X-W

Por Nina

Desde que su tío había fallecido Xi’an se había hecho con el control de sus negocios. El hombre había sido un poderoso señor del crimen y Xi’an quería que aquello fuera parte del pasado. Un señor del crimen era importante, tenía conexiones y bienes materiales. Esos bienes, aunque ganados por medios no lícitos, podían servir ahora para crear una infraestructura eficaz para el grupo. La base del mismo estaba en Madripur, era una mansión con las mejores medidas de seguridad. Estaban viendo las últimas informaciones que habían recabado sobre el grupo contra el que habían luchado hacia una semana y podían oír a Tabs hablando por teléfono con Sam. Theresa y Danielle no estaban en la isla, se encontraban en Estados Unidos teniendo una reunión con los pesos pesados. Era algo que tenía que suceder, porque el grupo había creado bastante expectación. El nuevo grupo:

Ellas son Theresa R. Cassidy, alias Siryn, Danielle Moonstar, Moonstar, Tabitha Smith, Meltdown, Rhane Sinclair, Loba Venenosa, Xi’an Coy Mahn, Karma y Sally Blevins, Desliza.

X-W

Theresa miró a través de la ventana del despacho del Profesor Xavier. Se sentía juzgada y la sensación no le gustaba nada. Por la expresión de Dani a ella le sucedía lo mismo. Se volvió y pudo ver un brillo de comprensión y complicidad en los ojos de Ororo Munroe, Tormenta, el líder de la Patrulla-X. Buscó el mismo apoyo en Fénix y lo encontró. Como también lo halló en Dominó. Las mujeres-x veteranas estaban con ellas. Eran los hombres los que no parecían aceptar la situación.

- No entiendo cómo pudiste pensar en formar un grupo que actuara de semejante forma. - Le habló Scott Summers.

- Por favor, estoy harta de que le deis vueltas a lo mismo constantemente y no os deis cuenta de que por mucho que insistáis las cosas no van a cambiar. - Dani se levantó del sillón donde estaba sentada. - Terry tiene toda la razón al pensar como piensa y yo estoy con ella. No os gusta nuestra actitud... pues mirar hacia otro lado.

- ¡Danielle, por favor! Ten un poco de respeto hacia los que estamos presentes. - La riñó Charles Xavier.

- ¿Respeto? Si piensa que no respeto a la Patrulla o a las personas que están aquí es que no me conoce en absoluto. Las cosas no se pueden ver tan solo de una manera. Somos muchas personas, "una gran familia”, y espero que no sea obligatorio que todos pensemos de la misma forma.

- Esta misma conversación la tuvimos ya cuando nos dijo que no estaba conforme con los métodos de X-Force y llegó a tal extremo que nos encerrasteis como si fuéramos vuestros enemigos. - Siryn estaba enfadada.- Lo cierto, es que no le gustaban los métodos de Cable...Su antiguo mentor la miró con el ceño fruncido - pero le respetaba, sin embargo no nos respetaba a nosotros, ahora no nos respeta a nosotras. Nos sigue viendo como a niñas pequeñas y hace tiempo que dejamos de serlo. Somos mujeres adultas capaces de tomar nuestras propias decisiones y si nos equivocamos será asunto nuestro, nuestro error. No le gusta que usemos todas nuestras capacidades para luchar... bien, pero, por favor, Profesor, mire a su alrededor. El mundo dejó hace mucho tiempo de ser inocente, y lo sabe mejor que nadie, la gente se mueve y lucha con todo lo que tiene y el que seamos mujeres jóvenes y, aunque suene inmodesto, guapas puede ayudarnos mucho a luchar. Como eso es así, lo usaremos. Sin embargo, nuestra mejor arma no son nuestras apariencias sino lo que tenemos en la cabeza. La inteligencia y nuestro entrenamiento con los mejores son nuestras mejores opciones, el cuerpo... es algo más. No lo único pero es poderoso. Las cosas son así y hay que emplear lo que se tiene a mano.

- ¿Creéis poder controlar todas las situaciones en las que os vais a colocar? - El tono de su padre sonó preocupado y Theresa le miró con cariño.

- Papá, a estas alturas de mi vida puedo controlar perfectamente a cualquier hombre que se quiera sobrepasar. No será la primera vez que me pase. A ninguna será la primera que le pase. - Ella le sonrió. - Confía en mí, papá. Hasta ahora lo has hecho y no te has equivocado.

- Confío en ti, Theresa. Pero ten cuidado, por favor. Tened cuidado.

- ¿Y usted, profesor? ¿Confía en nosotras? - El hombre asintió.

- Si necesitáis ayuda pedirla. Acudiremos. Sigo sin estar de acuerdo pero como Dani ha dicho es vuestra decisión y no puedo ni debo impediros llevarla a cabo. - Mientras salían del despacho, Tormenta se las acercó.

- Tenéis todo mi apoyo. El apoyo de todas las mujeres de esta familia. Estoy de acuerdo con tu padre, Theresa, debéis tener cuidado pero estamos seguras de que lo haréis muy bien y de que nos sentiremos orgullosos de vosotras. Ya lo estamos.

- Gracias, Ororo. Es agradable oír alguna palabra de ánimo.

- Cielo, aunque no lo digan y aunque no estén de acuerdo... todos os respetan. Como ha dicho el Profesor, los tendréis a vuestro lado cuando los necesitéis...

- A todos, Theresa. - Scott las habló deteniéndose delante de las dos. - No lo dudes ni un segundo.

- Gracias... Scott creo que no te he dicho que me alegra verte de nuevo... en casa... sano y salvo. ¿Puedo?... - Fue el hombre quien la abrazó a ella. Theresa sonrió y correspondió al abrazo.

Siryn y Moonstar llegaron a Madripur cuando ya estaba anocheciendo. Ningún radar detectó al Corredor de Medianoche. Nadie supo que habían llegado a su cuartel general. Las dos muchachas entraron en la mansión. Oyeron ruido en la cocina y fueron allí. Sally estaba cocinando algo.

- Hola, Terry, Xi’an quería hablar contigo y con Dani. Dice que ha averiguado algo de esos tíos, además cree que deberíamos investigar un asunto en una fábrica de armas de Hong Kong. Pero bueno, supongo que eso podrá esperar, antes cenaremos. ¿Me ayudáis con esto? - Las dos muchachas se acercaron a los fogones. Pronto estuvieron afanadas cocinando algo. Durante la cena Xi’an las informó de los asuntos que había mencionado Sally.

- Esos tíos nos atacaron porque estaban protegiendo algún secreto... o eso dijiste Terry. - Esta asintió.Creo que tiene relación con la fábrica de armas que os ha dicho Desliza. Se supone que solo conocen su existencia unos pocos...

- ¿Y por qué la conoces tú? - Inquirió Tabitha mientras mordía un trozo de zanahoria.

- Bueno, era uno de los muchos negocios en los que andaba metido mi tío, así que no será nada bueno.

- ¿Qué clase de armas fabrican?

- Armas biológicas...

- ¿En Hong Kong? No se supone que en 1972 se firmó un tratado en el que 140 países se comprometían a no crear, acumular o comprar armas biológicas... y no se supone que Hong Kong por aquel entonces era una colonia inglesa... - Preguntó Dani.

- Sí... ¿Por?

- Bueno, Xi’an, es que Inglaterra era uno de los 140 países que firmaron ese documento...

- ¿Te resulta extraño que mintieran? No sería la primera vez...

- Por supuesto que no, lo sé. Pero si sale a la luz será un escándalo de tal calibre que hará temblar a las islas hasta los cimientos.

- Cierto pero... qué relación tiene esa fábrica con los tíos contra los que luchamos.

- Son mercenarios contratados para proteger algo que están creando en ese sitio.

- Una nueva arma biológica... y seguro que en ningún modo será inofensiva. Sería demasiado pedir.- Comentó Rhane.

- Bueno... ¿Cuál es el plan?

- Ir a esa fábrica. - Afirmó con rotundidad Theresa.

- Perfecto.

Era noche cerrada cuando Meltdown colocó dos bombas pequeñas en las cerraduras. Sabía que saltarían las alarmas pero eso daría tiempo a las demás a entrar en el lugar por otro lado. Contaban con que ella saldría de allí antes de que llegara nadie. Siryn miró el reloj y luego las hizo un gesto a Karma, Moonstar y Loba Venenosa. Desliza se había quedado en la mansión para monitorizar la misión. Loba Venenosa subió de un ágil salto, proporcionado por su forma de loba, a la parte alta del tejado desde donde se podía acceder por medio de una claraboya al interior del lugar, ya allí cambió a su forma humana y colocó una ventosa en el cristal de la claraboya, luego hizo un redondel que cortó la superficie. Terry había dicho que ese viejo truco no haría saltar las alarmas porque era tan obsoleto que el sistema no estaría preparado para él. Por ahora tenía razón pero por si acaso, Tabs haría explotar las bombas para que cuando las alarmas sonasen no mirasen hacia donde estaba ella. Una distracción que la serviría para abrir la cristalera y luego saltar dentro sin que nadie lo notara debido a la confusión.

Moonstar miró su reloj quedaban dos minutos para la explosión. Aunque no era telépata poseía una empatía que la permitía navegar por las múltiples capas de los pensamientos y sentimientos de sus amigas. Podía sentir aunque lejana la tensión de Meltdown y supo que cuando llegara al máximo sería el momento en que haría explotar las bombas. El silencio de las sombras se vio roto por el ruido de las explosiones y pronto se llenó con el estruendo de las alarmas. Rápidamente empezaron a salir hombres armados del interior de las naves.

Siryn, Meltdown ha detonado los explosivos desde la lejanía. Y Loba ha entrado ya...Siryn asintió ante las palabras que Desliza le dirigió por los diminutos comunicadores que Karma había conseguido en el mercado negro de alta tecnología. Todo iba según lo planeado. Ahora Loba estaba en el interior y sabía que debía esperar a que todo se calmara para seguir con lo proyectado. Moonstar, Karma y ella eran los refuerzos de Loba Venenosa, si algo salían mal levantarían ese lugar piedra a piedra y lo desmantelarían clavo a clavo para lograr sacar a la chica de ahí, costase lo que costase.

Loba Venenosa se escondió en el sitio más oscuro que encontró, transformada en loba. Así su cuerpo era más pequeño y además le proporcionaba la habilidad extra de ver en la negrura. Aunque en esa forma retenía casi toda la inteligencia de su yo humano, tenía que hacer un gran esfuerzo para que ese casi no resultara fatal. Xavier la dijo una vez que con entrenamiento lograría superar esa traba pero por ahora todavía no lo había logrado. Había cosas que en su forma humana entendería a la perfección pero que siendo un lobo le eran completamente incompresibles. Una de esas cosas era por qué el lugar en el que se había escondido olía a lactantes. Pronto oyó voces cerca de allí:

Fuera quién fuera el que nos atacó se debió echar a tras en el último momento. No había nadie y por lo demás todo está como debe estar.Su rostro lobuno se contrajo en algo parecido a una sonrisa. Siguió esperando un rato hasta que de nuevo reinó el silencio en el lugar. Entonces salió del lugar, aún convertida en lobo recorrió los pasillos hasta encontrar la sala que Siryn le había señalado que debía entrar. En los planos que había conseguido Karma parecía bastante evidente que esa estancia poseía un valor especial. No esperaba encontrar la puerta abierta pero había trabajado el tiempo suficiente al lado de Kitty Pryde como para aprender algo de informática. Sabía como podía encontrar la clave de acceso desde el sistema electrónico que usaban como cerradura. Cambió de forma y se puso a trabajar. Segundos después en el panel luminoso aparecieron las palabras: Acceso admitido. Se oyó un chasquido y la puerta se abrió. Dentro no había nadie. Era una sala enorme de ordenadores, rápidamente introdujo un CD y empezó a descargar información en él.

- Vaya, vaya, vaya...- Loba Venenosa se asustó al oír una voz detrás de ella. - Si es mi antigua contrincante de Excalibur. Un placer volverla a ver, Sta. Sinclair. - Rhane se volvió y sus ojos se abrieron de par en par debido a la sorpresa.

- ¡¡Scratch!! ¡Estabas muerto!

- ¡Vamos conoces a alguien que de verdad haya muerto en nuestra profesión!

- A demasiados pero la verdad es que casi siempre han sido personas que no deberían haber muerto.

- ¡Oh, es cierto! ¡Tus amigitos! Déjame recordar... Illyana Rasputín, Douglas Ramsey, Warlock, Rusty Collins... Que pena que siempre mueran los más jóvenes. Bueno a mi no me molesta mucho pero quizá tú hayas pensado alguna vez que qué hace especiales a los hombres-x adultos y no a los jóvenes. Sois vosotros los que morís por el sueño y no ellos. ¡Qué injusto!

- ¡¡¡Cállate!!! - Gritó Rhane lanzándose hacia él mientras se pasaba a su etapa intermedia de mujer loba. Recordaba que Peter Wisdom dijo que el hombre necesitaba unos segundos para usar su poder eléctrico. Aunque ella no se los dio y le clavó las garras en el rostro notó como una terrible descarga la recorría el cuerpo. Y chilló.

- ¡Rhane! - Gritó Moonstar al oír el grito de su amiga por el intercomunicador.

- Loba, ¿Qué sucede?- Habló Siryn. No oyeron una contestación clara pero era evidente que la muchacha estaba peleando. - ¡Adelante! Siryn echó a volar llevando a Karma, y usando un agudo grito rompió todas las ventanas del lugar. Moonstar montando a Ébano quedó sobrevolando el lugar.

- ¡Sácala de ahí, Siryn!

- Dale una oportunidad, Moonstar. Quizá sea ella la que este destripando a quien sea. - Replicó la joven irlandesa. - No está indefensa.

Siryn y Karma entraron por la claraboya que había abierto Loba Venenosa. Allí les esperaban un puñado de hombres.

- ¡Sin tregua, Karma!

- Oui... - La chica no sólo tenía sus poderes mutantes para defenderse, había sido entrenada en la lucha cuerpo a cuerpo y era una experta en la misma. Moonstar había ido a recoger a Meltdown y la llevó al lugar, la dejó caer en el interior donde la joven cayó con un movimiento grácil que la permitió lanzar una esfera explosiva que derribó una pared sobre dos de los soldados.

- ¡No mates a nadie, Meltdown! - Exclamó Siryn.

- ¿¡Por quién me tomas!? ¡Sé lo que me hago! - La chica siguió peleando mientras por el rabillo del ojo veía como Karma empleaba sus conocimientos en artes marciales para maltratar el estómago de su oponente, luego la mujer vietnamita poseyó la mente del hombre y le hizo ir contra sus propios compañeros. El hombre, obligado por Karma, disparó a las piernas de dos de sus colegas.

Siryn empujó contra la pared con un grito al tipo que luchaba contra ella. Pero su atención se desvió cuando oyó aullar a Loba Venenosa. Afinó su grito y lo dejó inconsciente. Corrió a través de los pasillos hasta llegar a la sala donde se encontraba su amiga. Cuando entró vio a un extraño hombre delgado y calvo sobre ella presionando con su mano la garganta de la chica. ¡Y esa mano brillaba con una especie de energía eléctrica! Siryn no sabía quien era pero podía ver que a pesar de que Rhane se revolvía furiosa y no dejaba de clavarle las garras en el estómago, estos movimientos se volvían cada vez más lentos y pesados. Loba Venenosa estaba a punto de perder la consciencia. El hombre entonces levantó la otra mano y lanzó una descarga bioléctrica a través de ella en dirección al rostro de Rhane. Siryn gritó furiosa.

- ¡¡¡NOOOOOO!!!- El chillido surgido de su garganta creó una onda vibratoria que impactó en el tipo antes de que la descarga golpeara a su víctima. Scratch salió despedido atravesando dos paredes que el mismo sonido estridente emitido por Siryn había hecho reventar. Scratch cayó como un pesado saco sobre los cascotes dos salas más allá de donde se encontraban las chicas. Theresa se acercó enseguida a la muchacha.

- ¿Rhane? ¿Estás bien?

La joven mutante estaba intentando recuperar la respiración pero la sonrió débilmente y con un susurro la contestó.

- Tengo algo chamuscado el pelo... No te preocupes, Siryn, me pondré bien.- Se incorporó sentándose en el suelo.

- Ese tío estaba demasiado ocupado matándome como para darse cuenta de que la información ya ha sido descargada al CD. Cógelo y vámonos antes de que despierte. Scratch es un asesino y tiene muchos recursos.

- ¿Es más poderoso que nosotras? ¿Le conoces?

- Le conozco y no es que sea más poderoso pero nosotras tenemos escrúpulos y él no.

Siryn sacó el CD del ordenador y ayudando a Rhane salieron del lugar. Cuando llegaron a donde estaban las demás solo pudieron ver a siete tíos inconscientes tirados en el suelo.

- Veo que nadie os para, ¿eh? - Comentó Rhane mirando a su alrededor. - ¿Nos vamos?

- Sí, antes de que lleguen más.- Usando las ventanas que Siryn había reventado al principio salieron del lugar.

- ¿Karma sientes si hay alguien dentro?

- No...

- Entonces, Tabs ya sabes lo que hay que hacer... - La joven y rubia mutante asintió al tiempo que chasqueaba los dedos y hacía volar la fábrica por los aires.

- ¿Dónde está Dani?- Inquirió Rhane.

- Veo a Ébano sobrevolando esos árboles. Vamos, creo que pasa algo... - Contestó Karma. Las muchachas corrieron al lugar. Cuando llegaron se detuvieron sintiéndose de repente muy confusas. Junto a Dani estaba el hombre con el que ella había jugado y ambos sostenían en sus brazos a sendos bebés, mientras que en el suelo había otros ocho pequeñuelos.

- ¿¡Qué es todo esto?! - Exclamó Theresa.

 

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Los personajes que aparecen en este fanfic son propiedad de Marvel, pero este fanfic me pertenece a mi.. Si deseas utilizarlo fuera de esta web, deberas pedirme permiso antes Nina