El copo de nieve caía del cielo, girando en círculos cada vez mayores según iba perdiendo altura. Zarandeado por el viento, se deslizaba desde las nubes hasta el suelo. Parecía insignificante, una mota blanca en un cielo grisáceo, a pesar de lo cual era único. En el montón de nieve que cubría el mundo en Navidad, era tan particular como una huella dactilar o una retina.
Al terminar su largo viaje, el copo de nieve llegó al suelo, fundiéndose en la blanca masa que cubría Salem Center. Una mano enguantada cogió rápidamente un montón de nieve y le dio forma de bola.
Con aire burlón una voz gritó: "Piensa rápido, Cajún".
La bola de nieve surcó el aire formando un arco perfecto, pero su objetivo la esquivó y se vengó lanzando su propio proyectil helado:
"Sigues tirando como una nena, chere."
Su asaltante, una morena con un mechón blanco en su pelo, le sacó la lengua mientras volaba por encima de su disparo.
"Me alegra que finalmente te hayas enterado," bromeó, "Creía que hacía tiempo que te habías dado cuenta de que no era un hombre, Remy."
Remy sonrió de oreja a oreja, y sus extraños ojos brillaron de alegría. Vestido con el jersey color borgoña que ella le había tejido para Navidad y sus vaqueros negros destacaba sobre el blanco de la nieve como un petirrojo sobre un campo nevado.
"Lo he notado por un momento, Pícara," replicó, gateando a por otro puñado de nieve, "pero no esperes que mi innata caballerosidad te salve ahora."
"¿Ah no?," sus ojos verdes centellearon, "Pues esa el la razón de mi vuelta."
Ella puso sus dedos en su boca y emitió un agudo silbido nada femenino. Rondador Nocturno apareció de detrás de un árbol – con una bola de nieve en cada mano y una amplia sonrisa en la cara.
"¿Dónde quieres que las ponga, liebchen?"
"A tu libre albedrío, cariño."
Kurt sonrió más aún.
"¿A la de tres?" Gambito sonrió abiertamente al azul alemán.
"Tres!" gritó Rondador Nocturno a la vez que le tiró sus dos bolas de nieve a Pícara. Ambas explotaron con el impacto, duchándola con nieve pulverizada. Pícara balbuceó, quitándose el pelo de la cara. Saludó a su hermano con un gesto mezcla de furia y diversión.
"¿Me has traicionado, elfo peludo?"
"No, Pícara. Simplemente he usado mi albedrío," farfullo Kurt.
"Deberías verte, mon coeur," rió Remy, "Si alguna vez he visto un momento Kodak, debe ser éste."
Ella se quitó el último copo de nieve de su jersey Fair Isle, "Divertíos mientras podáis, ya que puede ser la última cosa que veáis..."
"Puedo pensar en peores visiones," dijo Gambito encogiéndose de hombros y empezando a temblar, "Dieu, ¿soy yo o es el frío?"
"No lo se, cielo. Mi poder mutante me mantiene caliente, pero no seca," Pícara hizo una mueca, "tengo nieve en la espalda y se está derritiendo deprisa."
"Igual que yo, estoy azul del frío," dijo Rondador Nocturno sonriendo, y luego esquivo la bola de nieve que le lanzo Pícara.
"Este es el tipo de cosa que esperaría de Drake, " remarcó Gambito, mientras se encaminaba hacia la mansión seguido de cerca de los otros.
"¿Vamos a ir a la ciudad, cielo?"
La frase era más una afirmación que una pregunta, y Remy no tuvo más opción que aceptar.
Los copos de nieve se posaban suavemente sobre los rascacielos de Nueva York, cubriendo la ciudad que nunca duerme con un blanco edredón. A través de las calles, los taxis competían con los automóviles para reducir la nieve en barro. La multitud en las aceras es empujaban unos a otros por el mismo privilegio; el privilegio de plantar la primera huella en el inmaculado blanco. Aquí es anónimo, un simple copo de nieve en medio de la agitación. Solo percibido y maldecido cuando se interponía en el camino de un peatón enfadado y ocupado. La libertad le volvió frívolo, por lo que silbó un Villancico.
"Vamos," dijo Pícara sujetando firmemente la mano de Gambito mientras atravesaban la multitud como el conductor de un trineo, "No debemos llegar tarde."
El se quejo,alargando sus zancadas para mantener su paso. La multitud formaba una barrera prácticamente impenetrable, rota sola por la fuerza de sus súplicas de paso.
"Excusez-moi. Pardonnez-moi. Desoles. Perdóneme, m'sieu."
Dos mujeres, vestidas con chaquetones a juego, se giraron al mismo tiempo. Sus enfadadas facciones se relajaron cuando vieron a la joven pareja, pero se endurecieron y volvieron frágiles una vez más.
"Me recordaron a Ned y a mí antes del divorcio," murmuró una de ellas, "Cerdo."
"Espero que sea bueno, chere," dijo Remy mientras se abría paso a codazos.
"Así es," le aseguro ella, "No todos los días puedes escuchar a una Superestrella Intergaláctica cantando lo mejor de la temporada. He tirado de algunos hilos solamente para llegar donde estamos."
Finalmente, llegaron a un punto en la masa de gente donde dos sillas permanecían vacías. Pícara se sentó, exhalando una bocanada de vapor, y cruzó las piernas debajo de la silla. Gambito se sentó a su lado, sacando un paquete de cigarrillos de su bolsillo y cogiendo uno. En el escenario, una mujer morena hacía su entrada desde detrás del telón de terciopelo sujetando un micrófono.
"Damas y Caballeros," dijo el presentador, "La Fabulosa Lila Cheney..."
Rondador Nocturno miró desde el final de la multitud, con una sonrisa en sus labios. Pese a las protestas de su hermana para que ‘les acompañase’, el se sentía incomodo haciéndolo La carabina. "Ja, Kurt," pensó, "¿Así que vas a pasar solo el Boxing Day (1)? ¿Solo con la fabulosa Lila Cheney por compañía?"
Dirigió su atención al escenario. Lila – la consumada show-woman de siempre – llevaba un vestido largo con reflejos plateados. Su negro pelo estaba adornado con oropel, enmarcando su rostro con forma de corazón. Parecía un ángel de la visión del cielo de un escritor de ciencia-ficción.
"Beauty too rich for use, for earth too dear," (2) citó, sintiendo que la alegría de las Navidades le abrumaba, apabullándole, rebosando efusividad cuando ella empezó a cantar. Rondador no estaba sólo. Era uno entre millones; un solitario electrón girando alrededor del núcleo; un copo de nieve cayendo a la deriva desde el cielo.
'Jouez, hautbois, resonnez musettes' (3)
Lila estaba de pie en el escenario, respirando profundamente mientras examinaba atentamente la multitud. Adolescentes, niños, adultos, todos ellos bullendo debajo de ella, como un billón de hormigas. Ella era a la vez su reina y esclava. Su diosa y su acólito. Cerró sus ojos y dejó que las sensaciones la inundasen. Actuar siempre elevaba las almas de los que la escuchaban, ya fuesen Shi’ar, Kree o humanos. La canción llamaba a un final.
'Chantons tous son avenement.' (3)
Su boca se cerró con fuerza, dibujando la última nota como un hilo de plata del que el público colgaba como cuentas de cristal. Lila humedeció sus escarchados labios y continuó con el siguiente número.
Rondador se detuvo en el exterior de Central Park, con la melodía muriendo es sus labios mientras la oía – su exquisito contralto que sobrevolaba al multitud, como un águila, antes de caer a tierra. Toda la audiencia estaba callada, perdida en la admiración que por ella sentían. Las canciones de Lila eran viejas, a pesar de lo cual ella las llenaba de frescura y gracia. Las lágrimas caían por sus secas mejillas ante la belleza de esa voz, por las promesas de esperanza y paz que contenían.
'¿Cómo puede un loco cantar como un ángel?' se maravilló, mientras permanecía de pie en la entrada y la tristeza se apoderaba de su rostro como un glaciar purificador.
Todo demasiado pronto, Lila saludó con el resplandor de un heraldo y se preparó para salir. La audiencia permanecía silenciosa en su despertar – un tributo a su habilidad más allá de la aclamación.
"Guau," susurró Pícara mientras miraba fijamente a la delgada figura del escenario. De repente, un brillo explotó detrás de Lila, volando en el suave viento como pequeñas chispas de una fogata. Tan solo permanecieron unas pocas chispas doradas donde estaba la cantante, y la multitud estalló en una espontánea ovación.
"Ya were right, mon coeur," admitió Gambito, "ha estado bien."
El se frotó sus mejillas y sus ojos inyectados en sangre, medio avergonzado, sintiendo la aspereza de una barba incipiente contra sus palmas. Fingir su muerte no había sido fácil, pero él siempre había tenido el consuelo de sus creencias. Ahora, tan misteriosamente como la simetría de un copo de nieve, aquellos habían sido arrancados de él también. ¿Cómo podía odiar a una especia capaz de tanta belleza?. Sacudió su cabeza para librarse de la nieve que había caído en su pelo durante la actuación. Cuando levantó la vista, sus ojos capturaron la imagen de una mujer que estaba a penas a unos metros de distancia.
Su pelo con mechones blancos se amontonaban en la parte superior de su cabeza y vestía un suéter púrpura. Ella le miró con una mezcla entre miedo e incredulidad. Su compañero – un atractivo hombre que con un jersey color borgoña y unos vaqueros negros – le hizo una pregunta, evidentemente porque había notado la sorpresa de la chica.
"Qu'est-que ne va pas?"
[¿Qué es lo que pasa?]
El se giró y se perdió entre la multitud, pero llegó a oir los restos de su conversación.
"Nada, Remy. Sólo me pareció reconocer a alguien."
"Qui, chere?"
[¿Quién, cariño?]
"Creed. Graydon creed"
Fin.
Gambito, Pícara, Rondador Nocturno, Lila Cheney y Graydon creed pertenecen a Marvel y han sido usados sin su consentimiento sin intención de beneficio propio. Cualquier comentario sobre la historia se puede mandar a brucepat@iafrica.com
Pies de página:
(1) El Boxing Day es una fiesta nacional en UK el primer día después de Navidad que no sea domingo
(2) De Romeo y Julieta.
(3) Un villancico tradicional francés - 'Il est NE, le divin enfant'.