GUARDIANES DEL CREPÚSCULO

N. Essex Jr.

Scott Summers observaba a través del ventanal de su cuarto el amanecer. En ese momento él sabia que el cielo y el mundo estaban rojos, casi igual de rojos que como él tenía que mirarlo a diario a través de sus gafas de cristal de rubí. Se terminó de vestir y peinar, colocó la ropa desperdigada la noche anterior por toda la habitación y tapó a Jean, que estaba completamente desnuda. Decidió dejarla dormir un poco más.

Bajó al enorme comedor de la mansión, solo estaba Rondador Nocturno untándose tostadas mientras leía el periódico con gesto de desinterés y ya llevaba puesto su uniforme negro, rojo y blanco. Cíclope se sentó a su lado en la mesa de caoba para diecinueve personas.

-  Kurt, ¿Y el resto?

-  Ehhhh… tú dijiste que esta mañana no había sesión en sala de peligro así que Ororo fue al parque a hablar con sus viejas plantas, Kitty se marchó sin decir nada hace un rato, Hank fue a dar una conferencia, Lobezno se largó sin decir nada y de Pícara y Gambito prefiero no saberlo.

-  Ahhh… desde luego se echa en falta al profesor. ¿Cuándo va a volver?

-  Ahora que la ONU lo puso de embajador de nuestro planeta en el consejo galáctico Dios sabe. ¿Qué tal te va con todo su papeleo?

-  Fatal, ayer me dormí muy tarde por culpa del trabajo.

-  ¿Ahora a eso se le llama “papeleo” también? Tienes que poner unos muebles que no hagan tanto ruido o pervertiréis a las almas cándidas que habitan bajo tu mismo techo.

-  ¡Vete al cuerno, Kurt y deja de hablar así! ¿Va de verdad en serio lo de ser cura?

-  Ajá.

-  Joder… ya no te puedes fiar ni de… ¿qué estas desayunando?

-  Prueba si quieres meund freund.

Mientras Scott se untaba sonó el teléfono.

-  ¿Diga?

-  Scott, reúne  a la patrulla-X y ven aquí enseguida.

-  ¿Warren? ¿Qué pasa, donde estas?

-  Estoy en mi ático de Manhattan. No hace falta que te pongas el visor pero corre.

-  ¿Pero estas en peligro o no? ¡¿Warren?! Ha colgado Kurt. Teleportanos a su ático en Manhat… ¡Pueugh! ¡¿Qué coño es esto que estas untando?!

-  Mahonesa con Ketchup, memo. ¿Despertamos a Jean?

-  Dijo que había mucha prisa pero que no hacía falta el visor. Así que no debe estar en peligro.

Aunque Rondador nocturno ya llevaba puesto su uniforme, Cíclope iba de paisano y no creyó necesario cambiarse. Éste ya estaba acostumbrado a las teleportaciones de Rondador, pero no por eso le gustaban: a una velocidad increíble vio una nube de azufre que parecía salir del cuerpo de su compañero y le tapaba enseguida todo lo que  abarcaba su vista. El azufre se despejó en tan solo un segundo, pero para entonces ya estaban en el ático del multimillonario alado Warren Worthington III. Éste estaba vestido muy elegantemente y con un vaso de Martini con piña en la mano.

-  No pareces estar en un grave apuro, amigo ¿Para que cojones nos haces venir hasta aquí de esta manera y quien… es… la… señorita?

La mujer que acompañaba al Ángel iba vestida con un ajustado mono de cuero, tenía unas medidas y una silueta espectaculares junto a un rostro perfecto acompañado de unos ojos verdes que relucían personalidad y carácter. Tenía además una cabellera pelirroja pero un poco más corta, oscura y lisa que la de Jean. Scott se fijó también en que su piel era menos rosada y más pálida que la de su esposa. En general desprendía un aire eslavo junto a una feminidad y sensualidad con cada movimiento o mirada solamente comparable al de Emma Frost. Quizá superior.

-  Kurt, Scott. Esta es Natalia Ivanova Romanova o Nathasa Romanoff, como queráis. T´hasa, estos son Scott Summers y Kurt Wagner, antiguos compañeros.

Cíclope le estrechó fríamente la mano a pesar de lo excitante que le parecía. Conociendo a Warren pensaba que podía estar metiéndoles en un lío peligroso.

-  … o “Viuda Negra” ¿no, señorita Romanova?

-  Como lo desee, señor Summers, pero llámeme “señora”. Soy una autentica viuda.

-  No importa cuantos nombres tenga señorita, ninguno hace justicia a su belleza única. Como veo que es europea como yo permítame por favor.

Rondador le besó la mano con gesto exagerado.

-  Veo que son bastantes diferentes en su pandilla unos de otros, Sr. Wagner.

-  ¡Oh no se preocupe! No es que mi compañero tengan menos habilidades sociales que un hurón. Esta casado con una mujer tan espectacular que no se molesta en “platicar” con ninguna más.

-  Kurt…

-  Ahora no Scott. Puede llamarme como ha dicho el muchacho y a él como mi humilde persona se ha referido.

-  Kurt…

-  De acuerdo, pero a mí me gustaría más “morritos azules”.

-  Ehhh… como desees. ¿Puedo llamarte Natalia?

-  Kurt…

-  ¿Por qué no?

-  ¿Y Nati?

-  Kurt…

-  No te pases, chico.

En realidad, Rondador desconfiaba igualo que Cíclope pero sabía enmascararlo gracias a su talento social detrás de un encanto y una apariencia a la vez de ligón y de inocentón.

-  ¿Sabes donde está la plaza St. Claremont de los Ángeles?

-  Yo… sí, pero la distancia es…

-  No hay tiempo, tesoro. Llévanos allí a los cuatro ahora.

La Viuda Negra oyó el ¡BAMF! Por primera vez y tosió por el azufre al contrario que el resto de los “pasajeros”. La plaza St. Claremont era enorme y se encontraba en el distrito central de Los Ángeles. En el medio había una fuente con una estatua colosal en su centro de un hombre que parecía Papa Noel vestido de paisano. Estaba rodeado de rascacielos y en sus plantas bajas se encontraban centros comerciales para gente adinerada, aunque había un edificio formado completamente por oficinas y con la bandea estadounidense en un asta pero sin rotulo alguno.

En la costa Oeste todavía faltaban unas horas para el amanecer, así que la calle estaba desierta.

La viuda sacó una fotografía de su mono de cuero y se la puso en la cara a Rondador.

-  ¡Mein Gott! ¿Qué demonios es esto?

En la foto tan solo se veía una sala de reuniones vacía.

-  Esto está en el piso cuarto a unos veinte metros de altura y sesenta de profundidad. Llévanos allí.

Otro ¡BAMF! Y llegaron a la sala en cuestión, idéntica a la foto exceptuando a más de una docena de cadáveres desmembrados, troceados y desperdigados por toda la habitación.

-  Sra. Romanova, le doy quince segundos para explicarnos que cojones es esto.

-  Por supuesto, Sr. Summers Los caballeros y las damas cuyos pedazos contemplamos pertenecen a un grupo de intelectuales que Washington nombró en tiempos de Clinton para investigar el avance de la evolución humana y mutante. Aparentemente estaban divididos entre los que opinaban que los mutantes eran una raza evolucionada a partir de la humana pero independiente del camino de su madre y los que pensaban que una era la continuación natural de la otra y algún día todos seremos mutantes. Parece que alguien quiso terminar con el debate…

-  Basta.

-  ¿Sr. Summers?

-  Déjese de estupideces. Nos trae a un matadero y se nos pone a soltar un discurso de filosofía como si estuviéramos viendo tan solo una momia de museo. No juegue con nosotros o le meteré un rayo óptico por su culo. Tengo algunas preguntas.

La Viuda Negra pasó una ojeada a Rondador Nocturno y al Ángel. No estaban escuchando y tenían ambos una cara de horror difícil de olvidar. Cíclope en cambio tenía gesto impasivo, pero la Viuda pudo darse cuenta de un ligero temblor en las piernas.

-  Usted no es la losa de mármol que intenta hacerme creer. ¿Qué desea saber?

Cíclope pareció hacer caso omiso del comentario anterior a la pregunta.

-  ¿Dónde están los policías o lo que sean que deberían estar aquí, mirando estos… bueno, estos “cadáveres”?

-  Esperándoles a ustedes, ¿verdad coronel furia?

-  Nick Furia abrió entonces la puerta central de la sala.

-  Fue la dama quien insistió en no tocar nada hasta que sus majestades lo vieran. ¿Podemos traer ya a los forenses del Pentágono?

-  Eso depende de lo que diga el caballero de las gafas, jefe.

-  ¿Debo suponer que SHIELD ha puesto a la patrulla al frente de un caso? ¡Maldita sea, Furia! ¡Que te echemos una mano de vez en cuando no quiere decir que estemos en tu nómina!

-  Créeme, por mí tu no meterías tus jodidas narices en este asunto i en nada fuera de vuestro jodido ghetto de Weschester, pero a alguien se lo debo mandar. Alguien que tenga buenos contactos con la comunidad mutante internacional y con conocimientos amplios sobre terrorismo mutante actual.

-  Como los vengadores, Nick.

-  Las altas esferas por encima de las altas esferas llevan bastante tiempo evitando que el capitán América husmeé en los asuntos secretos del Estado Mayor desde el asuntillo del Imperio Secreto, he intentado averiguar por qué pero han hachado tanta nieve sobre el asunto que todo me ha sido inútil.

-  ¡Por Dios! Seguro que debe haber alguien que lo haga mejor que nosotros.

-  ¡Por Dios! Seguro que debe de haber alguien que lo haga mejor que nosotros.

-  Yo solo avisé a Natalia para encargarle el caso y ella me pidió permiso para contactar con “un antiguo compañero de los campeones”. Pensé que se refería al motorista fantasma.

Cíclope le echó una mirada a Warren pero éste se estaba poniendo verde.

-  Mmmhh. Furia, ¿por un momento te has parado a pensar la muy probable probabilidad de que te mande a la mierda y me olvide de un asunto tan desagradable?

-  Summers, le dije hace algún tiempo a tu colega Cable y a su grupo de gilimemos que a mí los chulos me comen la polla. Di si no lo aceptas pero como digas otra chulería te haré comer polla por el resto de tu vida.

-  Muy bien, seré formal. No quiero ayudarte en este caso, Furia.

-  El problemilla es que no te necesito a ti sino a la patrulla. ¿Tu liderazgo supone además tomar decisiones por el resto? Tu secta no es muy democrática.

Rondador Nocturno parecía haberse recuperado del impacto de la escena.

-  Scott, tiene razón, lo siento pero sabes que la tiene.

-  Cíclope puso gesto de descontento. Sabía que Tormenta querrá encontrar a los responsables de la carnicería para hacerlos pagar.

-  Rondador, vete a la costra este y trae a Tormenta, a Fénix y a la Bestia para analizar los cuerpos.

-  ¿No te fías de mis forenses, chico?

-  ¿Te fías tú de ellos, coronel?

-  Nah… no me fío de nadie al que no haya nombrado yo mismo.

-  ¿Me estaba probando?

-  No seas tan creído, chico. No doy un duro por vosotros pero no tengo nada que perder porque igualmente debo nombrar un grupo de mis propios hombres para investigar.

-  ¿No querrá decir que...?

-  ¡Bueaaaaagh...!

El vómito del Ángel cayó sobre una mesita situada en la esquina derecha cercana a la ventana.

-  ¡Por Dios, Warren¡

-  El único pedazo de habitación sin sangre.- Furia sonreía mientras encendía otro puro.

-  No, coronel. Me ocuparé de solucionar esto pero no me dejaré manejar por usted como otras veces. ¿Móvil, por favor?

-  La Viuda ya te ha contado a que se dedicaban estos hombres, pero creo que no te das cuenta de la importancia que tenía para ti y tu condenada especie.

-   ¿Es una broma? El debate sobre si los mutantes son parte o no de la evolución humana se da en todas las universidades y en programas de tertulia.

-  Ya, pero estos personajes debían decidirlo para el Pentágono. si se ponían de acuerdo en la teoría evolucionista al gobierno no le quedaría más remedio que apoyar las reformas sociales que exigía Xavier, pero si se ponían de acuerdo en la teoría separatista...

-  Nah. Ya os aisláis socialmente bastante por vosotros mismos como testifica la existencia de la Hermandad, los morlocks o vosotros mismos. Es más sencillo: Exterminación.

-  Eso sería un suicidio político para cualquier gobierno.

-  No si se matan a los mutantes cuando todavía están en estado latente, nadie puede diferenciar a un niño humano normal de uno muti.

-  ¿Qué sospechosos tenéis?

-  Capturados ninguno - Furia se atragantó con su humo al reírse – Coff, coff. Pero pensamos que fue algún grupo mutante paramilitar.

-  ¿Por qué mutante?

-  Quizá apoyaban la teoría separatista y pensaban que se acabarían poniendo de acuerdo en...

¡BAMF!

El azufre cubrió de nuevo gran parte de la sala. Cuando se aclaró se distinguieron las figuras de Rondador Nocturno, Fénix, Tormenta, Lobezno y La Bestia. Todos iban de uniforme.

-  Kurt, has tardado.

-  Es que Ororo estaba paseando por Central Park y me costó bastante encontrarla.

El azulado aún jadeaba por los esfuerzos que había realizado aquella mañana.

-  ¿Y él?

-  Soy parte del grupo, Slim. Además, quería saludar a mi viejo amigo Nick a pesar de la situación

Pero Furia no parecía muy contento de verle. Cíclope trató de no pensar en ello. Sabía que Logan trataría de desconcentrarlo para hacerlo quedar como un idiota y la situación era seria. Puso al corriente al resto y la reacción de uno de ellos era de esperar.

-  Scott, en nombre de la diosa tenemos que detenerlos. Estas almas no podrán descansar tranquilas sin que paguen los monstruos que les han hecho esto.

Cíclope suspiró. Meterse en este caso significaba tener que ahondar la nariz en la basura del gobierno y escarbar hasta el fondo. Un paso en falso y SHIELD les echaría la culpa del fracaso de la investigación.

-  Te das cuenta de que cualquier error endurecería la postura del gobierno hacia los mutantes ¿verdad

-  Sé que tú sabes que lo sé.

-  Pues vale...

-  Lobezno olfateaba la sala.

-  ¿Qué es esta mierda?

-  Warren echó su desayuno en la mesita.

Logan miró al Ángel. Estaba en una esquina con gesto avergonzado.

-  Tranquilo chico, yo también poté como un cerdo en las trincheras británicas en el dieciséis. Por cierto, encantado de verte otra vez Ta´sha, ha pasado tiempo.

Furia le clavó fijamente su único ojo a lobezno al mencionar éste su pasado pero el canadiense  abría los cajones de la mesita con sus manos enguantadas haciendo caso omiso del vómito.

-  ¿Qué es esto, Nick?

Una carpeta amarilla con papeles en su interior. Logan lo abrió.

-  Está en hebreo.

-  ¿Sabes leerlo?

-  No Ciclo, pero me apuesto un ojo a que son datos del Mossad. Esto no es el Pentágono, Nick, es una ofician en una ciudad llena de turistas. ¿Me puedes explicar que es esto?

-  Te juro que  no tengo ni idea.

-  ¿Palabra de soldado, Nick?- Fénix no había abierto la boca desde su llegada.- ¿Debemos suponer que tampoco sabes que era este edificio?

El viejo coronel se mantuvo callado un momento, como si tuviera miedo de lo que debía decir.

-  Era... el centro de registro y clasificación mutantes secreto del gobierno.

-  Ya... ¿Has terminado de mirar los pedazos y coger rastros de sangre, Hank?

-  Podemos irnos cuando lo deseé intrépido jefe.

-  Kurt... Una cosa antes de marchar, Furia. No me dijiste antes si teníais algún sospechoso. Uno de verdad y nada de hipótesis sobre grupos terroristas mutantes inexistentes.

-  ¿Los merodeadores son un “grupo inexistente”?

-  Es una broma ¿verdad?

-  Hemos sacado conclusiones de que tiene que ser obra de ellos, e su técnica. Ya sé que están supuestamente muertos pero tratándose de “Siniestro” no podemos estar seguros. También podrían ser imitadores locos como ya ocurrió con la Hermandad de Magneto.

Furia le dirigió una sonrisa a Cíclope antes de que éste se fuera pero el líder de la patrulla permaneció inmutable y a causa de sus gafas no podía saberse hacía donde miraba.

¡BAMF!

-  Bueno, ya henos echo la locura. Esperemos que esto nos salga bien Natasha.

-  El jefe me ha gustado. Trata de domina cualquier sensación externa pero no renuncia a las internas.

-  ¿Y que cojones se supone que significa eso? ¿Qué cuando esta borracho finge no estarlo?

-  Ehhh... más o menos. ¿Hago pasar ya a los equipos forenses?

-  Sí, que limpien rápido todo esto.

-  Al teleportar Rondador Nocturno a la patrulla al vestíbulo de su mansión de Westchester Lobezno dijo:

-  Olí a Dientes de Sable en esa habitación. Él lo hizo pero no solo. Había otros olores.

-  ¿Entonces puede ser cierto que “los merodeadores” han vuelto?

-  No lo creo, Ciclo. Todos los demás olores eran nuevos.

-  ¿Cuantos?

-  Cinco, aparte de Creed.

-  Mmmm. Logan, ¿Puedes investigar sobre Creed a donde quieras que Kurt te lleve? Tú sabrás como hacerlo.

-  Okey, un- ojo. Sé que te partirá el corazón tenerme lejos de tí un tiempo pero son las desventuras del negocio.

-  Fénix se rió por lo bajo.

-  ¡Vamos, elfo! ¡Al bar de Mou!

¡BAMF!

-  Hank, tú...

-  Tranquilo intrépido jefe. Tendrás las identidades de los sujetos y la causa de sus muertes en menos de una hora.

-  Bueno, no creo que haya ninguna duda sobre sus muertes. ¿Pudiste captar cualquier pensamiento de  algún cadáver fresco, Jean?

-  ¡Qué va! Algunos hasta tenían la cabeza partida en dos.

-  Bueno. Ororo, sustitúyeme hasta que Jean y yo volvamos. Que Hank te de a ti los resultados y pon al corriente de todo a Pícara y Gambito cuando vuelvan.

-  ¿No piensas decirnos a donde vas?

-  Ororo, créeme que...

Una mirada de la antigua diosa vista por Scott Summers como si tuviera el iris rojo brillante a través de sus gafas lo desistió de empezar ninguna discusión con aquella mujer.

-  Yo... pensaba contactar con Puño de Hierro. Ya sabes que hubo un tiempo en que me llevaba... eh, bastante bien con su amiga Colleen Wing. Prefiero no contactar con ninguno de nuestros miembros afiliados por lo el jodido secretismo que Nick le quiere dar a esta situación.

-  Te fías de un ex- mercenario y desconfías de tus antiguos aliados.

-  X- force, Factor- X y Generación- X ya no existen. Prefiero no llamar a los miembros supervivientes para no llamar la atención de alguna fuerza gubernamental como los federales.

-  ¿No crees que...? Ah, déjalo. Llámame cada tres horas para mantenerme al día.

Cíclope y Fénix bajaron al garaje de la mansión.

-  ¿Qué pensabas pregunatarle, Ororo? Eh... si no es meterme donde no me llaman.

-  Tan solo, Hank si después de criticar durante tanto tiempo el secretismo de Xavier para con todos excepto Jean ahora él también fuera por el mismo camino

-  ¡Je! No te preocupes Tormentita. El chico sabe lo que hace y nunca te guardaría nada importante. Tú tranquila y trata de encontrar a Pícara y a Gambito. ¿Piensas avisar también a Kitty?

-  A pesar de ser tan madura me parece demasiado joven para meterla en un asunto relacionado con alguien que despedaza vivos a unos agentes el gobierno Hank.

El Rolls- Roice de los sesenta propiedad de Xavier atravesó la entrada de la finca que rodeaba la mansión y tomaba la dirección a Manhattan. Jean Grey iba vestida ahora con ropas normales, a Cíclope no le hizo falta cambiarse.

-  ¿Adónde vamos en realidad, Scott?

Aunque Jean nunca leía la mente de su marido el lazo psíquico que los unía desde hacía años la permitía sentir cuando estaba mintiendo. Aunque no aprobaba su comportamiento hacía tiempo que se había acostumbrado a confiar en el criterio de Scott.

-  Al edificio Baxter. Necesito que Richards me ayude a contactar con un viejo amigo.

-  ¿Necesitas a Reed Richards? ¿Es que es un extraterrestre?

-  No digas chorradas.

-  ¿Cuándo lo conociste? ¿En alguna de las ocasiones en que me diste por muerta?

-  No, poco antes de que te unieras a la patrulla- X cuando solo era un crío.

-  ¿Y Ororo no puede saberlo por...?

-  No es por ella, es por Hank.

 

FIN DEL CAPITULO PRIMERO.

La historia es propiedad mía pero los personajes que aparecen en este fanfic son propiedad de Marvel. Si deseas utilizar este fanfic, deberás pedirme permiso antes fran_watchmen@yahoo.es