SÁBADO POR LA MAÑANA EN SALEM CENTER

Por RogueStar

Pícara Darkholme-Le-Beau se despertó con nauseas y un fuerte dolor de cabeza por los sonidos de enorme emoción que emanaban de algún lugar al otro lado del hall, el lugar era como siempre la habitación de Luc, donde un sonido que rivalizara con ¡Siryn y Banshee Unplugged! tendía a ser lo normal.

Gimiendo estiró perezosamente un brazo para coger el despertador de la mesilla. Siete de la mañana del Sábado y su amado hijo (se encontró teniendo los poco maternales pensamientos de mandarle a un convento) gritaba a pleno pulmón.

Se maravilló de que su esposo, que creía que amanecía a las once, pudiera soportarlo. Al extender la otra mano para despertarlo se encontró con un hueco vacío en las sabanas. ¿Se habría ido la noche anterior a otra misión para el Nuevo Hijo sin decírselo? Sabía lo mucho que ella desaprobaba su asociación con la sombría figura que proclamaba ser el benefactor de los mutantes ya que consideraba que era estúpido creer en alguien de quien no sabían nada. Si había sido tan sigiloso, pensó dulce y rencorosamente, sería bueno para él dormir en algún lugar de donde pudiese irse mas fácilmente. En otras palabras, en el suelo.

"¡Mamá!, ¡Mamá!" Luc entró en su (en la de ella, se corrigió enfadada) habitación con una gorra de policía ladeada sobre su cabeza. Blandía una porra en una mano mientras que una pistola de rayos en la otra mano completaba el conjunto. "¡He capturado a un ladrón!".

El acento del niño era una extraña mezcla entre el lento sureño y el armonioso Cajún, combinando ambos tan fácilmente como hacía con el Inglés y el Francés. Aún así de forma extraña tendía a usar el dialecto de su marido cuando hablaba con ella, como si supiera cuanto disfrutaba con lo encantador que resultaba.

"Oh" Pícara se resigno a no seguir durmiendo y gateando fuera de la cama se puso en pie. "Estoy segura de que no lo repetirá. ¿Quién tendría el descaro de entrar en nuestra casa?".

El niño sonrió con una amplia sonrisa, "¡papá!, estábamos jugando a policías y ladrones. Trato de secuestrar a M'sier Lapin, pero lo he esposado a la silla."

Sonrió al pensar en su suave marido sujeto a un pequeño taburete por un par de baratas esposas de plástico. El conejo de peluche de su hijo, regalo de su tío Lapin, era difícilmente el tipo de premio que solía perseguir y menos para levantarse tan temprano. Una oleada de nauseas le vino de repente, llevándose su sentido del humor con ella. Luc pareció notar su cambio de humor, se preguntó si el poder empático de Remy habría pasado a su hijo, aunque era demasiado joven para manifestarlo ¿verdad?.

"¿Estas bien mamá?"

" Si" dijo intentando esbozar una sonrisa, "Vayamos a ver al Señor del crimen."

Forzando a sus músculos a obedecer, se obligo a andar el corto espacio que la separaba de la habitación de Luc. Pintada en los principales matices de Superman con un dibujo del héroe sobre la pared, a juego con el edredón sobre la cama y con las cortinas cubriendo las ventanas, era obvio donde residía la lealtad de Luc. Incluso tenía un pedazo de roca verde luminoso que él juraba que era Kryptonita. Pícara habría sido mas crédula si las ropas de esposo no se hubieran salpicado con pintura de idéntico color.

Hablando del diablo... Ella sonrió al ver como Remy la miraba avergonzado al verla entrar en la sala. Vestido con vaqueros y una andrajosa camiseta mojada, estaba todavía tan imposiblemente guapo, encantador e... insufrible que cuando la dejó embarazada.

"¿Petite, que haces levantada?" las baratas esposas chasquearon al abrirse y él se incorporó, sacudiéndose restos de tiza de sus muslos. Luc hizo una mueca al ver el éxito de su trampa.

"papá, has hecho trampas," Lloriqueó en una voz que era puro Mississippian.

Remy sonriendo burlonamente a su hijo, lo levantó con facilidad. El niño rió y Pícara inclinada contra la puerta, apoyada sobre sus tambaleantes piernas admiró el cuadro. Aparte del mechón blanco en pelo caoba de Luc, podría haber pasado por un joven Gambito. Los ojos rojos y negros completaban un rostro que rompería miles de corazones en su momento.

"Yo soy un ladrón. Se espera que haga trampas. Debería saberlo Inspector LeBeau, pero apuesto que no sabe qué hacen los ladrones cuando se escapan y atrapan a los policías."

"¿Qué?"

"¡Les.....HACEN COSQUILLAS!"

El padre bajó a su hijo a la cama, antes de realizar su amenaza. Retorciéndose de la risa Luc intento escapar solo para ser emboscado por la almohada que condujo a otro combate de tortura de cosquillas. Cuando Remy finalmente paró, Luc emitió un silbido que pareció atravesar el cerebro de Pícara como una daga al rojo vivo. Otro desagradable pensamiento cruzó su mente.

"Te arrestaré después, seguro," dijo escapando por las escaleras hacia la cocina, "Pero después de Suuuupeeeeeeeeeeeeerman"

El ruido fue descendiendo a medida que el niño descendía estruendosamente los escalones, Gambito paso una mano a través de su frente, "Dieu, Luc realmente es... enérgico. Hablando de otra cosa, pareces débil. A riesgo de repetirme... ?Qué haces levantada?"

Derrumbándose en el mundo de Superman que era la cama de hijo, "Su juego no me dejó demasiadas opciones, Cielo. Estoy bien, son simplemente nauseas matutinas."

"¿Estas segura?" sonó dudoso y se fue a sentar junto a ella. Ella gimió, sabiendo que significaba el comienzo de su examen médico personal, entonces deseó que otro gesto de preocupación no cruzara su rostro. De vez en cuando deseaba que Tante Mattie no le hubiese enseñado los fundamentos del herbalismo, porque eso condujo a que se creyera cualificado para diagnosticarlo todo, desde la varicela al cólico.

"Estoy segura de que estoy embarazada de siete meses," ella palmeo su distendido vientre para quitarle importancia, entonces sintió nuevamente el impulso de vomitar en oleadas en su interior. Él desaprobó, descansando su mano sobre la de ella encima de su abdomen. El bebé, que prometía hacer que el hiperactivo Luc pareciera tranquilo, comenzó lo que parecían ser una serie de vuelcos, marcando cada giro con un puntapié. Haciendo una mueca, ella trató de ponerse en una posición mas cómoda encontrando que era imposible.

"Oui, pero las nauseas matutinas terminaron después del tercer mes cuando estabas embarazada de Luc," él paró y ella sintió que iba a mencionar a Tante Mattie, "Telefoneé a Tante por que estoy preocupado y me dijo que era raro que las nauseas se prolongasen después del tercer mes."

"Soy una mutante," ella le dedicó una irónica media sonrisa, "Mi vida esta llena de hechos inusitados. ¡Cielos, me preocuparía si todo fuera normal!."

"Cierto," él asintió, riendo entre dientes, "Pero deberías descansar todo lo que pudieras."

"Estoy de acuerdo," ella bostezó, "Aunque tu hijo opine lo contrario."

Su esposo levantó una ceja, "Quizás sea tiempo de mandarlo a dormir con Tante 'Ro. Ainet y él pueden cansarse el uno al otro. Él estará ansioso, aunque que pienso que Tormentita querrá mi cabeza. Por ahora,¿ por qué no regresas a la cama? Yo me ocuparé de llevar a Luc al pueblo durante la mañana. Podemos visitar antros de perversión como Toys'R'Us o McDonalds."

Pícara le dedicó una cansada, pero agradecida sonrisa, "¿Te he dicho recientemente cuanto te amo?"

Remy besó suavemente sus labios, y la devolvió una media sonrisa. Ella lo vio mirar alrededor de la sala abarrotada - - no podría quitarle el habito de comprarle a Luc todo lo que quería, y se convenció que el niño iba a estar asquerosamente mimado - - entonces se volvió hacia ella. Sabía que su aspecto era horrible con el cabello despeinado, ojeras y el camisón pegajoso. Como estaba en forma con firmes abdominales pese al intervalo de tres meses desde el deber activo en ambos embarazos, estos tardaban en notarsele. Consiguientemente, se negó a gastarse una fortuna en ropa de premamá.

En ocasiones como esta pensaba que sería bonito mirar algo en una revista nueva de premamá. Siempre había envidiado a esas serenas mujeres las cuales parecían cisnes durante sus embarazos, como si no tuvieran mas inconveniente que un billete para Hawai. Por supuesto, ellas tuvieron el apoyo de sus perfectamente esterilizadas familias. Sus esposos eran siempre muy atractivos, formas difusas en la periferia, mientras sus niños eran felizmente tranquilos y considerados. Luc podría romper sus moldes, mientras Remy estaría fuera de sus altos profesionales de carrera. Sonriendo burlonamente, se pasó una mano por el pelo, tratando de devolver los revoltosos cabellos a su lugar.

"No necesitas decir eso - -estoy hecha una ruina."

"No, estas preciosa," él contestó automáticamente, luego seriamente, "es solo... nunca imaginé que nosotros pudiéramos tener esto. "

Algo en su tono la impulsó para preguntar, nerviosamente: "¿te arrepientes?"

Sacudió su cabeza, "solo cuando pienso cuanto tiempo nos tomó llegar hasta aquí. Cuando pienso en todo el tiempo que perdimos discutiendo sobre cosas insignificantes, asustados de confiar en el uno al otro, perdiendo lo que era realmente importa..."

Su voz fue desapareciendo, su mano descansó sobre su estómago nuevamente. Ella enroscó sus dedos con los suyos, rozando uno sobre el frío anillo de oro que él lleva día y noche. Habría sido incompatible con el Remy LeBeau que ella había conocido antes de su boda, pero en éste se adaptaba perfectamente.

"Ese es el pasado, Cielo," dijo ella suavemente, "El presente somos - - tu, yo y Luc."

Él sonrió burlonamente, "¿Y la pequeña Bella?"

Lo dio una pequeña palmada, porque era una vieja broma entre ellos, "pensé que estábamos de acuerdo en Irene."

"Esta bien," suspiró teatralmente, " tendremos que esperar al próximo bebé"

"¿PRÓXIMO BEBÉ?" La voz de Pícara era peligrosamente baja, se incorporó hasta sentarse y entonces deseó no haberlo hecho. Remy era muy aficionado a la idea de un clan enorme - - una mala combinación entre una formación Católica y una familia que necesita que uno actuara como un ejército privado.

Todavía sonriendo dulcemente ella permitió que algunos de sus escudos mentales cayeran y las nauseas matutinas, el dolor de cabeza, el dolor de espalda y el agotamiento se juntaron de golpe. Él tragó. "¿Debería llevarme a Luc a comprar ahora, verdad Cherie? Superman debería haber terminado."

Pícara se permitió otra sonrisa privada antes de retirarse a su dichosamente tranquilo dormitorio.

Luc no estaba tan excitado como había esperado, pensó Remy con algo de decepción. Los viajes a Toys'R'Us eran celebrados con solo un poco menos de fervor que cultos religiosos con la segura llegada del Mesías. Su pequeño hijo iba sujeto en el asiento de atrás del Ferrari, mirando como su muñeco de Superman (con "auténticos ojos láser" que en realidad eran luces rojas que sonaban con un uniforme "prffzt") daba vueltas en el aire.

"He oído que tienen nuevas mercancías, petite. Un nuevo Jimmy Olsen con una cámara de fotos y flash" dijo alentadoramente. En los cuatro años de vida de Luc, Remy había llegado a ser un gran conocedor de las figuras de acción, siguiéndolas con la misma entrega y resolución que antes los diamantes o billetes no consecutivos. Luc esta mortalmente quieto. Evidentemente algo iba mal, Olsen era su muñeco favorito.

"¿Qu'est-que ne va pas, mon féls?" (¿Qué te preocupa, hijo?).

Apagados sollozos y un húmedo sorber por la nariz, "Mamá esta enferma y se va a morir ¿Verdad?".

Esto era mas serio de lo que el se había imaginado. ¿De donde habría sacado Luc la idea de que Pícara se iba a morir y desde cuando estaba atormentando a su normalmente feliz hijo? Decidió asegurarse personalmente que el mocoso responsable llegara a un beatifico compromiso con la verdad.

"¿Quién te ha dicho eso?"

"Nadie. Simplemente lo sé," su voz quebrada era casi inaudible sobre el ronroneo del motor del automóvil, "Papá, ¿esta mamá enferma?"

"Esta mas saludable que un caballo," fue frenando el automóvil al entrar en el aparcamiento del centro comercial local en Salem Center, "Aunque que ella no se sienta así de momento."

Luc no hizo ningún movimiento para abrir la puerta del automóvil, mirando a su padre con el ceño fruncido a través del espejo retrovisor. Era un gesto peculiarmente adulto que acobardó a Remy. Por lo poco que había dicho, el muchacho parecía ser empático, pero era demasiado joven para manifestarlo. Recuerda, se corrigió, él había experimentado breves toques, breves destellos de las emociones de la gente, cuando tenía la edad de Luc.

"¿Qué esta mal con ella?"

"Nada," Remy giró para mirar al niño, "es solo que tu pequeña hermana, Irene, esta creciendo dentro de ella y la hace sentir... vómitos y dolorida de vez en cuando."

Por no mencionar homicida, agregó irónicamente, recordando el fuerte genio de su esposa cuando estaba embarazada. Quizás parar en dos fuera una buena idea, especialmente si prometían ser tan hiperactivos como Luc. Aparte, él había conseguido la niña que tanto anhelaba, aunque que amara a su hijo de una forma que a veces lo asustaba.

"Yo pegaré a Eye-rare-nuh[1]," pronunció el difícil nombre lentamente, esgrimiendo su muñeco para remarcar sus palabras

"No, no lo harás," abrió la cerradura de la puerta trasera del coche antes de salir y ayudar a Luc a bajar de su asiento. Se permitió un momento de orgullo paterno de su decidido hijo con sus vaqueros y camiseta roja, sabiendo que haría cualquier sacrificio por él, Remy lo retuvo mas rato del que era necesario. Todavía agarrando al Superman Ojos Explosivos, su hijo le miró pensativamente como si cavilara algo profundo.

"¿Cómo llegó Eye-rare-nuh allí?"

"Esa es una historia para cuando seas mas mayor", dijo Remy riendo.

En uno de los rápidos cambios de tema que convienen a los padres que discuten las verdades de la vida con niños muy jóvenes y párvulos, tuvo una inspiración: "¿Pero sabes qué te hará sentir mucho mejor?"

Perdiendo interés en el misterio de Irene, él pidió: "¿Qué?"

" Sígueme y te lo mostraré..."