EL ESPÍRITU DE LA APUESTA PASADA   (Sospechosos muy habituales 2)

Por María Robledo, en base a una idea de Dawn, con la inestimable colaboración de David Vara.

Ororo se había acostado pronto aquella noche. El fin de semana pasado había sido movidito, y éste pretendía pasarlo descansando. Odiaba admitirlo, pero empezaba a estar mayor para estas cosas. Sin embargo, recordó los acontecimientos relacionados con la apuesta anual con Gámbito, y una sonrisa cruzó por su cara somnolienta. Sí, le gustaba aquello. Le recordaba a los buenos viejos tiempos. Incluido el hecho de que Gámbito hiciera trampas todos los años. Resultaba entrañable y tranquilizador ver que todo seguía igual.

De pronto, fue consciente de que había alguien más que ella en la habitación. En la penumbra formada por la luz de la luna entrando por la claraboya, una figura oscura estaba encogida en el alfeizar de la ventana, mirándola desde la ventana abierta, en silencio. Por un instante se sintió como el Sr. Scrooge en “Canción de navidad”, cuando el Espíritu de las Navidades Futuras viene a pedirle cuentas por sus pecados.

Se incorporó en la cama, lentamente, intentando no hacer ningún movimiento brusco, aguzando los sentidos para distinguir el rostro del intruso.

- Es la hora de que me pagues lo que me debes, chèrie- dijo aquel acento francés que tan bien conocía.

- ¿Qué es lo que la Señora de los Vientos te adeuda, cajún?

- Perdiste la apuesta, Ororo. Eres mi esclava durante una noche.

- Lo sé. ¿Qué quieres pues de mí?

- Quiero poder tocar a mi mujer.

- ¿Qué?

- ¡Quiero poder hacer el amor con la mujer que amo! ¿Es pedir tanto?

- Bueno, ¿y a mi que me cuentas?

- A ti no, pero tu conoces al único hombre que puede hacerlo posible.

- Remy, mis relaciones con el Todopoderoso no son tan buenas como para eso...

- No hablo del Todopoderoso. Hablo del hombre que te quitó la capacidad de volar.

- ¡Ni hablar!

- Perdiste, Tormenta. Eres mía durante una noche.

- Ni lo sueñes. Además, hiciste trampas. Te iba ganado por dos cuando me serraste el tacón de las botas mientras me cambiaba en aquel antro de streaptease y tuve que ir cojeando el resto de la noche.

- ¿Te recuerdo cuando me engañaste para que entrase en un antro que se llamaba “La Ostra Azul”? A poco no salgo... entero.... Pues lo uno por lo otro.

- No pienso dirigirle la palabra a ese...

- No hace falta que hables con él, mà chère. Te puedo dar una nota de presentación, indicándole tu petición. El resto puedes hacerlo sin hablar- sonrió Gámbito con sorna.

- ¿Qué te hace pensar que él aceptaría? En el supuesto de que lo hiciera...

- Siempre he pensado que lo tienes que hacer muy bien...- dijo él con intención.

- Métete su encanto francés donde te quepa, Gambito.

- ¿Qué quieres que te diga? ¡Usa tu sex-appeal!

- ¿Pretendes que me acueste con Forja para que te haga un aparatito quita poderes?

- Bueno, un aparatito, puede cortar mucho el rollo. Una pulsera estaría bien. O un anillo...

- ¡Gambito!

- ¿Oui?

- No puedo hacerlo.

- ¿Por qué? Miles de personas lo hacen todos los días... No se te va a desgastar. De hecho, deberías usarlo más...

- Mi control sobre el clima, digamos que pierde mucho en ese tipo de situaciones, ¿sabes?

- Bueno, por un día que llueva no va a pasar nada...

- Suele ser más que un poco de lluvia...

- ¿De veras? Que morbo... Ya sabía yo que tenías que ser una tía fogosilla...

- Remy...

- Mira, nena. Lo siento por ti, pero esta es una situación desesperada: Á l´amour et à la guerre, c´est tout licite, legitime et legale.

- En el amor y en la guerra, eres un cerdo, un jeta y un traidor.

- Tú que me miras con buenos ojos...

Ororo frunció el ceño de esa forma que hacía tener pesadillas hasta a Lobezno y un relámpago iluminó la habitación. Un instante después llevaba puesto el traje de faena y salió volando por a la claraboya del techo.

- Confío en tu buen gusto para elegir el anillo, chèrie...- se despidió Gámbito.

            A la mañana siguiente y después de la tormenta más impresionante que el cajún había visto nunca, una nota apareció sobre su mesilla de noche.

Querido Remy:

            Forja no ha podido hacer nada para anular los poderes de Pícara, pero a cambio te ha hecho esto. Es un anulador de efectos de sus poderes. Es decir, Pícara seguirá absorbiendo la mente de todo aquel a quien toque, excepto de quien lleve esta pulsera. Espero que el color sea de tu agrado.

Ororo

- ¡Ororo!- se oyó retumbar la voz de Gámbito por los pasillos de la mansión X con una pulsera rosa de los Power Rangers en la mano.

En el ático de Tormenta, podía escucharse una risa maligna, mientras un trueno resonaba aún en al lejanía..

FIN

Estos personajes pertenecen a Marvel, aunque la historia sea nuestra, y en ningún momento hemos pretendido sacar lucro de ello ni aprovecharnos de los derechos legales de Marvel. Para utilizar este mail fuera de esta web debes pedirme permiso a senadoraleia@hotmail.com