Por María Robledo, con la inestimable colaboración de David Vara.
08.30 de la noche. En un Ford convertible, frente a la sede de Factor X.
- Yo sigo pensando que esto no está bien, tovarich.
- No digas gilipolleces, Peter. Un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer- dijo Lobezno sin dejar de mordisquear el puro, vigilando la salida del edificio de Factor X.
- Eso, mein freud. Lo estamos haciendo por una buena causa.
- Silencio. Ya salen.
Por la puerta del edificio de Factor X, salieron Jean y Scott. Jean llevaba un traje de noche, y Scott chaqueta y corbata.
- Perfecto, la pelirroja ha convencido al estirado de Scottie para dejar solos a los chicos y largarse a la ópera. Veamos, dos horas de restaurante, tres de ópera y una de atasco para volver, nos da un total de 6 horas. Esperemos que a la vuelta lo mantenga lo suficientemente ocupado como para que no se le ocurra ir al cuarto de los críos...- masculló Lobezno- Es nuestro momento. Kurt, teleportate al otro lado de la puerta.
Con el habitual “bamf” y dejando un considerable tufo a azufre, Rondador Nocturno se teleportó al otro lado de la puerta. Un segundo después, las alarmas estaban desconectadas y el elfo azul abría sonriente la puerta desde dentro.
- Esto es allanamiento de morada, Logan.
- ¿Y tú que sabes si eres ruso?
- Es allanamiento de morada aquí y en cualquier parte.
- Detalles, detalles...- rezongó Lobezno mientras corría rápidamente hasta la puerta, seguido por un reticente Coloso que seguía sin tenerlo claro.
Rondador hizo una reverencia teatral para dejar paso a Lobezno, y echó a correr, saltando por el pasillo.
- Deberíamos habérselo dicho a Scott.
- ¿Para qué? ¿ Para que nos diga que no?
- Siento decir que estoy de acuerdo con Logan. No nos habría dejado jamás. Ya sabes que Scott es un pelín...
- Estirado- le cortó Lobezno- Venga, menos cháchara y más acción.
Diez minutos más tarde, dos figuras uniformadas salen del edificio. Peter, en forma humana, que lleva un bulto cubierto por mantas entre los brazos, y Lobezno apurando su puro con cara de satisfacción, cruzan al otro lado de la calle. Un instante después, las alarmas se enchufan y Rondador se teleporta junto a la puerta, con la escasa la discreción que lo caracteriza.
- Digáis lo que digáis, esto es rapto.
- No es un rapto. Simplemente, Scott y Jean nos han mandado a uno de los críos a pasar la noche a casa. ¿En Rusia nunca ibais a casa de los amigos a dormir?
- Ya estoy aqu í- dice Rondador llegando a su lado- ¿El crío está bien?
- Perfecto, tranquilo.
- Bueno, he tenido mucho cuidado de que las cuerdas y la mordaza no le molesten.
- ¿Le habéis dejado una nota a Scott por si se da cuenta antes de que lo devolvamos?- insistió Coloso.
- Sí, madraza, si. No sufras...
9.15 horas de la noche. En los sótanos de la mansión X.
- Sinceramente, nunca habría pensado que tú participarías en esto.
- Kitten, algún día comprenderás ciertas cosas...- contestó Tormenta sin apartar la vista de los cables del sistema de seguridad que estaba trucando.
- No me des un discurso maternal, Ororo, que no procede- dijo Kitty con cara de harta mientras le pasaba los alicates.
- Algún día comprenderás que la naturaleza tiene fuerzas que ni siquiera yo puedo controlar. Y Logan y Kurt cuando se ponen burros son una de ellas. En estas situaciones, la edad te enseñará que solo queda una solución.
- ¿Cuál?
- Unirte a ellos, cariño. Así, por lo menos, los tendrás vigilados. Bueno, creo que ya está inutilizado el sistema de seguridad.
- No entiendo como sois capaces de dejar la mansión sin sistema de seguridad por esto, Ororo. No te da miedo que aparezca, bueno, no sé... Magneto, por ejemplo.
- Kitten, Magneto no sabe que el sistema de seguridad está estropeado... Además, es Nochebuena, e imagino que tendrá cosas mejores que hacer.
- Ojalá estuviera el profesor aquí...
- Mejor que no. Puedo inutilizar el sistema de seguridad, pero no me veo con ánimos de inutilizarlo a él- rió Tormenta.
- Siempre puede leernos la mente...
- Ya, pero más fácilmente podría ver las cintas de seguridad.
9.45 horas de la noche. Dentro de un reservado de Harry´s.
- Bueno, señores, misión cumplida- dijo Rondador mientras él y Coloso se sentaban junto a los demás.
- ¿El crío está en el punto convenido?- preguntó Lobezno.
- Por supuesto, a la hora convenida en el sitio convenido. Perfectamente metidito en el armario del cuarto de Pícara.
- Pobre crío...
- Maldita sea, Peter, deja de protestar - gruñó Logan - Joder, que es Navidad. Tienen derecho a un regalito...
- Pero Peter tiene razón, Logan. Seguro que Sangui está asustado - intervino Kitty, sorbiendo una coca-cola.
- En realidad estaba encantado. Le he dicho que tiene que estar ahí para anular nuestros poderes, porque si no, despistarían a los renos de Santa Claus.
- ¿Y se lo ha creído?- preguntó Ororo.
- Por supuesto, soy el elfo favorito de los niños - sonrió Kurt.
- Nunca me acostumbraré suficientemente a la credulidad humana...- dijo la Señora del Viento.
- Me ha preguntado si podía jugar a la gameboy mientras esperaba a Santa Claus - rió Rondador - Así que le he soltado las manos para que juegue. Pero tranquilos, lo he atado a la cajonera.
- Bueno, no hay problema. Como le habrás quitado el sonido a la gameboy...- apuntó Peter- Porque te habrás acordado, ¿verdad?
El silencio recorrió Harry´s como una ola y todas las miradas se concentraron en la asustada cara del elfo.
- Kurt, dime que no has cagado la operación- bramó Lobezno.
- Bueno, igual no se da cuenta. Estará muy ocupada con Gambito, y fijo que no se da cuenta... ¿No?
- Espero...- dijo Ororo.
- ¿Por qué si no está muerto?- dijo Logan con sarcasmo.
- No. Iba a decir que espero que a Gambito no se le ocurra correr. Porque como se aleje de Sangui, el tortazo le va a doler infinitamente más.
Los aguerridos hombres y mujeres X de la sala, salvadores del universo en más de una ocasión, reprimieron un escalofrío de miedo y agacharon la cabeza con resignación.
10.00 horas. Mansión x. Cuarto de Pícara.
- ¿Remy?
- ¿Oui?
- ¿Qué es ese ruido?
- N´est pas ruido, ma chère.
- Pues yo juraría que es la musiquilla del mario bros, y sale de ese armario.
- Non.
- Si.
- Non.
- Que si.
- Que no, maldita sea. ¿Te quieres centrar en lo estábamos?
- Mira, Remy, a mi todo eso de que la conjunción de los planetas anula nuestros poderes por una noche, me suena a trapo sucio oculto en el fondo del armario. Es más, me suena a la musiquilla del mario bros, saliendo del armario.
- Imaginaciones tuyas ¡Sigamos a lo que estábamos y olvídate de la puñetera gameboy del niño!
- ¿Qué gameboy? ¿Qué niño? ¡Remy!
- Merde...
FIN
Estos personajes pertenecen a Marvel, aunque la historia sea nuestra, y en ningún momento hemos pretendido sacar lucro de ello ni aprovecharnos de los derechos legales de Marvel. Para utilizar este mail fuera de esta web debes pedirme permiso a senadoraleia@hotmail.com