vuelta a donde empecé, sólo que ya no es lo mismo, ¿entiendes? Y... Y las cosas comienzan a ir de mal en peor. La Patrulla comenzó siendo un grupo de gente reducida, y todos podíamos confiar unos en otros, de repente es un refugio, no una alternativa ni un grupo de amigos. Cualquiera puede entrar y... De acuerdo, no me interpretes mal, porque me caen bien. Ororo, Kurt, tú... Está bien, pero...

-   Te entiendo.

-   ¿Ah, sí? – pregunto confuso.

-   Oui. Es casi como cuando empezamos en Alpha. Al principio sólo éramos Mac, Marrina, Heather, Judd, Jeanne-Marie, Sasquatch, Michael y yo. Después Mac murió, otros miembros se unieron al equipo, después se fueron y... No era lo mismo.

Lo dice con un tono extraño, creo que una mezcla entre nostálgico y triste, y desvía la mirada a medida que habla. Esto durante unos segundos, entonces un par de ojos azul celeste vuelven a fijarse en los míos y me indican que continúe.

De repente me doy cuenta de que tengo la boca seca, y tengo que tragar saliva antes de seguir.

-   De acuerdo, entonces... Digamos que a partir de que los demás llegaran las cosas siguen empeorando, y de repente me encuentro que ya no soy... El que era.

-   ¿La mutación secundaria? – pregunta acercándose un poco más.

-   Entre otras cosas, pero sí, básicamente. Y de repente soy de hielo y es como si... Como si fuera cada vez menos...

-   Humano – dice, terminando la frase por mí.

-   Supongo. Y entonces Lorna vuelve, Alex despierta, Jean muere... Y... Y supongo que quería volver a estar en aquellos tiempos en los que estaba todo bien, ¿sabes? En los que no teníamos que preocuparnos de que nos tiraran piedras por la calle, ni de salir en ruedas de prensa, ni de evitar que una amiga destruyese el mundo... Sólo cosas simples y “normales”. Y Lorna era la clave. Y... Y aunque sabía que... – siento como mi voz se quiebra levemente – aunque sabía que no iba a ser como antes, sólo quería estar un poco más cerca del pasado.

Jean-Paul no dice nada, aunque no sé si es porque no sabe qué decir, o porque ha desconectado a medio discurso de “Una reflexión filosófica”, por Bobby Drake.

-   La verdad... – continúo después de unos momentos – La verdad es que resulta patético cuando lo pienso, ¿sabes? Que después de todo lo que hemos pasado, sólo tenga una oportunidad con Lorna cuando tengo que utilizar un inhibidor para esconder quién soy.

-   Créeme Bobby, tu problema no es la mutación secundaria, ni la nostalgia.

-   ¿Y entonces cuál es?

-   Que Lorna es una zorra.

Vaya, eso no me lo esperaba.

-   ¿Perdón?

-   Rememora los hechos Bobby. Te deja tirado para irse con el hermano de uno de tus mejores amigos. En su despedida de soltera les suelta a todo el mundo que nunca se acostó contigo. En su boda intenta matarte. Se acuesta contigo y después te deja tirado. Suma dos más dos, ¿quieres?

Vaya.

Sólo... Vaya.

¿Quién hubiera dicho que le guardaba tanto rencor a Lorna?

Cualquiera hubiera dicho que ha estudiado mi biograf...

Espera un momento.

-   ¿Qué dijo qué en su despedida de soltera?

El rostro de Jean-Paul adquiere una expresión de culpabilidad absoluta.

-   No lo sabías.

-   ¿Qué dijo Lorna en su despedida de soltera, Jean-Paul? – pregunto de nuevo.

Jean-Paul hace una pausa y se muerde levemente el labio inferior. Puedo ver claramente que no sabe qué contestar.

-   Sólo que nunca se había acostado contigo.

-   ¿Y qué más?

-   Nada que tenga importancia.

Oh, oh. Eso es que es malo.

-   ¿Qué más?

Deja exhalar un suspiro y evita mi mirada.

-   Que uno no se acostaba contigo, que te soportaba.

Abro la boca para contestar y me doy cuenta de que no sé qué decir.

¿Cuántas personas había allí?

Lorna seguro, Jean-Paul, Jean, Danielle... ¡Incluso yo!

Tan poco significo para ella que tiene que... que tiene que...

-   Bobby, es una estupidez.

-   Fácil de decir, para ti – contesto con una pequeña risa amarga.

-   Vamos... No es como si alguien la haya tomado en serio.

-   Te has equivocado de persona. La gente tiende a tomar en serio a Lorna, al que no creen es a mí – contesto bajando la mirada.

Lo admito. Sabía que después de acostarme con ella no pasaría nada, de un modo subconsciente lo sabía. Pero esto... Esto es totalmente diferente. ¿Qué... Qué quería con esto? ¿Hacerme daño? ¿Humillarme? ¿Hacer reír a los demás?

Noto una mano en la espalda y levanto la vista. Jean-Paul está ahora un poco más cerca de mí.

-   ¿Estás bien, mon ami?

La verdad es que me pregunto cuándo he empezado a ser su amigo, pero aun así asiento.

-   Es sólo que... No me lo esperaba, es todo. Quiero decir, si pensaba eso, ¿por qué iba a... a...?

-   Probablemente eran remordimientos – contesta sin inmutarse.

Le observo extrañado.

-   ¿Remordimientos de qué?

-   De no haberse acostado contigo. Seguro que estaba enfadada porque iba a casarse con Summers II, quiero decir, si es la mitad...Vamos.. de reprimido que su hermano...

Dejo escapar una carcajada sin poder evitarlo.

-   Creo que pones demasiada confianza en mis “habilidades” sexuales.

-   Se hace lo que se puede – contesta sonriendo.

Le devuelvo la sonrisa sinceramente.

Dios mío, voy a morirme de vergüenza la próxima vez que vea a cualquiera que estuviese en la despedida de soltera. Lo estoy visualizando. Va a ser penoso.

Remordimientos, ¿eh? Ojalá fuese así.

No sé por qué, pero ahora mismo siento el impulso de que tenía que haber grabado la conversación. Por muy vergonzosa que fuera para mí, las cosas que dice Jean-Paul no tienen precio. Y creedme, le he oído insultar a mucha gente en el tiempo que ha estado en la escuela.

Quizá si me esfuerzo pueda recordarlo todo y escribirlo en el livejournal, con descripciones y todo. Quiero decir, ojalá hubierais visto la cara de superioridad que ha puesto cuando decía las cosas, como si Lorna fuese inferior o algo así. Sinceridad cien por cien. Increíble. De verdad, ojalá lo hubiera grabado.

De repente una voz me saca de mis ensimismamientos.

-   ¿Bobby?

-   ¿Qué? – pregunto levantando la cabeza en un movimiento brusco y mi rostro se queda a unos centímetros del de Jean-Paul.

Trago saliva y noto que voy enrojeciendo por momentos. Aunque no sé por qué, no es que vaya a... Quiero decir, él es un hombre y todo eso...

Un hombre gay. Susurra una vocecita en el fondo de mi mente.

Mi mente empieza a hacer conexiones.

Gay. Lo que significa que le gustan otros hombres. Como yo. Es decir, no yo en particular, me refiero a que yo soy un hombre y todo eso. Heterosexual. Un hombre heterosexual. Lo que significa que me gustan las mujeres. Y Jean-Paul no es una mujer, con lo cual no debería estar sonrojándome. Y debería apartarme. Ahora.

Jean-Paul tiene unos ojos bonitos, ¿sabéis? Como el cielo cuando no tiene nubes o el mar cuando no tiene... algas. O algo así. Bueno, son azules. Claros. Muy claros. No exactamente turquesa, sino... ¿celeste? Sí, celeste.

Y yo debería estar apartándome ahora mismo, no mirándole a los ojos.

Vamos Drake, apártate.

Ahora.

Ya.

Trago saliva por segunda vez, porque vuelvo a tener la boca seca.

Nunca he estado tan cerca de otro hombre antes. Es... extraño, diferente. Y puedo notar su respiración sobre mis labios.

Nunca me había fijado en sus labios. Finos, elegantes. Perfectos para besar.

No es que eso me importe, claro.

En ese momento Jean-Paul se inclina hacia delante y nuestros labios se rozan.

Sé que no debería estar haciendo esto. Aun así cierro los ojos y me inclino ligeramente hacia delante.

Nuestros labios se mueven levemente al unísono. Despacio, cautelosos.

Multitud de pensamientos entrecruzados. El hecho de que no debería estar haciendo esto, que debería apartarme, que los labios de Jean-Paul saben ligeramente a manzana.

La presión desaparece súbitamente y yo abro los ojos.

Jean-Paul no parece estar respirando y sus labios están semiabiertos, como si intentase decir algo y no supiese encontrar las palabras.

Vamos, no ha sido tan malo.

Me separo un poco y me aclaro la garganta.

-   Eh... – buen comienzo. Indica confianza y seguridad en ti mismo.

Él también se aclara la garganta y se aparta aún más de mí.

-   Creo que... Es... Es tarde, creo que me voy a la cama – dice mientras se levanta.

-   Sí. Yo también – contesto mientras intento ahogar una risa nerviosa.

Y entonces me doy cuenta de que ya estoy en la cama.

¿Qué puedo decir? En situaciones tensas las frases estúpidas me nacen del alma.

Jean-Paul comienza a andar hacia la puerta y se tropieza con la silla de camino.

Genial. Lo ha traumatizado. De por vida.

-   Buenas noches – digo cuando está a punto de salir.

Él se da la vuelta y fuerza una sonrisa.

-   Bonsoir, Robert.

Robert suena raro en francés. Como Gobegt, o algo así. No es que Jean-Paul lo pronuncie así, pero todavía queda algún rastro de acento francés en la pronunciación y suena raro. Aunque casi nunca se le nota el acento francés. Cuando está enfadado o nervioso o... La verdad es que no sé si se le nota cuando está nervioso, nunca le he visto nervioso. Bueno, sí, ahora. Pero probablemente era enfado más que otra cosa. O vergüenza o... Sí, algo así.

Dios mío.

Si no le gusto ni a los hombres, supongo que es que ya no tengo esperanza.

Sé que antes dije que no estaba hecho para vivir cerca de nadie. Pero era broma, de verdad. Bueno, no. Pero no lo decía en serio. Aunque creo que eso es lo mismo.

¿Y si es verdad que no tengo esperanza? ¿Y si no vuelvo a tener pareja nunca?

Supongo que siempre podría construirme una mujer de hielo. Una novia de hielo.

Hmmm...

De acuerdo Drake, deja de desvariar ya. Es suficiente por un día.

Me dejo caer hacia atrás y me doy con la cabeza en la pared.

Supongo que es un recordatorio.

Vuelve al mundo real Bobby. Aunque ha sido un recordatorio un poco duro, la verdad.

Je.

De acuerdo, ya paro.

Cuando estoy nervioso tiendo a hablar – pensar, en éste caso – sin parar, y normalmente son cosas estúpidas. Como ésta.

Me acomodo correctamente el la cama y miro hacia el techo.

Que día más raro, pienso mientras rozo suavemente con los dedos la comisura de mis labios.

Siguiente


Todos los personajes pertenecen a Marvel, pero la historia me pertenece a mi. Para cualquier utilización fuera de la web, deberás pedirme permiso. Agradecería cualquier comentario que quisieseis hacer, podéis poneros en contacto conmigo en la dirección de correo Rhea Carlysse