LAZOS DE SANGRE
CAPITULO SEIS
Pícara estaba nerviosa. Remy podía poner la mano en el fuego y jurar que había algo que la estaba reconcomiendo las entrañas. Eran mil pequeños gestos. Como no paraba de morderse el labio inferior, como su mano izquierda no paraba de jugar con un mechón de pelo, como miraba un folleto tras otro a una velocidad que revelaba que no estaba leyendo nada y sobre todo porque desde que había entrado en su habitación no le había mirado a los ojos y únicamente le contestaba con monosílabos.
-¿Marie? ¿Qué te parece ir a la Riviera francesa?-preguntó Gambito
Pícara fijo su vista en un folleto que anunciaba las maravillas de los fiordos noruegos
-¿Eh? Bien cariño
Remy la miró de reojo
-¿Y un crucero por las Islas Griegas?
El folleto de los fiordos debía de ser apasionante, pensó Remy, para que Pícara lo estuviera leyendo con tal intensidad.
-Bien cariño
-¿Y que te parece si fuéramos a Genosha para que nos sometieran a la esclavitud por el resto de nuestras vidas?
Sin siquiera un parpadeo Marie ni se inmutó ante la pregunta
-Bien cariño
Arrancando el folleto de las manos de su prometida, Remy la hizo volverse y mirarle directamente a los ojos.
-¿Qué sucede chère? Estas como ausente, ¿no te ilusiona pensar en nuestro viaje de novios?
Pícara percibió el ligero tono dolido de Gambito. Sabía que Remy tenía miedo de que toda la situación con Jean y Scott estuviera dándole dudas respecto a la boda. Nada más lejos de la realidad. Pícara amaba a Remy con toda su alma y no podía hacerla mas feliz el hecho de que se fueran a casar. Lo que la estaba turbando eran todas las confidencias que la madre de Remy le había hecho y sobre si contárselas o no. Abrazó a Remy fuertemente para demostrarle su amor y sentirse protegida entre sus brazos. Automáticamente Remy la estrecho con fuerza preocupado por ella.
-Claro que me ilusiona nuestro viaje amor mío. Es que hay algo que me preocupa y no dejo de pensar en ello...
Remy la levantó en brazos sorprendiéndola y se sentó con ella en su regazo en un butacón al lado de la ventana. La besó dulcemente y acarició su pelo dejando que el sol de la tarde calentara sus cuerpos.
-Cuéntamelo chère, nos prometimos que no habría mas secretos entre nosotros ¿recuerdas?
Marie le miró un poco nerviosa, jugueteando con el cuello de la camiseta de su prometido.
-¿Me prometes que no te enfadarás, diga lo que diga?
Remy frunció un poco el ceño, no esperaba que fuera algo tan serio como para que Marie creyera que iba a enfadarse.
-Intentare no hacerlo, ¿qué es chère? Me estoy empezando a preocupar...
Pícara comenzó a acariciar su nuca en espera de que ese gesto le apaciguara un poco. Había descubierto que a Remy le encantaba que le acariciaran la nuca y el pelo, ejercía un poder calmante en él.
-He estado hablando con tu madre...
Gambito se puso tenso de inmediato
- ¿Le has dicho que estoy aquí?
-No, claro que no - se apresuró a decirle Pícara - nunca haría algo así sin tu consentimiento. Veras, Hank tenía que ir a la ciudad y me pidió que la hiciera compañía y bueno, empezamos a hablar...Es encantadora Remy, una autentica dama, tan dulce y amable...y no tiene ningún prejuicio contra los mutantes. Scott me dió permiso para que le dijera donde se hallaba realmente y se lo tomó de fábula.
Remy mantuvo una expresión inescrutable mientras escuchaba a su amada pero al final no pudo evitar dejar asomar algo de dolor.
-Si es tan fantástica ¿Por qué me abandono?
Marie acarició la mejilla de Gambito y depositó un beso en ella para tratar de compensar la angustia que estaba sufriendo ahora.
-Yo tampoco podía explicármelo pero con los días Isabelle, tu madre, ha ido confiando en mí. Se alegro mucho al saber que me iba a casar y comenzó a hablarme de su boda y de su hijo...
Remy se puso tenso y a pesar de que quería aparentar indiferencia miró a su prometida con avidez, deseoso de completar ese hueco de su existencia.
-Tu madre se llamaba de soltera Isabelle Colmont y cuando se casó con tu padre pasó a adoptar su apellido. Tu padre se llamaba Paul Laconte y era pintor. Al parecer alcanzó un cierto éxito como retratista y tú eres clavadito a él. Isabelle me enseñó fotos. Te le pareces tanto que ella pensó que cuando la rescataste eras en realidad tu padre que había venido a salvarla. Tus padres te querían muchísimo Remy. Isabelle me contó que no cabían en si de gozo cuando descubrieron que venias al mundo.
Remy sentía como un nudo de angustia se estaba formando en su interior, tenía ganas de llorar, de gritar, de pedir explicaciones. Solo las manos de Pcara que seguían acariciándole rítmicamente parecían retenerlo de caer en la locura.
-Entonces por que...
Pícara le silenció con un dedo en los labios.
-No les importó nada que tuvieras los ojos rojos - dijo Marie adivinando por donde iban los pensamientos de Remy- tus padres pensaban que eras el niño mas adorable del mundo y lo único que les preocupaba era si podías ver bien. Pero al parecer llamaste la atención en el hospital. Una enfermera le insinuó a tu madre que debía deshacerse de ti y que debía venderte a alguien que buscaba niños extraños. Tus padres se fueron del hospital antes porque tenían miedo de que fueran a robarte. Cuando tenías ocho meses entraron en vuestra casa, tu padre vio a unos hombres que se dirigían a tu cuarto y cuando fue a detenerlos le mataron de un disparo...Tu madre se abalanzó sobre tu cuna para protegerte y también la dispararon dejándola por muerta. Cuando se despertó habían pasado varios meses y tardó mucho tiempo en recuperarse. Estuvo ingresada en una clínica de Maryland muchos años y luego decidió quedarse en la región porque le era demasiado doloroso volver a Nueva Orleáns. La pobre nunca ha superado del todo lo que pasó aquella noche.
Remy ya no podía disimular las lágrimas que corrían por sus mejillas. Su madre le quería, su padre había muerto intentando protegerle. No le habían abandonado. Un enorme peso pareció levantarse sobre el alma de Remy al mismo tiempo que lloraba por la perdida de aquello que podría haber tenido de niño. Sintió como Marie le abrazaba con más fuerza y concentró todo su ser en ella. Todo lo que siempre había querido lo tenía ahora con ella. Era hora de dejar el pasado atrás, pero no ignorándolo como había hecho hasta ahora sino terminando de atar todos los cabos sueltos de su vida. Con suavidad aparto a Marie y se levantó del sillón, abrió la ventana y dejó que el aire secara su rostro.
-Remy... ¿Estás bien?- preguntó indecisa Pícara - Sé que es mucho para aceptar de un solo golpe...
Remy sonrió ligeramente secándose las últimas lágrimas.
-Estoy...no lo se muy bien...me siento aliviado de saber que mis padres no me abandonaron, que me querían y... estoy furioso con los que me secuestraron por haberme robado la oportunidad de crecer con mi familia y... no sé muy bien que debo hacer...
Marie se acercó al hombre que amaba y le miró con dulzura.
-Hagas lo que hagas, estaré a tu lado Remy, pero debes de saber que tu madre te sigue queriendo tanto como entonces y que su mayor deseo sería verte de nuevo y saber que estás bien.
Remy se paso la mano por los cabellos intentando aclarar sus ideas.
-Debería verla ¿verdad?-dijo mirando a Pícara en busca de consejo
Pícara suspiro y cogió la mano de Remy
-Sí, Remy, deberías verla y hablar con ella. Estoy segura de que se sentirá orgullosa de ti
-¿Orgullosa de un ladrón?-dijo Remy con cierta amargura y desviando la mirada
Pícara le apretó la mano y con la otra acarició la mejilla de Gambito obligándole a mirarla.
-Orgullosa de un hombre que ha sabido sobrevivir, que ha sabido sobreponerse a las adversidades, que ha conocido las partes oscuras de su alma y ha sido capaz de hacerlas frente para convertirse en un hombre mejor, un héroe. Cualquier madre se sentiría orgullosa. Yo me siento orgullosa de ti Remy y seguro que tu madre lo estará también.
Remy la miro emocionado y la abrazó con fuerza pensando que algo debía de haber hecho bueno en la vida si Pícara estaba con el a su lado.
-Iré a verla mañana mon amour. ¿Vendrás conmigo?
-Ni un ejército de centinelas podría separarme de tu lado.
Logan le pegó una ligera patada al frigorífico de Jean y escuchó atentamente el cambio de zumbido. No es que el fuera un experto en maquinaria, de hecho, solía dejar esas cosas a otros miembros del grupo. Pero si Jean se lo pedía intentaría hasta desmontar el Pájaro Negro...sin garras.... Desenchufó el frigorífico y cogiendo la caja de herramientas comenzó a destripar el viejo electrodoméstico.
Jean observó a Lobezno desde el otro lado de la cocina. Desde que Kurt se había ido había tenido tiempo de recapacitar y había llegado a una serie de conclusiones significativas.
La primera y mas importante era que Lobezno la amaba... no es que aquello fuera precisamente un descubrimiento pero era la primera vez que Jean admitía para si misma que lo que sentía Lobezno por ella era amor de verdad y no simple lujuria o encaprichamiento. Logan había manifestado interés por ella desde el primer minuto.
Aún recordaba como se le había insinuado en el jardín aquel día tras el rescate de Krakoa. La sutileza no había sido precisamente su arma y, a pesar de que se había asustado un poco, Jean le había plantado cara y, aunque había negado que se sintiera atraída por el, había sido bastante evidente que el sentimiento era mutuo.
Logan siempre había considerado que no era lo bastante bueno para ella, de hecho, Jean creía que esa era la razón por la que no la había perseguido con mas fuerza conformándose con flirtear y mirar desde lejos. Jean sospechaba que, si Lobezno hubiera insistido más, la boda con Scott nunca se habría celebrado. Jean nunca había negado que Logan le era irremediablemente atractivo, que la atracción que sentía por él era tremendamente poderosa y que ejercía sobre ella un magnetismo similar al que la llama ejercía sobre la polilla. Quizás por esa misma razón la telépata se había pasado todo este tiempo rehuyéndole. Logan era imprevisible, pasional, fiero, un torbellino de emociones que amenazaba con consumirla mientras que Scott había representado la estabilidad, la seguridad, la opción mas aconsejable. Jean era lo bastante sincera para reconocer que en su elección había obrado más su cabeza que su corazón. Si hubiera dejado decidir a su corazón Logan hubiera sido el elegido, pero, al final, la mas fría lógica había sido la que había elegido a Scott.
Para que uno fuera y se fiase de la lógica viendo el resultado...
Logan miró de reojo a Jean mientras arreglaba el frigorífico. Siempre se había intentado mantener un poco al margen, dejando que fuera ella la que decidiera, mostrándose como una opción pero no aprovechando todos sus recursos, siempre dándole una vía de escape. Ahora las cosas habían cambiado. Scott había desaprovechado su oportunidad y no pensaba dejarla ningún margen de escapatoria. Logan sabía a ciencia cierta que Jean le deseaba, puede que no llegase todavía a ser amor, o quizás sí, de eso no estaba muy seguro el canadiense, pero de lo que tenía la certeza era de que solo necesitaba un pequeño empujón para que cayera en sus brazos. Quizá no estaría de más utilizar un poco de artillería pesada para que la pelirroja viera lo que tenía a su alcance.
-Hace bastante calor pelirroja ¿no crees?
Logan observó por el rabillo del ojo a Jean mientras procedía a quitarse la camisa con una deliberada lentitud. Las mejillas de Jean se volvieron tan rojas como su pelo y Logan, con sus sentidos agudizados notó como se incrementaba el ritmo cardiaco, la respiración se aceleraba y las feromonas comenzaban a inundar el espacio que rodeaba a la pelirroja.
Jean prácticamente tuvo que contener un suspiro al observar a Logan quitarse la camisa. No es que fuera la primera vez que le veía el torso desnudo ni mucho menos, incluso había llegado a ver mas partes de su cuerpo sin ropa debido a que los uniformes tendían a romperse en las misiones y a que a veces había ayudado a Hank en la enfermería, pero a la mujer X no le hacían falta sus poderes mentales para adivinar que el motivo de que Logan estuviera quitándose la camisa obedecía a mas motivos que al calor de la tarde y sin duda estaba consiguiendo sus objetivos...
Con cierto sonrojo, Jean se dió la vuelta y comenzó a hurgar entre varios cajones y productos que había sacado de la nevera antes de que Logan hubiera comenzado a desmontarla.
-Queda algo de hielo que dejó Bobby, te prepararé una limonada.
Logan sonrió para si mientras volvía al trabajo.
-Se agradece nena.
Jean sonrió un poco nerviosa, puso los hielos en una jarra y cogiendo los limones comenzó a partirlos por la mitad y a exprimirlos. Puede que fuera el nerviosismo o el cansancio acumulado por no dormir pero el cuchillo resbalo en una de las frutas y rozó su dedo cortándola. Jean dejó escapar un pequeño grito fruto más de la sorpresa que del dolor y apenas si había tenido oportunidad la sangre de brotar cuando Logan se había abalanzado sobre ella y cogido su mano entre las suyas para observar el corte.
Jean se sonrojó aún más e intentó recuperar su mano de entre las de Lobezno con escaso éxito.
-Estoy bien Logan, es sólo un rasguño.
-Aún así hay que desinfectarlo Jeannie, déjame que le eche un vistazo.
Logan acercó el dedo de Jean al grifo. El agua limpió la herida que apenas consistía en un pequeño corte más escandaloso que otra cosa.
-¿Lo ves?- dijo Jean- No es nada.
-Sí, pero aún así es mas de lo que estoy dispuesto a dejar que te pase.
Lobezno sostuvo su mano hasta que la herida dejó de sangrar, luego localizó el yodo y las tiritas y curó la mano de Jean. Aún tras haberle puesto la tirita Lobezno no soltó la mano de la telépata, acariciándola entre las suyas como si fuera la joya mas preciada.
-Debería protegerte mejor Jeannie...yo...
Jean observó a Logan y supo que no hablaba precisamente del corte de su mano. El canadiense estaba observándola con una intensidad que nunca había sentido dirigida hacia ella. Intentó aligerar un poco el ambiente con un comentario gracioso.
-¿Es que acaso piensas que no se protegerme yo misma?, tengo que recordarte que soy una de los X-Men originales- dijo riéndose ligeramente.
Sin embargo Logan no se rió. Sabía que Jean estaba intentando desviar el tema, pero él no quería perder ese momento. Dando un tirón a su mano la acercó mas contra él y maniobró sus cuerpos para que Jean quedara apoyada contra la encimera de la cocina. Dejó que su brazo rodeara su cintura mientras que su otra mano acariciaba su mejilla.
-Sabes que no me refiero a eso Jeannie. Claro que eres mas que capaz de cuidarte sola pero...si me dejaras...
Aunque Jean se lo hubiera propuesto no habría sido capaz de separarse de Logan. Sus manos eran a un mismo tiempo firmes y dulces y a su paso por su piel dejaban una miríada de sentimientos a cada cual mas apasionado.
-¿Si te dejara que?-susurró Jean acariciando a su vez la mejilla de Logan.
En ese momento Logan bajó por completo sus escudos mentales dejando ver a Jean sus pensamientos y emociones. Jean sintió el frió viento del norte, vio las manadas de lobos tal y como Logan las había visto y el vinculo entre los miembros de la manada tal y como los había sentido.
-Protegerte, amarte...si me dejaras ser tu compañero. ¿Has visto alguna vez a los lobos Jeannie?... Los lobos buscan a su compañera y se emparejan de por vida... ¿lo sabías pelirroja?...solo un amor...para toda la vida...su igual en todos los aspectos, para compartir, reír, llorar, proteger...
Jean estaba perdida en la voz ronca y cargada de emoción de Logan y en sus recuerdos de los valles helados de Canadá.
-¿Sabes lo que pensé al verte aquel día en los jardines de la Mansión nena?...pensé...ahí está...es ella...la mujer con la quiero pasar el resto de mi vida y...demonios...sabía que eras demasiado buena para mi, que no te merecías a un tipo como yo con tanta sangre en las manos y tantas batallas a la espalda...y además eras de otro...pero aún así no podía apartarme de ti.
Las imágenes de los recuerdos de Logan mezclados con sus sentimientos inundaban a Jean haciendo que las lágrimas brotaran de sus ojos. Tanto amor, tanta devoción.
-Lo intenté pelirroja, intente apartarme, de ti, de tu recuerdo...amé a otras mujeres...amé a Mariko todo lo que un hombre puede amar a una mujer y aún así mi corazón volvía a ti una y otra vez, incapaz de olvidarte, sabiendo que tú eras la única...Te amo Jean...a ti...solo a ti...y lo haré hasta el fin de mis días.
¿Qué se podía contestar a eso?, pensó Jean, ¿que respuesta se podía dar ante tal torbellino de emociones? Cualquier palabra parecía vacía e inocua, carente totalmente de valor. Tomando el rostro de Logan entre sus mano Jean lo besó. Logan no vaciló apenas un segundo en responderla. Fue un beso violento, pasional, un choque de labios, lenguas y dientes. Una de las manos de Logan se abrió paso a través de su camiseta para acariciar la piel de su cintura mientras que la otra aferraba su nuca atrayéndola aún más hacia si. Jean por su parte pareció olvidar cualquier asomo de timidez mientras a su vez acariciaba el torso desnudo de Lobezno. Por un momento Logan se apartó de Jean y con una respiración jadeante y una voz mas ronca de los habitual miró a Jean de una forma casi fiera.
-Jean...tienes que estar segura cariño porque de esto no hay vuelta atrás, no me apartaré ni negaré lo que hay entre nosotros. Lo quiero todo Jeannie...todo...
Jean acarició el rostro y los labios de Logan dejando por primera vez libres todos lo sentimientos que el canadiense la inspiraba y sorprendiéndose a si misma queriendo dárselo todo a Logan, su amor y su futuro.
-Todo Logan... los dos nos los merecemos ¿no crees?
Logan la cogió en sus brazos riéndose y sintiéndose más feliz que nunca en su vida y Jean rodeó la cintura del canadiense con sus piernas riéndose a su vez con igual entusiasmo. Logan la volvió a besar y en apenas unas zancadas había cruzado la pequeña casita y abierto de una patada la puerta del dormitorio para depositar sobre la cama a Jean con una delicadeza casi fuera de lugar con la pasión que sentían ambos en ese momento.
-Jeannie...te quiero...-le susurró Logan enterrando el rostro en su cuello mientras apartaba molestas prendas de su camino.
-Creo...que yo también te quiero Logan-logró responder Jean entre suspiros entrecortados.
Aquella noche el frigorífico permaneció desmontado y abandonado en la casita del embarcadero...y nunca fue reparado.
Continuará
Todos los personajes pertenecen a Marvel, y los estoy utilizando sin ánimo de lucro. La historia me pertenece y para cualquier utilización fuera de la web, deberás pedime permiso. Agredeceria cualquier comentario que quisieseis hacer, podeis poneros en contacto conmigo en la dirección de correo Erianne