EL DIA DE LOS ENAMORADOS

David Guirado

-Te quiero, chere.

-Te quiero, Remy.

Tras lo sucedido hace unos meses, era difícil de creer que Remy LeBeau y Pícara se volviesen a pronunciar esas palabras de amor.  Durante el llamado juicio de Gambito, descubrió cosas que no quería haber descubierto acerca de su amado. Descubrió que había estado implicado en una masacre que costó la vida a docenas de Morlocks.

Dudo un momento, cuando la base de Erik el Rojo se estaba derrumbando, si seguir con él o abandonarlo a su suerte. Su amor por Gambito era más fuerte que su  odio, y opto por seguir el camino de su corazón. Si bien durante las primeras semanas, sus compañeros reprocharon a Gambito sus actos, la Patrulla- X (Liderada por Charles Xavier y compuesta por Gambito, Pícara, Júbilo, Gatasombra, la Bestia, Joseph, Cíclope, Jean, Lobezno y Cable) es algo más que una banda de mutantes que lucha por proteger un mundo que los odia y los teme. La Patrulla-X es una familia. Y los miembros de una familia se aman, se respetan y son capaces de perdonarse los pecados.

El día de los Enamorados, el 14 de Febrero, se halla próximo y va a ser inolvidable; para la Patrulla, y en especial para Pícara, Gambito y Joseph.

Joseph. Una de las últimas adquisiciones del grupo. Se cree que es un Magneto rejuvenecido y sin memoria, un Magneto con una segunda oportunidad. Está profundamente enamorado de Pícara. Por un segundo, en la Antártica, creyó que al fin sería suya, pero observo impotente como cayó de nuevo en los  brazos del cajún.

Desde entonces, algo ha cambiado dentro de él. Nota como por su cuerpo fluye un deseo de venganza....

El día 14 de Febrero por la mañana, los X-Men están leyendo el correo:

- Mira, Kitty, es una postal de Ororo y Peter.

- Si, ¡Qué felices que parecen! Ya era hora de que acabasen juntos. Tras la muerte de sus padres, ya iba siendo hora de que Peter tuviera algo de felicidad.

-¿No le echas de menos? ¿No piensas que en esta foto podrías ser tú la que esta junto a él?

-No, Jean, Peter se merece ser feliz...  Aunque sea con Ororo y no conmigo. Todos nos lo merecemos tras la muerte del Hombre de Hielo a manos de Bastión.

En ese momento, Remy y Pícara entran en la sala de estar.

-¡Ey, Pícara, Gambo! ¿Qué planes tenéis para hoy?

-Bueno, Júbilo, creemos, que bueno...

-Lo que Pícara quiere decirte, Petite, es que los planes de Gambito y Pícara, son sólo de Gambito y Pícara.

-Vaya, que grosero.

-No seas duro con ella, cajún.

- Bien, pues si la intimidad no te parece mala, Logan, ¿Qué vais a hacer  Mariko y tú?

- Te lo diría encantado, pero hay niñas delante, dijo señalando a Kitty y a Júbilo.

En aquel instante todos los X-Men recibieron una llamada del Profesor Xavier. Como en la vida que llevan un momento de espera puede ser fatal, todos acudieron raudos a la puerta principal, donde se hallaba Charles Xavier.

-Profesor, ¿Qué ocurre?, preguntó preocupado Cíclope.

-Tranquilízate, Scott, solo quería anunciaros que me voy a la Isla Muir a pasar este día tan especial con Moira. Vosotros, disfrutad también. El día de hoy es para estar con la gente que uno quiere. Scott y Jean, Remy y Pícara, Logan y Mariko, Ororo y Peter, Hank y Vera...  Que tantos de mis X-Men hayan logrado encontrar la felicidad es una muestra más de que el sueño de un mundo en que humanos y mutantes convivan en paz es cada día menos sueño y más realidad.

Dichas estas palabras, el Profesor se despidió, dejando solos a sus estudiantes, los cuales sufrirán hoy una traición, aunque aún no lo saben.

Joseph no pudo evitar observar que cuando el profesor había dicho su discurso Pícara y Gambito se habían agarrado fuertemente de la mano y se habían besado. Sintió que la culpa de que se pudieran besar era suya. Pensó: "Si no hubiera creado aquella máquina, Pícara seria mía. No. La máquina no es la culpable. El culpable es Gambito. Si hubiera muerto, si le hubiesen dejado morir congelado tras descubrirse su traición...

Pícara hubiese buscado consuelo entre mis brazos.  Esto aún se puede arreglar. Aún puede ser quitado de en medio..."

Mientras Joseph tenia estos pensamientos sintió que una ola de venganza recorrió todo su ser y decidió que el regalo que le haría a Pícara en el Día de los Enamorados sería eliminar a Gambito para que los dos pudiesen estar juntos.

Un par de horas más tarde, Pícara y Gambito salieron de la mansión. Guardaron en secreto su intención de salir a cenar al restaurante Graymalkin, uno de los más lujosos del lugar. Joseph les observó irse de la mansión desde la ventana de su cuarto. Mientras les seguía volando por encima de ellos, iba maquinando como seria su venganza. Primero, había considerado seriamente la posibilidad de matar al cajún en secreto, de modo que ella nunca descubriría quien había sido el responsable de la muerte. Pero, su obsesión por Pícara hizo que pensase un nuevo plan que, según él, le engrandecería ante sus ojos y haría posible que fuese suya para siempre. Lucharia con Gambito ante ella, para al final matarle. Esa prueba de su amor, eliminar a quien les impedía estar juntos, haría que ella le amase por siempre.

Huelga decir que Joseph había enloquecido.

Una vez hubieron llegado al restaurante, Pícara y Gambito se sentaron en una mesa próxima a la ventana. De primer plato, pidieron trucha con relleno especial.

-Oh, Remy, esto es tan romántico.

-Lo sé, chere, mira, yo... tengo algo que decirte. Pero, antes necesito que me contestes a una pregunta...

-¿Cuál?

-¿Confías en mi? ¿Tras todo lo que ha pasado?

- Siempre, Remy. Siempre confiaré en ti.

-Necesito saber tu verdadero nombre. Espera. No digas nada. Se que siempre has querido mantenerlo en secreto por que evocaba tu vida anterior. Una vida en la que sufriste cuando descubriste que eras mutante. Pero, Pícara, piensa... Esa vida, te guste o no, forma parte de ti, de tu personalidad, de tu pasado...

- Marie. Me llamo Marie Campbell.

- Marie... Es un nombre precioso. Como tú.

Entonces, se besaron.

- Quería saber tu nombre, por que... En fin, toma mi regalo.

- No, Remy. Toma primero el mío. (Marie sacó una pequeña caja envuelta de un papel morado.)

- Chere, son unas gafas de sol  magnificas.

Gambito se puso de inmediato de rodillas. Mientras Pícara le miraba asombrada, saco de su bolsillo un pequeño estuche de color negro. Lo abrió mientras pronunciaba las siguientes palabras:

-Marie, quería saber tu nombre por que quedaría un poco ridículo pedirle matrimonio a una chica de la cual no se el nombre. Marie, Pícara, chere, ¿Quieres casarte conmigo?

Los ojos de ella se llenaron de lagrimas. Lagrimas de felicidad.

-Remy... Pensé que nunca lo dirías. Me has hecho la mujer más feliz del mundo. ¡Si! ¡Si quiero!

Tras pronunciar estas palabras, sus labios se unieron en un apasionado beso.

Al instante, se rompieron los cristales de la ventana. La invulnerabilidad de Pícara le protegió de los cortes. Gambito, a pesar de sufrir algunos arañazos, resulto también prácticamente ileso.

-¡Gambito,  acabare contigo!

-¡Joseph! ¿Qué te ocurre? Has estado a punto de hacernos daño a Remy ya mi.

-¡Cállate! Pícara, yo te amo. Y quiero darte mi regalo del Día de los Enamorados...

-¿Ves lo que siempre te decía, chere? Magneto ha vuelto a la carga..., le interrumpió Gambito.

-¡Calla!, dijo Joseph mientras sujetaba a Gambito con un rayo electromagnético, el cuál le lanzó de improviso, dejándole totalmente a su merced.

-¡Suéltale! Creía que éramos amigos, que habías cambiado. Que tenias una segunda oportunidad y la estabas aprovechando. Pero me equivocaba.

-¿No lo entiendes, cariño? Esto lo hago por que te quiero. Intenta negar que sientes algo por mí.

Pícara intentaba hablar, pero no le salían las palabras adecuadas. La tensión del momento le superaba.

-No lo puedes negar, ¿Verdad? Por eso voy a eliminar a quién siempre se ha interpuesto entre nosotros.

Entonces aumentó la presión de su rayo aún más, dejando a Gambito al borde de la extenuación, sin que pudiera hacer o decir nada.

-Joseph, lo malinterpretaste todo. Si que siento algo por ti... Amistad. Amo a Remy.

Esas palabras sorprendieron  al presunto Amo del Magnetismo, no sabiendo como reaccionar. La sorpresa hizo que liberase a Gambito.

-Homme, me parece que se te ha ido la olla. Tras pronunciar esas palabras, Remy LeBeau cargó sus cartas y las lanzó contra Joseph, aturdiéndole momentáneamente.

-Chere, llamemos al resto de los X-Men.

-No, Remy. Esto es asunto mío, tuyo, de Joseph. Nuestro. Hemos llegado a esta situación por mi culpa. Por no saber ver que la amistad que Joseph sentía por mí era algo más. Y no saber cortar la situación a tiempo.

-No, Marie. Esta situación no es culpa tuya. Es de ese lunático de Magneto. No se conforma con tu amistad y busca algo de ti que tú no puedes darle.

En esos momentos, Joseph se despejó y contraatacó, pegando a Gambito un puñetazo que lo dejo inconsciente. Dijo:

-Pícara, yo te quería. Y creía que tú también a mi. Me querrías si Gambito no viviese, ¿Verdad?

Marie se dio cuenta de que Joseph estaba totalmente ido, por le que le siguió el juego.

-Si, Remy es un estorbo. Si él no existiese, con esa labia, esos ojazos rojos - mientras decía eso, acariciaba cariñosamente la cara de LeBeau, como burlándose de él.

Mátalo, Joey. No, mejor le mató yo. Ciao, chere.

-Si, amor mío.

Pícara agarro a Gambito. Hizo ademán de pegarle un puñetazo, pero quién lo recibió fue el Amo del Magnetismo.

-Dulzura, siento llegar a esto, pero es la única forma.

Ese puñetazo fue para Joseph como la luz al final de un túnel, al menos momentáneamente. Una parte de su ser comprendió que lo que estaba haciendo estaba mal. Salió huyendo, volando, por la ventana que estaba rota del restaurante.

Marie y Remy le siguieron con la mirada, y observaron que iba a una gasolinera, la cual estaba desierta. Y la voló por los aires, tirando un rayo magnético  a los tanques de gasolina. Afortunadamente, esos barrios estaban desocupados, pues los habían evacuado al informar del altercado en Graymalkin.

-Dios mío, Remy, se ha suicidado.

-Si, chere.

-Remy, amor mío, Joseph me quería. No comprendió que yo solo veía en él a un amigo. El no quiso entenderlo y enloqueció. Fue como si volviese a ser Magneto. Intentó matarte por que tú te interponías en su camino. Iba a ser su regalo del Día de los Enamorados. Pero al final, su regalo del Día de los Enamorados fue apartarse y dejarnos en paz. Pero, no me puedo creer que se haya suicidado.

Gambito y Pícara inspeccionaron la gasolinera y no había ni rastro de Joseph. Por lo que el Cajún dijo: Quizás aún allá esperanza para él.

Pícara asintió y exclamo: ¡Volvamos a la mansión! Hemos de contarles  todo lo que ha pasado. ¡Y decir a Jean que será nuestra Dama de Honor!

Epilogó.

Cuando Joseph hizo reventar la gasolinera, un campo magnético le protegió de la explosión.

-Pero, ¿Qué pasa?

-Hola, hijo mío.

-Dios Mío, ¡Eres yo como era antes, en las fotos que me enseñaron!

-Mi nombre es Magneto.

-Pero... ¡Yo soy Magneto!

-No, eres un clon mío creado por tu "madre", Astra. He visto todo, como te traicionaba esa zorra sureña, únete a mi y la venganza será nuestra.

-Si,... Magneto.

¿FIN?

Todos los personajes pertenecen a Marvel, pero la historia me pertenece a mi. Para utilizarla fuera de esta web, pídeme permiso. davgui@latinmail.com