PERDIDOS EN EL PARAISO.

Por Erianne

CAPITULO 2

Rondador Nocturno entró en la sala de control de la Sala del Peligro buscando a Lobezno. En la actualidad solo había tres sitios posibles en los que encontrar al canadiense y esos eran el bar de Harry, la tumba de Jean y la Sala del Peligro. Como de costumbre Logan había desactivado los controles de seguridad y los tres centinelas contra los que luchaba utilizaban munición real. No es que esto fuera raro en Lobezno, siempre había sido así, pero desde la muerte de Jean cada vez tomaba más riesgos en las misiones y desarrollaba programas cada vez más peligrosos en la Sala. Kurt estaba realmente preocupado por su amigo. Había intentado hablar con el de la muerte de Jean, traer algún consuelo a su espíritu, pero el canadiense estaba destrozado, casi culpándose el mismo por su muerte.

-Está llorándola como si hubiera sido el su marido en vez de Scott- se dijo para si mismo Kurt con una mueca amarga.

A el tampoco le gustaba demasiado la relación entre Emma y Cíclope. El que se hubieran juntado tan pronto tras la muerte de Jean confirmaba las sospechas de que Scott había estado engañando a Jean con Emma. Al principio, Kurt no había creído las afirmaciones de Lobezno, pero tras aquello…Siempre había creído que Cíclope era otra clase de hombre.

Mientras tanto Lobezno había acabado con el último Centinela y se disponía a ir hacia las duchas cuando la voz de Kurt le interrumpió.

-Logan, ¿puedes subir a Control un momento?

Lobezno se secó el sudor con una toalla y subió las escaleras hasta la cabina.

-¿Qué pasa elfo?

Kurt rebuscó en sus bolsillos y sacó un sobre.

-Ha llegado correo para ti.

Logan cogió la carta extrañado

-¿Para mi? Que raro- dijo Logan

Lobezno miró la carta en busca de algún membrete o remite que indicara su procedencia pero no había ninguno. Sin embargo no había duda a quien iba dirigida. Logan aka Lobezno.

-Gracias elfo- y se dirigió a su habitación para cambiarse.

-Espero que sean buenas noticias-murmuró para si Kurt-sin duda las necesita.

Logan se sentó en la cama con el sobre entre las manos. Sin esperar ni un minuto más lo abrió. En el solo había una hoja de papel.

“Estimado Sr. Logan:

Tenemos información referente a Jean Grey que creemos pudiera serle interesante. Usted es el único que puede ayudarla en su actual condición. Por favor contacte conmigo hoy a las 6 en Cringebottom y asociados en el cuarto piso del número 65 de la séptima Avenida, Manhattan, Nueva York.

Atentamente,

Nigel Cringebottom”

Logan se quedó mirando la nota perplejo, que demonios era aquello…sonaba a cosa de abogados…y a una trampa. No era un secreto que la palabra mágica para captar su atención aquellos días era Jean, así que no seria raro que alguien utilizara algo así para capturarlo. Además, si era algo legal lo lógico hubiera sido contactar con Scott. Aquello parecía una emboscada, pero Lobezno nunca se había parado por eso. Si aquella gente le quería, por el, estupendo, que se prepararan para una sobredosis de adamantium.

Justo a las 6 Logan se encontraba en la dirección indicada frente a una puerta de cristal en la que lucia un letrero que decía “Cringebottom & Cia.”. Sin esperar a llamar Logan abrió la puerta con las garras desplegadas para encontrarse cara a cara con Nigel Cringebottom sentado tras un enorme escritorio.

-Sr. Logan supongo.

Logan miró a su alrededor esperando que el peligro le asaltara  de un momento a otro, pero todos sus sentidos le decían que en la habitación solo estaban él y el hombrecillo del traje ingles.

-Comprendo totalmente su confusión - le aseguró Cringebottom - pero le aseguro que no hay ningún peligro para usted ni los suyos. Lo único que importa es la seguridad de la Srta Grey…os Sra. Summers, como usted prefiera.

-Grey es mucho mejor- murmuró Lobezno- en cuanto a su seguridad siento informarle de que esta muerta.

Cringebottom se levanto del escritorio y se acerco a una pantalla.

-Le rogaría que se sentara pero sé que no lo va a hacer…Bien, esto le resultara difícil de creer, pero Jean Grey ya no esta muerta.-Con un ademán encendió el monitor y la figura de Jean Grey apareció en pantalla tal y como la habían dejado reposando en la urna.

Logan se acerco a la pantalla…aquella era Jean…o por lo menos lo parecía, incluso llevaba el mismo vestido con el que había sido enterrada… ¿Qué diablos estaba pasando?

- Es un clon ¿verdad?, ya pasamos por eso con Madeleyne… ¡¿Está Siniestro detrás de esto?!

- Por favor Sr. Logan, le ruego que se calme y me deje explicar la situación.

Logan paro en su avance hacia el hombrecillo…primero que hablara después le clavaría las garras si era una trampa.

-Estoy seguro de que su amigo Rondador Nocturno le habrá contado sus peripecias por las dimensiones alternativas ¿verdad? Y estoy seguro de que conoce a Su Majestad Omniversal Roma. Vera, Fénix es un elemento fundamental en el equilibrio del Universo lo que convierte a su portadora, Jean Grey, en una pieza muy importante. La muerte de la Srta Grey fue…digamos…inesperada. No era su hora… se podría decir que otras fuerzas intentaron inclinar la balanza a su favor eliminándola. Esto es algo que no puede permitirse, el Equilibrio debe respetarse y por esa razón Su Majestad ha podido traer de nuevo a la vida a Jean Grey. ¿Me sigue hasta aquí?

Logan asintió. Recordaba haber hablado de ello con Kurt y Kitty, de hecho recordaba a Roma de la boda del Capitán Britania con Meggan. ¡Diablos! ¡Recordaba a este tipo de la boda, era el encargado de las fotografías!

-El caso es que ahora nos enfrentamos a dos problemas. El primero es que la Srta. Grey se encuentra en un estado muy delicado. La resurrección no es algo fácil ¿sabe? Su amiga estaba disfrutando del descanso eterno y arrancar a una persona de allí puede ser traumático. La Srta Grey podría volverse loca…por esa razón hemos borrado parcialmente su memoria. Será capaz de recordar algunas cosas referentes a su familia pero nada relacionado con ser mutante o ser de la Patrulla X. La razón por la que hacemos esto también es para su protección. Las fuerzas que precipitaron su muerte no deben darse cuenta de su regreso hasta que nosotros eliminemos esa amenaza. Una vez eliminada, la Srta Grey podrá retornar a su vida normal… si lo desea…claro.

Logan se sentía abrumado por la cantidad de información que estaba recibiendo. El único pensamiento claro que rondaba ahora su cabeza era que Jean estaba viva, solo ese hecho hacia que le dieran ganas de gritar.

-¿Dónde esta Jean? ¿Qué va a pasar ahora? ¿Cómo piensan encargarse de esos tipos? Porque yo tengo algunas sugerencias…

Gringebottom sonrió.

-Tranquilo, por favor, Sr. Logan. La Srta. Grey se encuentra de momento a salvo en nuestras instalaciones del Otro Mundo, pero no puede permanecer allí mucho más. Debe comprender que la Srta. Grey no puede regresar a la Mansión, ni ningún miembro de la Patrulla X debe saber de su regreso, es por su propia seguridad. La Srta. Grey debe permanecer anónima por completo. Ya hemos preparado todo lo necesario para su nueva identidad y nueva vida.

Logan esta vez si tomo asiento pensando que el destino no podía ser más cruel. Era como tener un caramelo al alcance de la mano y cuando estaba a punto de cogerlo alguien se lo arrebataba.

-¿Y cual es mi papel? ¿Por qué me lo dice a mí?

-Bueno, Sr. Logan, nuestra intención es que usted sea su protector. Deberá desaparecer junto a ella hasta que esta situación se aclare. Otras veces usted ha desaparecido de la vida de la Patrulla X por largo tiempo, así que a nadie le extrañara.

Logan se revolvió inquieto en el asiento. Por un lado se sentía emocionado por tener a Jean para el solo, pero había algo que no le gustaba en todo aquello… ¿Cómo debería actuar ante ella? ¿Tendría que mentirla para protegerla?

-¿No debería ser su marido quien se encargara de protegerla? No es que tenga mucho respeto por el, pero al fin y al cabo es su esposa.

El Sr. Cringebottom amargo su gesto.

-El Sr. Summers no es un protector fiable. Sus intereses parecen estar depositados en otros asuntos.

Logan no podía estar mas de acuerdo.

-Bien, yo haría cualquier cosa por Jeannie, así que dígame amigo… ¿Cómo la protejo?

El Sr. Cringebottom le entrego una carpeta y sonrió enigmáticamente.

-Siendo su marido.

Logan recorrió los kilómetros desde Nueva York hasta la mansión en un tiempo record. En todos los años que llevaba siendo un Hombre X no podía recordar haber tardado tan poco tiempo en llegar a la casa. Entrando como una furia subió las escaleras hasta el desván, donde sabia que estaban las cosas de Jean. La suerte parecía estar con él porque no se cruzo con nadie en el camino, cosa rara siendo la mansión una escuela con un número importante de alumnos. Al llegar al desván reconoció las cajas donde Scott, como amante esposo, había guardado la ropa y demás elementos personales de Jean solo dos días después del funeral, justo el día en que Emma se mudó a su habitación.

Lobezno abrió las cajas y lleno un par de maletas con las cosas de Jean. A continuación las bajó y las metió en su jeep. Después fue hasta su propia habitación, hizo su propia maleta y dejo una carta en la habitación de Kurt explicando que estaría fuera de contacto durante bastante tiempo. No daba explicaciones y los demás miembros de la Patrulla sabían que no debían pedirlas.

Logan nunca había sido un hombre que se dejase llevar por las emociones pero en este momento un tumulto de ellas pugnaban por hacerse con el control. Jean estaba viva y eso era lo mas maravilloso que le había pasado desde hacia mucho tiempo y el hecho de que tuviera que ser su marido era aun mejor. Lo único que empañaba aquella felicidad era que tendría que mentirla. Por supuesto que todo era por su seguridad, pero aun así eso reconcomía a Logan. No era honorable. Logan no sabía como iba a reaccionar pero eso tendría que esperar. Mantener a Jean a salvo era lo principal. Condujo siguiendo las instrucciones de Cringebottom más de cinco días hasta Alberta en Canadá y se dirigió a las rocosas. Allí en una intersección, que de no haberlo sabido por las directrices del hombrecillo se la habría pasado, tomo el desvió que llevaba a un pueblo llamado Paradise.

Solo tuvo que recorrer unos pocos kilómetros cuando la pequeña ciudad apareció en el horizonte. Paradise era la típica ciudad de provincia a medio camino entre la vida rural y el turismo que generaba su proximidad a las montañas. Tenía dos calles principales con las correspondientes tiendas y edificios administrativos, un cine con varias salas y un enorme centro comercial. Las casas se distribuían entre grandes jardines y espacios arbolados que daba una gran sensación de tranquilidad y sosiego. Ninguna de las casas se veía en mal estado o deshabitada, señal de que al pueblo le iban bien las cosas.

A las afueras se veía la imponente figura del hospital y hacia el se dirigió Logan. Al entrar en el parking para visitantes Logan no salió inmediatamente del coche. Sacó una carpeta de la mochila que llevaba y releyó de nuevo su contenido.

En ella estaban todos los detalles de su nueva vida y de cómo había sido todo arreglado. Jean y el estaban casados y habían decidido mudarse a Paradise desde Edmonton. Jean era maestra de escuela de primaria con unas excelentes referencias de varias escuelas que demostraba su capacidad como pedagoga con niños con capacidades especiales (lo cual era cierto dada su experiencia en la Patrulla X y en el Instituto Xavier) y la Escuela Primaria de Paradise le había ofrecido un plaza para el próximo curso con unas ventajas inmejorables. Él, por su parte, también era profesor, pero de artes marciales, que al parecer había adquirido durante su estancia en el ejercito y en Japón (lo cual tampoco se alejaba de la realidad). Uno de los profesores del único dojo de la ciudad se acababa de jubilar lo que había permitido a Logan conseguir la plaza vacante. El dojo además debido a su localización junto a la Escuela tenia un acuerdo con la misma por el que se ofertaban actividades extraescolares para los alumnos que lo desearan dentro del curso académico, lo que permitía a Logan tener un horario muy similar al de Jean.

Logan siguió leyendo y repaso los nombres de las personas que supuestamente habían conocido tanto Jean como él. Recuerdos sobre los dos habían sido implantados en los habitantes de la ciudad para crear una situación adecuada para su llegada. Así Logan descubrió que durante los cuatro meses anteriores Jean y el habían estado visitando regularmente el pueblo para diferentes entrevistas de trabajo, buscar una casa y comenzar a hacerla habitable. Al parecer durante uno de esos viajes, el no había podido acompañar a Jean y durante una tormenta el coche había sufrido un accidente y esa era la razón de que se encontrara hoy allí. El accidente explicaría perfectamente la perdida de memoria de Jean y ayudaría a que se fuera integrando de nuevo en el mundo.

Con un suspiro Logan cerro la carpeta y salio del coche. Con paso firme se dirigió a la entrada del hospital y al mostrador donde una enfermera consultaba varios expedientes.

-Disculpe enfermera pero mi esposa ha sufrido un accidente y me han informado de que la han traído aquí.

La enfermera miro a Logan y vió la angustia y la preocupación del hombre y su talante, que por lo general era arisco, se suavizo al instante.

-¿Su nombre?

-Jean Howlett - respondió Lobezno.

La enfermera consulto su ordenador y sonrió tranquilizadora.

-No se preocupe, su esposa esta fuera de todo peligro y ha sido trasladada a planta. Se encuentra en la habitación 403 de la 4ª planta y su medico es el doctor Simmons. Es un buen medico - le dijo en tono suave - está en buenas manos.

-Gracias - respondió agradecido Logan.

Forzándose a si mismo a no ir corriendo, Logan subió en el ascensor a la cuarta planta. Allí entre la miríada de olores que le asaltaron al salir uno en particular, que estaba grabado a fuego en su memoria, destacaba. Era el olor de Jean. Sus sentidos le guiaron hasta la puerta de su habitación, la abrió y allí, entre maquinas y tubos, estaba su ángel. Una oleada de emoción le invadió. Jean, su Jeannie, estaba viva. Tuvo que contenerse para no arrancarla de aquellos aparatos, cogerla en sus brazos y llevársela lo más lejos posible. En vez de eso se acercó lentamente a un lado de su cama y se arrodilló a su lado. Parecía tan frágil y delicada allí postrada, casi tenia miedo de tocarla por si fuera a desvanecerse en el aire como sucedía a menudo en sus sueños. Con reverencia cogió su mano y se la llevo a sus labios. Todos sus sentidos estaban inundados de Jean por lo que no escucho al Dr.Simmons pronunciar su nombre hasta la cuarta o quinta vez.

-¿Sr. Howlett?- el tono del medico era irritado pero al ver a Logan volverse con lagrimas en los ojos se calmó viendo que el pobre hombre estaba en lo que parecía casi un shock. No se podía dudar que aquel hombre amaba a su esposa.

-Por favor no se asuste por la cantidad de aparatos que hay en la habitación, la mayoría son solo por si acaso.

Logan asintió y se levanto del suelo donde estaba arrodillado. Aún así no soltó la mano de Jean.

Con su mano libre estrecho la mano del doctor como saludo.

-Logan Howlett supongo que usted es el doctor Simmons. Dígame doctor, ¿Cómo esta mi esposa?- Una oleada de felicidad recorrió a Logan al llamar a Jean su esposa.

El doctor consulto su historial.

-Bien, Sr. Howlett, he de decir que su esposa ha sido afortunada. El accidente que sufrió fue realmente el grave, el coche ha quedado como siniestro total, y ha sido prácticamente un milagro el que su esposa no haya recibido heridas mas graves. Aun así nos preocupa la herida de la cabeza. Vera - dijo el medico enseñándole unas radiografías - su esposa ha recibido una contusión bastante grave en esta área, por suerte no se ha formado ningún coagulo y no ha sido necesaria intervención quirúrgica pero no estamos seguros de cómo va a reaccionar.

-Reaccionar - preguntó ligeramente asustado Logan - ¿Qué quiere decir con eso?

-Bueno, Sr. Howlett, lo que quiero decir es que su esposa podría sufrir perdida de memoria.

Internamente Logan suspiro de alivio. Aquello era lo que había dicho Cringebottom, por un momento se había temido algo peor. Si solo era la perdida de memoria, entonces todo iba acorde con el plan.

-¿Cómo de grave puede ser esa perdida? Pregunto Logan

El Dr. Simmons meneo la cabeza

-No podemos estar seguros hasta que se despierte y aun así no sabemos siquiera si se va a producir. Por el momento solo podemos esperar. Mi recomendación es que se vaya a casa y descanse. Nosotros le avisaremos si sucede algún cambio.

Si ese tipo pensaba que iba a dejar a Jeannie allí sola estaba muy equivocado. No pensaba separarse de ella ni un minuto.

-Muchas gracias doctor pero prefiero permanecer al lado de mi esposa.

El Dr. Simmons iba a protestar pero algo en los ojos de aquel hombre le decía que era mucho mejor no interferir en sus planes.

- Como usted prefiera Sr. Howlett.

Logan observó como el doctor se retiraba y una vez que este hubo cerrado la puerta dándole intimidad volvió a ocupar su posición al lado de Jean. Con una mano casi temblorosa acaricio la mejilla de la mujer notando el calor que desprendía, tan diferente a como la había sentido cuando la había visto por última vez en su ataúd.  Su mano recorrió su mejilla hasta llegar al cuello y posteriormente a su hombro recorriendo la longitud del brazo hasta volver a su mano. ¿Qué hombre en su sano juicio seria capaz de abandonar a una mujer como Jean? En la mente de Logan no cabía entender como Scott había sido capaz de engañar a su esposa. ¿Cómo había sido capaz de desperdiciar su amor? Logan se había conformado con las migajas de afecto que suponía el ser uno de sus mejores amigos y aún así,k le había parecido un banquete para su maltrecho corazón, así que no se podía imaginar como seria el tenerlo todo para él.

-Voy a protegerte pelirroja, no dejaré que nada ni nadie te haga daño, te lo prometo- juró solemnemente Logan.

No tenia ni idea de cómo iba a actuar cuando ella despertara. Se suponía que era su marido y por lo tanto se esperaba un trato afectuoso, desde luego lo iba a necesitar con toda la confusión que la perdida de memoria iba a causarle pero ¿seria correcto comportarse como su marido? ¿Se atrevería a tocarla como si tuviera pleno derecho a ello? Técnicamente Jean seguía siendo la mujer de Scott aunque al haberla engañado con Emma hubiera perdido todos sus derechos en la mente de Logan. ¿Qué podía hacer? Tampoco sabía como iba a reaccionar Jean ante su presencia, ¿le reconocería? Logan decidió que lo mejor seria esperar a que despertara antes de atormentarse mas con preguntas que no tenían respuesta por el momento. Con un suspiro Logan acerco una silla a la cabecera de la cama de Jean y con su mano en la suya se dispuso a esperar a que despertara.


Todos los personajes pertenecen a Marvel, y los estoy utilizando sin ánimo de lucro. La historia me pertenece y para cualquier utilización fuera de la web, deberás pedime permiso. Agredeceria cualquier comentario que quisieseis hacer, podeis poneros en contacto conmigo en la dirección de correo Erianne