UN ANGEL SIN NOMBRE

Por Psylocke

El sol entraba por la ventana de hotel, los cálidos primeros rayos de la mañana bañaban su cara y entrecerró los ojos. Se apoyó en el marco y se giró para mirar hacía la cama.

En ella estaba él durmiendo como un niño con las sabanas revueltas y la ropa tirada por el suelo. Ella se rió y volvió a mirar por la ventana.

- ¿ Chère estas desnuda frente a la ventana? ¿Acaso quieres escandalizar a los vecinos?

- No tenemos vecinos Remy, estamos en medio de ninguna parte.

- Mon dieu ¿ qué hacen mis calzoncillos colgados de la lámpara?

Pícara se rió con ganas cubriendo su rostro con las manos, Remy cogió otros de su maleta y de un salto se acercó a Pícara estrechándola entre sus brazos.

- Me da igual que no haya vecinos petit, eres mía solo mía.

Dijo mientras la cogía entre sus brazos y ella se engarzaba con sus piernas a la cintura.

- Cállate "gollum" - dijo ella mientras le besaba.

La tumbó sobre la cama y comenzó a besarle el cuello, ella le rodeó con sus brazos.

- Remy eres un desastre, ¿para qué te vistes si ahora tengo que desvestirte otra vez?

- Ironías de la vida chère.

Tardaron un tiempo en bajar a desayunar y pronto estuvieron listos para partir. Las motos estaban aparcadas en la entrada no había muchos turistas mas por los alrededores y ellos viajaban sin ningún rumbo, sin prisas y sin preocupaciones.

Remy conducía delante pero a   ella le gustaba adelantarle de vez en cuando para ver su reacción. Era un magnifico día soleado y caluroso, no muy bueno para viajar en moto porque el sol cegaba en los ojos, así que decidieron parar en medio de la carretera y acampar en el campo. Pasaron el día buscando un lugar cómodo donde pasar la noche.

Encendieron un fuego y se sentaron el uno enfrente de otro sin decir nada. Pícara sonrió y sacudió la  cabeza levantándose.

- ¿ No te recuerda esto a algo? - preguntó inclinándose sobre él.

- Mmmmmmm no chère, no me recuerda a nada - dijo haciéndose el despistado. ¿ A que me tendría que recordar?

- Ósea que no te acuerdas - dijo ella sentándose en sus rodillas y rodeándole con los brazos - eres malo Leabeau.

Remy se rió y la besó, le gustaba tanto sentir el calor de sus besos una y otra vez, no dejaría de hacerlo en ningún momento del día. Sentía en ocasiones a Pícara temblar entre sus brazos, como una niña que da su primer beso, en cierto modo era así. Por un momento se quedo mirándola sin decir nada las llamas desdibujaban sus suaves rasgos y sus enormes ojos verdes le miraban con pasión.

- ¿Sucede algo encanto? - preguntó acariciando sus mejillas con ternura.

- No, solo que no podía dejar de pensar en la suerte que tengo de poder rodear con mis brazos a un ángel - contestó con la mejor de sus sonrisas, esas que a Pícara tanto le gustaban, que eran capaces de hacer derretirse al corazón mas frío, esas sonrisas que solo eran para ella.

- Remy... haces que me vuelva loca -dijo besándole.

- ¿Puedo hacerte una pregunta Chère? ¿Una personal? Es muy importante para mí - dijo él mirándola seriamente a los ojos.

Ella se levantó y se sentó a su lado, se temía la  pregunta desde que comenzaron sus vacaciones, por un momento  pensó en huir una vez mas, pero miro a los ojos de Remy, esos ojos de diablo, rojos tan llenos de amor y pasión que finalmente asintió.

- ¿ Cuál es tu nombre chère? - preguntó sin dejar de mirarla.

- Yo... - por un momento dudó, pero finalmente suspiro profundamente y miro fijamente a Remy a los ojos - Remy... esto es algo que nunca, nunca he contado a nadie, es algo que no me trae muy buenos recuerdos...

- Tranquila belle...

- Por favor no me interrumpas hasta que termine, por favor - dijo en un susurro con los ojos empañados en lagrimas sin atreverse a mirarle -  La verdad Remy es que no tengo nombre, y si alguna vez lo tuve no me acuerdo - Pícara respiró profundamente.

- Al nacer yo mi madre murió, mi padre amaba con locura a mi madre, la quería por encima de todas las cosas, por eso con su muerte se vino abajo, no quiso saber nada de mí... él me odiaba, pero en vez de abandonarme decidió quedarse conmigo. Tenia otro hijo, que por aquel entonces tenia cuatro años, mi hermano... Remy... él fue el único que me cuidaba, a mi padre ni le interesaba actuaba como si yo no existiera, imagínate un niño de cuatro años que puede hacer con un recién nacido. Imagino que las vecinas le ayudarían... no lo sé. El niño me llamaba así... Pícara era solo un crío y yo su juguete.   Cuando cumplí cuatro años mi supuesta familia se mudo y... bueno yo... me dejaron abandonada... mi padre me abandonó como quien abandona unos zapatos viejos. Vague durante varios años mendigando en comedores infantiles hasta que finalmente ingrese en un orfanato. Conocí a Cody y bueno esa historia ya la conoces... .-

Pícara se quedó callada con la cara desecha por las lagrimas cubriendo su rostro con las manos. Remy la miraba confuso mientras las lagrimas resbalaban por su rostro. La abrazó con fuerza contra su pecho y ella lloró durante horas sin que ninguno de los dos dijera una palabra. Finalmente ella se quedó dormida sobre él que no fue capaz de dormir en toda la noche. Se quedo mirándola sin decir una palabra y acariciando su rostro.

Cuando ella se despertó no había nadie a su lado miró a los lados y no vio a nadie. Hasta que sintió los brazos de Remy envolviéndola suspiro profundamente y se apoyó en él.

- Tranquila estoy aquí chère, estaré aquí siempre - le dijo suavemente al oído. - Lo prometo.

- Remy... yo no quiero que sientas compasión por mí, después de lo que te he contado - dijo ella.

- Lo que siento es por ti es amor, un amor tan grande y profundo como el verde de tus ojos - dijo él. - Y no voy a permitir que nadie mas te haga daño.

- Gracias - contestó ella sonriendo. - Gracias.

Se pusieron en marcha rápidamente por la carretera condujeron varias horas hasta que llegaron a un pueblecito pequeño y acogedor. El sol se estaba ocultando por las montañas y el cielo estaba de una magnifico color anaranjado. 

- ¿ Remy estas seguro que aquí hay alguna pensión?. - preguntó incrédula.

- No sé la verdad chère, solo quiero darte una sorpresa - dijo. - Toma  ponte esto. - dijo este pasándole una venda color negro.

- ¿ Que tramas cajún? - preguntó ella con una sonrisa.

- Es un secreto. - dijo mientras la cogía de la mano. - Ven conmigo.

Pícara camino agarrada a él por las calles de aquel pueblo. Iba memorizando el recorrido, pero le daba la sensación de caminar dando vueltas.

- Bueno chère siento haberte mareado pero necesitábamos los últimos retoques - dijo con una gran sonrisa maliciosa.

- ¿Necesitábamos Remy? ¿Tu y quien más? - preguntó sorprendida.

- Ya estamos, ahora sígueme y cuando yo te diga quítate la venda ¿vale?.

- Si encanto. - contestó ella  encogiéndose de  hombros.

Caminaron  durante un tiempo mas y se introdujeron en un edificio grande y bien ventilado. Pícara oía murmullos a su alrededor y cada vez estaba mas impaciente.

- Bien chère quítate la venda -dijo riendo.

- De acuerdo - dijo ella

Se quito la venda de los ojos y vio que estaba en una iglesia. La primera reacción que tubo fue mirar a Remy incrédula pero este le susurró al oído  date la vuelta, Así lo hizo y al mirar a los bancos vio a sus amigos. Logan estaba sentado en el primer banco vestido con un traje negro que le tiraba de los hombros porque tenia una postura muy forzada. Pícara tuvo que aguantar la risa, al lado de Logan estaba Ororo mirándola y sonriendo con cara de saber de que iba todo esto, Jean también estaba y   parecía muy emocionada, era una mujer muy pasional. También estaban Sabia, Bishop, Hanck, Drake y Arcángel. Pícara volvió a mirar a Remy pero vio a Kurt vestido de sacerdote y se asustó.

- Sabes quien más me ayudó en esto Pícara la gente que te quiere - dijo Remy - Un ángel no puede estar sin nombre, por eso vamos a bautizarte chère.

- Remy dios mío... es... maravilloso - dijo con los ojos empañados en lagrimas - gracias, yo... .

- Shhhhhh no llores pequeña - dijo Kurt - bueno que es un bautizo sin el llanto del bautizado.

- Kurt... - dijo abrazando a su amigo - Gracias chicos.

- Esperad - dijo una voz al fondo de la iglesia - No se puede bautizar sin la madre.

- Mística - dijo Pícara asombrada - ¿ qué haces aquí?

- Venir al bautizo de mi pequeña - dijo cogiéndola de la mano - ¿ verdad chicos?

- Gracias por venir - dijo Gambito. - Era muy importante tu presencia

- Bueno si puedo confiar en vosotros, espero que vosotros lo hagáis en mi - dijo esta.

- ¿Cuál es el nombre de la bautizada?- preguntó Kurt a Mística.

- Marie Aller Darkholme - dijo firmemente.

- Pues así yo te bautizo con el nombre de Marie Aller Darkholme. - dijo Kurt echándole el agua por la cabeza - Que dios te bendiga.

Picara no sabia si reír o llorar de la emoción deseaba abrazar a sus amigos y besar a Remy hasta dejarle sin aliento, pero no era capaz de reaccionar.

- Eh nena - dijo la voz de Logan a su espaldas. - vamos aun queda lo mas importante.

- ¿Eh? - preguntó Marie confusa.

- Si cariño tienes que inscribirte en el registro civil - dijo.

- Vamos Marie chère, serás la primera que rellene su propio registro el día de su bautizo- dijo Remy.

- Repítelo por favor - dijo ella - repítelo.

- Serás la primera que... .

- No repite mi nombre - dijo.

- Marie, Marie, Marie - dijo abrazándola y levantándola por los aires - Marie. - repitió mientras esta le besaba una y otra vez.

- Eh chicos que estamos en la casa de Dios - dijo Bobby.

- Bueno y si firmamos los padrinos - dijo Logan. - al fin y al cabo es la tradición.

Gracias a Warren el asunto de los papeles se arregló rápidamente y esa noche todos celebraron una gran fiesta y se lo pasaron muy bien. Pero antes de que empezara Mística se  fue rápidamente. Pícara la siguió mientras sus amigos estaban distraídos hablando entre ellos.

- Ravhen - dijo detrás de ella. - gracias por venir.

- Es lo menos que podía hacer,  no eres mi hija biológica pero para mí como si lo fueras - dijo. - Además firme una tregua con la patrulla. Me alegro de que hayas encontrado tan buenos amigos hija. Me alegro de que seas feliz. - dijo llorando e intentando disimular.

- ¿Por qué Marie? - preguntó curiosa.

- Irene me dijo una vez, que cuando tuviera que bautizar a la hija que más quería la llamaría así - dijo - Pensé que tendría una niña, pero cuando Gambito me llamó y me contó lo que sucedía, me acorde de Destino - dijo. - Espero que la próxima vez que nos veamos no sea en combate.  

- Mística... no mama, gracias -dijo mientras veía a su madre descender por la colina sin girarse un solo momento.

En ese momento aparecieron  Ororo y Jean detrás de ella.

- ¿Estas bien Marie? - dijo Jean con los ojos llenos  de lagrimas - ¡Oh! es toda tan bonito.

- Jeeny dulzura estas llorando tu mas que  yo - dijo Pícara riendo.

- Es cierto amiga - dijo Ororo siguiendo con la broma. - Eres un paño de lagrima.

- Es que a mí estas cosas me emocionan mucho - dijo. - No os burléis.

Las tres se rieron y esperaron fuera de la iglesia a que todo el mundo saliera. Pues los vecinos del pueblo empezaban a asomarse a ver quien hacía tanto revuelo en la iglesia.

Fin

Todos los personajes pertenecen a Marvel, pero la historia me pertenece a mi. Para cualquier utilización fuera de esta web, deberás pedirme permiso. Agradecería cualquier comentario que quisieseis hacer, podéis poneros en contacto conmigo Psylocke