Nota: Ahora es cuando deberías estar leyendo a Rhea Carlysse, pero como ha decidido que no va terminar este fanfic, esto nos ha permitido a nosotras Dawn y Erianne tomarlo en nuestras, esperamos que capaces manos, para llevar a Bobby y Jean-Paul a su destino.

MI PEQUEÑA OBSESIÓN

 Por Dawn y Erianne

Capítulo seis

 

El porche plateado de Jean-Paul ronroneaba como un gatito mientas se deslizaba a toda velocidad por la autopista hacia Nueva York, o por lo menos eso le parecía a Bobby. “Invisible man” rellenaba el agradable silencio mientras Drake se preguntaba:

“¿Qué demonios estoy haciendo? Bueno llevamos 10 minutos y todavía no la he cagado. Eso debe de ser una buena señal.”- pensaba mientras observaba la aparente calma del canadiense.

-Hace buen tiempo ¿verdad? - “¿Qué demonios estoy diciendo?”

-Ahora me informarás del estado de la carretera – respondió Jean-Paul con una media sonrisa.

-Tendrás que disculparme por no tener tus nervios de acero.

-Ya veo como tiemblas cada vez que te enfrentas a Magneto.

-Eso es una tradición. Una vez al año tenemos navidad, pascua, el día de acción gracias y la pelea con Magneto. Es como la tarta de manzana.

-Se lo puedes decir la próxima vez, seguro que ablandas su corazón.

-Lo último que necesito es que me coja cariño.

-Eso no es difícil – respondió Jean-Paul mientras sus orejas se teñían de un color sonrosado.

“¿Ha querido decir lo que creo que ha querido decir?” se preguntaba Bobby mientras el silencio volvía a apropiarse el coche y Fredy Mercury cantaba las excelencias de ser los campeones del mundo.

Mientras se aproximaban a los alrededores del Metropolitan se podía observar como una nube de fotógrafos cubría la entrada disparando sus flashes a las personalidades que iban llegando.

-Nos va a costar un montón aparcar con todo este jaleo.

-Para eso inventaron los aparcacoches, Robert.

-¿Vamos ahí?

-¿Qué parte de “vamos a la inauguración del ala grecorromana del Metropolitan” no has entendido? - comenta mientras para el coche en la puerta del museo, ignora a los fotógrafos, entrega las llaves al aparcacoches y se gira para abrirle galantemente la puerta.

-Pensaba que iba a ser algo más discreto – murmuró entre dientes mientras sonreía nervioso – ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora?

-Sólo andar hasta la puerta y procurar no tropezar delante de las cámaras.

-Sabes como impresionar a un chico en la primera cita.

-Todos dicen lo mismo.

Antes de que pudiera responderle, se encontraron rodeados por el resto de los invitados que se dirigían hacia la nueva galería. La magnífica sala estaba repleta con la flor y nata de la alta sociedad neoyorquina que hacía que Bobby se sintiese como pez fuera del agua. Según llegaron, Jean-Paul se dirigió a por un par de copas de champagne y dejó a Bobby enfrente de una de las impresionantes estatuas.

Bobby siguió con la mirada al canadiense hasta que su figura se perdió entre la marea de gente para después concentrar su atención en la estatua. Era una pieza adorable que representaba al dios Eros niño durmiendo.

-¿No piensa que representa la elegancia clásica helénica de una manera magistral?-dijo una voz a la espalda del Hombre de Hielo.

-Para serle sincero he de decirle que lo único que pensaba es que parece muy feliz en su sueño, el sueño de los inocentes.

-Veo que ha sabido entender muy bien el mensaje del artista. Christopher Sweetfoot, comisario de la exposición.- dijo extendiéndole la mano

-Robert Drake, encantado.

-El placer es mio, espero que la exposición sea de su agrado.

-Seguro que si, aunque no tenia ni idea de que esta noche acabaría viniendo aqui.

En ese momento una copa de champagne apareció frente a los ojos de Bobby.

-Tu copa, Robert- dijo Jean-Paul- veo que ya has conocido a Chris.

-Vaya, Jean Paul, asi que este es el famoso Robert Drake del que tanto nos has hablado.

Los ojos de Jean-Paul podrían haber fulminado al joven comisario mientras sus labios se abrían para comenzar uno de sus famosos comentarios pero una mano en su hombro le detuvo.

-Veo que finalmente aceptaste prestar la joya de la colección artística de la fundación Beaubier – comentó una voz femenina a su espalda.

-Me ha costado todo mi poder de persuasión Ms. Van Dyke – respondió Sweetfoot.

-¿Tienes una fundación? - preguntó incrédulo Bobby.

-Desgrava.

-Y además proporciona buena imagen, soy Janet Van Dyke. Supongo que a parte de ser el pobre incauto al que Jean-Paul ha embaucado para venir tendrás nombre.

-Robert Drake, es un placer.

-Cualquier persona capaz de hacer que Jean-Paul se acerque a un acto social es digna de mi admiración.

-¿Es necesario que me humilléis para alabar a mi cita?

-Tienes una cita Beaubier, eso ya es un acontecimiento. - añadió Sweetfoot – Te aseguro que mi tio pegará saltos de alegría.

-Una palabra y mi Eros se irá conmigo antes de que acabe la noche.

Bobby se sonrojó ligeramente durante el cariñoso intercambio de puyas entre los que parecían viejos amigos. Era curioso ver a Janet Van Dyke y a Jean-Paul Beaubier interactuando de una forma imposible para La Avispa y Estrella del Norte. No estaba acostumbrado a la diferencia entre el personaje público y el superhéroe. Era muy agradable estar en un lugar donde la gente no esperara de él que cometiese la siguiente payasada.

-Sería una pena destruir el hermoso conjunto que ha preparado Mr. Sweetfoot, ¿No crees Jean-Paul?

-Guapo, simpático y diplomático. Como le pierdas de vista me le quedo yo – comentó Janet con una sonrisa antes de saludar con la mano a un grupo de gente al otro lado de la sala – Espero que volvamos a vernos en otra ocasión Mr. Drake. Nos vemos Jean- Paul, Chris.

-Y yo que me preguntaba de donde había sacado su apodo – comentó Bobby.

-Deberías de verla en las reuniones de la comisión de Amigos del Museo. Ha sido un placer conocerte, pero tengo que atender al resto de los invitados. Le daré saludos a mi tío de tu parte Jean-Paul.

Christopher se alejó entre los invitados saludando a los diferentes mecenas del museo.

-¿Es ahora cuando pregunto quien es su tío?¿Por qué tienes una fundación?¿De que conoces a la avispa? ¿el Eros lo has regalado o piensas recuperarlo algún día? ¿ En serio ibas a ir al cine conmigo pudiendo venir aquí?

-Su tío es Shaman de Alpha Flight. La fundación es la “Fundación Joanna Beaubier”, entre otras cosas desgrava y se encarga de patrocinar la investigación de una vacuna para el SIDA y de conseguir mejores condiciones de vida para los enfermos. A La Avispa la conozco de alguna pelea, pero a Janet de “La comisión de Amigos del Museo Metropolitano” donde me obligó a entrar Chis. El Eros está prestado para esta exposición y hubiera ido contigo al cine, a patinar e incluso a comer una hamburguesa a cualquier lugar con mínimas condiciones sanitarias. ¿Ya hemos terminado el juego de las veinte preguntas? Me guardo mis cinco preguntas para luego. ¿Quieres que sigamos viendo la exposición?

-Será un placer, pero acabas de desperdiciar una pregunta, te quedan cuatro. – respondió Bobby sonrojándose de nuevo cuando notó un mano en su espalda que le guiaba en dirección a la siguiente sala.

Durante la siguiente hora Bobby descubrió lo agradable que resultaba pasear por la sala junto a Jean-Paul mientras escuchaba los comentarios que iba haciendo sobre cada pieza de arte de la exposición. Pese a que la formación en arte de Bobby se limitaba a las clases tomadas en el instituto se sorprendió a si mismo respondiendo a los comentarios de Jean-Paul e incluso enzarzándose en algún debate acerca de algunos de los detalles de las obras. Cada cierto tiempo eran interrumpidos por algún invitado que quería saludar a Jean-Paul y para su asombro no sólo no era ignorado sino que en todas las ocasiones era presentado e introducido en las conversaciones sin importar la temática de las mismas.

Tras la última “interrupción” en forma de uno de los directivos de uno de los principales bancos de la ciudad, ambos se refugiaron junto a la zona de los canapés.

-Reconozco que la velada no está siendo lo que esperaba. No me imaginaba que tu cinismo pudiese compartir espacio con una conversación civilizada y amena.

-Soy una caja de sorpresas. - respondió con una media sonrisa.

-Creo que me empiezan a gustar estas sorpresas, al menos no incluyen insultarme frente a conocidos y familiares.

-Te puedo asegurar que insultar a una cita es la forma más rápida de evitar otras actividades más placenteras posteriores. ¿Quieres otra copa de champagne?

-Creo que en estos momentos lo necesito.

Con una ligera carcajada Jean-Paul se alejo en busca de la bebida dejando a un Bobby Drake algo más que sonrojado y mucho más complacido de lo que hubiera esperado. Era muy agradable sentirse deseado pero tanto o más el sentirse interesante, algo que hacía años que no sentía. Durante la última hora no había sido un apéndice de Warren o Scott, o el compañero de Hank sino un ser individual cuyas opiniones eran no sólo valoradas sino buscadas y atesoradas.

-¿Drake? - dijo una voz a su espalda

Bobby se dió la vuelta y se encontró con el conocido rostro de Peter Parker.

-Peter, ¿Qué haces aquí?

-¿Trabajar? - preguntó Parker mientas señalaba su cámara.

-Por un instante pensé que serías un invitado.

-¿Tengo pinta tener un sueldo de siete cifras? Un momento, tú no tienes un sueldo de siete cifras.

-Cierto pero sólo soy un acompañante.

-No sabía que Worthington fuese uno de los patrocinadores.

-Naa, Warren no es devoto del arte salvo que tenga dos piernas y se contonee frente a él.

-Me vas a sacar de mis dudas o esperas a que muera de aburrimiento.

-He venido con Jean-Paul Beaubier.

-¿Estrella del Norte? ¿Se ha dignado a salir de su retiro?

-O eso o es un clon malvado.

-Los clones ni se mencionan. Ya he tenido demasiados. - comentó bromeando.

Se paró unos segundos y con cara de asombro le volvió a mirar de arriba a abajo y riendose a carcajadas dijo:

-Sabes que mañana estarás en la portada de todas las revistas del corazón de al menos media docena de países, ¿verdad? Casi puedo leer el titular “El hombre que ha derretido el corazón de Estrella del Norte, más información en páginas interiores”

-Bueno, puedo imaginarme destinos peores – contestó entre carcajadas el Hombre de hielo – Al menos mis padres no podrán quejarse de que es pobre o japones.

-Definitivamente no es japones. Y según la revista Forbes está bastante lejos de ser pobre. Y ahora en serio, eres su acompañante o su “acompañante”

-¿Y si me lo preguntas mañana?

-¿Hay alguna posibilidad de conseguir la exclusiva? Me podría pagar el alquiler del próximo año sólo con una foto suya medio decente; y cuatro palabras que pareciesen una entrevista harían que Jameson me subiese el sueldo.

Ambos siguieron bromeando en voz baja alternando puyas con información actualizada sobre sus vidas hasta que Bobby sintió una mano en la parte inferior de su espalda y una copa fue colada en su mano.

-Creo que no conozco a tu amigo – el tono de Jean Paul estaba al borde del frío extremo.

Bobby se volvió sonriente sin percatarse de nada y cogiendo a Peter por los hombros le puso frente al canadiense diciendo:

-Jean-Paul, este es Peter Parker, un viejo amigo mio.

-Me temo que el nombre me suena pero no la cara.

-Mi nombre debe de sonarle de al menos una docena de mensajes solicitando una cita para hacerle unas fotos para el Daily Bugle.

-Ah, sí. Eso lo gestiona mi secretaria.

-¿Tienes una secretaria?- la cara de Bobby era un poema.

-¿Es que Worthington no tiene una? Pensaba que las coleccionaba a pares.

-Creo que tiene más secretarias que zapatos la esposa de Peter. Por cierto, ¿cómo está Mary Jane?

-Bien, su última obra está siendo todo un éxito. Tienes que aceptar alguna de las invitaciones que te ha hecho para venir a cenar a casa. - respondió Peter bastante más tranquilo ahora que su sentido arácnido había dejado de zumbar.

Bobby sonrió mientras asentía y su mente iba haciendo cálculos para intentar convencer a Beaubier para que se hiciese una foto cuando este le sorprendió al dirigirse a Peter y decirle:

-Qué le parece si atiendo ahora su petición. No estaría bien privar a un amigo de Robert de hacer su trabajo si puedo evitarlo.

-Una fotografía con el Eros creo que sería perfecta para la portada de la edición de mañana del Daily.

-Sí, el Eros es una de las piezas estrella de la exposición y es quizás mi pieza favorita dentro de la colección de arte de la fundación Beaubier. Cuando tuve la posibilidad de adquirirla no dudé ni un instante ya que por un lado me evocaba recuerdos de mi hija Joanna y por otro lado pensé que quizás si poseía al dios del amor este me concedería la posibilidad de encontrar al hombre perfecto para mi.

-¿Puedo citar sus palabras para la crónica de mañana?

-Por supuesto y te agradecería que dejásemos las formalidades. Después de todo, tenemos un amigo común.

Amigo que en esos momentos no sabía si reírse a carcajadas, morirse de la vergüenza o huir discretamente de la sala. La cara de felicidad de Peter y su comentario de “Jameson va a adorarme mañana” hicieron que mirase inquisitivo a Jean-Paul que tuvo la desvergüenza de guiñarle un ojo mientras se dedicaba a posar junto a la estatua.

-Espero que las fotos hayan sido suficiente, Peter. Si lo deseas llámame un día de estos y concertaremos una entrevista más extensa. ¿Quizás en el Instituto Xavier?

-Sería absolutamente perfecto, Jean-Paul. Puedo asegurarte que nos mantendremos en contacto, después de todo, como has dicho, tenemos un amigo en común. - y volviéndose hacia Bobby – espero tu llamada mañana. Y si tienes alguna duda, mi voto es un sí rotundo. - esta última parte en voz baja cuando se despedía.

Cuando Peter se hubo marchado feliz por su buena suerte e intentando conseguir alguna otra fotografía, bobby se volvió hacia Jean-Paul con gesto extrañado:

-Pensaba que no concedías entrevistas – dijo Bobby enarcando una ceja.

-Parecía que érais buenos amigos. Y no es una buena política enemistarse con los amigos de a quien quieres en tu vida.

-¿No vas un poco rápido?

-Soy un velocista, cuando sé lo que quiero me cuesta frenarme.

-¿Y sabes lo que quieres?

-Desde hace más tiempo de lo que te estoy dispuesto a confesar.

Bobby apuró nerviosamente su copa y miró a su alrededor intentando fijar su vista en cualquier cosa que no fuesen los azules ojos del canadiense que parecian atravesarle como un rayo laser y querer leer en lo más profundo de su alma.

-Quizás es el momento de irnos.

-¿A donde?- preguntó Bobby con voz ligeramente estrangulada.

-¿A cenar? ¿ O tienes otros planes?

-Cenar está bien. Es buena idea. ¿Nos vamos?

-Yo sólo te sigo, Bobby. Si quieres cenar, cenaremos.

Continuará


Todos los personajes pertenecen a Marvel, pero la historia me pertenece a mi. Para cualquier utilización fuera de mi web, deberás pedirme permiso. Agradecería cualquier comentario que quisieseis hacer, podéis poneros en contacto conmigo en la dirección de correo Dawn