X-W

Por Nina

Hace un par de meses los antiguos miembros de X-Force dejamos el grupo. Yo era la única chica que quedaba entonces en él y decidí tomarme unas vacaciones. Visité a mi padre y me matriculé en una escuela nocturna para terminar mis estudios de secundaria. Sólo me quedaban dos asignaturas y cuando las aprobé decidí ingresar en la universidad para estudiar magisterio. A veces la vida no te da la oportunidad de continuar con lo que habías planeado. Desde que me regaló mi “don” lo he sabido y ahora no iba a ser distinto. Cuando Theresa vino a verme comprendí que nunca podría dar la espalda a la vida que llevé ni a quien era. Tampoco quería hacerlo.

Los hombres-x son duros pero siempre he creído que las mujeres-x lo son más. Quiero decir que ya es duro ser mutante pero en un mundo que todavía se rige por creencias y costumbres machistas si ser una mujer es difícil, ser una mujer mutante lo es todavía más. Nuestros compañeros hombres-x conocen de nuestra capacidad pero quizá el mundo no esté preparado para enfrentarse a seis mujeres-x entrenadas y con ganas de pelea. Tormenta, Fénix, Pícara, Mariposa Mental, Dominó son un espejo en el que mirarnos, un ejemplo, no obstante ellas están comprometidas con sus propios asuntos en la Patrulla o de otra clase. Ahora nosotras no estábamos en activo... va siendo hora de que lo estemos. Ha nacido un nuevo grupo:

Ellas son Theresa R. Cassidy aka Siryn, Danielle Moonstar aka Moonstar, Tabitha Smith aka Meltdown, Rhane Sinclair aka Loba Venenosa, Xi’an Coy Mahn aka Karma y Sally Blevins aka Desliza.

X-W

Rhane Sinclair mira a su alrededor con cierta aprensión. No sabe si saldrá bien pero le gusta estar con ellas. Le gusta volver a estar al servicio del sueño. Por lo menos de manera activa. Ya llevaba demasiado tiempo viendo todo lo malo que sucedía en el mundo y a las personas que amaba sin hacer nada. El día que Dani vino a verla y le habló de lo que ella y Theresa Cassidy pretendían hacer le pareció un magnífico proyecto. Un grupo de mujeres-x capaces de enfrentarse a todo lo que les saliera por el camino porque habían sido entrenadas por los mejores para ello. Pensó que funcionaría pero ahora que había llegado el momento de demostrarlo sentía que el estómago le daba vueltas y ya no estaba tan segura. Sin embargo se obligó a respirar hondo y a prepararse para lo que se avecindara. Deseó que el Profesor Xavier las pudiera ver... que se sintiera orgulloso de ellas.

¡Loba Venenosa, despierta! La advertencia la sacó de su ensimismamiento y prestó atención a lo que tenía delante pero sus sentidos lupinos la advirtieron de que el peligro no venía por delante sino por detrás. Un movimiento ágil y preciso la colocó tras su oponente al que agarró por el cuello. Usó las garras de su forma semilupina para controlar la situación.

Cielo, los lobos olemos el peligro. No se nos puede pillar desprevenidos y las pocas veces que pasa nos enfadamos. Quieres que te muestre cuánto de enfadada estoy. Al mismo tiempo que decía esto enseñaba los colmillos y le gruñía. Siryn sonrió y siguió observando la situación a la espera de que quien les atacara se diera cuenta de que no luchaban contra cinco sino contra seis. Por lo demás parecía que a las chicas les iba muy bien. Sintió una corriente de aire por encima de ella y levantó la vista para encontrarse con Moonstar sobre su caballo alado Ébano apuntando hacía uno de los hombres. El tipo también la apuntaba a ella.

Baja el arma. No pretenderás hacerme algo con eso, ¿verdad?

Compruébalo, zorra. Siseó el individuo disparándola un rayo de plasma. Moonstar ladeó ligeramente la cabeza y Ébano se movió rápidamente evitando que el disparo la diera. La joven aprovechó para disparar su flecha. Cuando la misma impactó en su objetivo este chilló y se retorció como si se estuviera enfrentando a su mayor pesadilla... cosa que por otro lado era así.

¡Moonstar! El grito de Desliza hizo que Siryn mirara hacia donde estaba la muchacha que en ese momento extendía su campo más allá de lo que hasta ahora cualquiera que la hubiera entrando la habría visto hacer. El campo de fricción envolvió a Moonstar aislándola del impacto de otro disparo de energía que la hubiera herido. Dani se volvió hacia el lugar de donde provenía el disparo e hizo descender a Ébano a tierra. El hombre la miró.

¿Qué eres? ¿Una versión femenina de Ojo de Halcón? Inquirió él.

Soy Moonstar. Y aunque es cierto que llevo flechas como el vengador, lo cierto es que son algo diferentes. Son la manifestación física de mi poder...

¿Poder? ¿Eres una muti? El tono no resultaba ofensivo en absoluto y para Danielle era la primera vez que esa palabra no sonaba a insulto.

Y una cheyenne y una valkiria... Puedo ver la muerte...

¿Me ves muerto?

Quizás... ¿quieres que lo comprobemos? Dani extendió la cuerda del arco donde apareció otra flecha. Theresa dejó de mirar a Moonstar al comprobar que tenía controlada la situación. Ahora buscó a Meltdown pero no la vio... de repente empezó a sentirse inquieta. No querría enfrentarse a Sam si algo le pasara a la chica. De improviso oyó dos explosiones simultáneas y a Meltdown emergiendo de las sombras donde se había mantenido oculta hasta que pudiera intervenir para hacer verdadero daño. Tabitha hacia tiempo que había dejado de ser la niña insegura de antaño... Ahora podía contarse con que respondiera de la manera más eficaz a la situación más complicada. Se había convertido en una espléndida mujer-x y ya no dependía de la opinión de nadie. Ella era su propia dueña y era ella quien decidía lo que hacer en todo momento. Pero quizá por la forma en que había cambiado, por la forma en que se había enfrentado a sus debilidades, Theresa la admiraba todavía más. Tabitha había caído en el pozo más hondo y había sido capaz de levantarse para revelarse como la brillante mujer que ahora veía. Vio que la chica la miraba y Theresa la indicó con un gesto donde era necesaria, Meltdown asintió y se dirigió hacia allí haciendo crujir los dedos de sus manos. Al llegar al lugar vio a un hombre que estaba apuntando con una de sus armas hacia Loba Venenosa, entrecerró los ojos y pronto se oyó el grito deltipo que soltaba el arma de fuego que brillaba incandescente...

Si no te alejas puede hacerte daño. Le habló Meltdown. Te aconsejo que te apartes. Él la miró con el ceño fruncido y luego miró al arma. Comprendió rápidamente que la chica la había calentado de tal manera que no tardaría en explotar. Se arrastró rápidamente sin tiempo de levantarse y tan solo unos segundos después aquel fusil explotó al mismo tiempo que las dos pequeñas bombas temporales que Tabitha acababa de colocar a ambos lados del hombre. Este gritó aturdido por el ruido y por la quemazón que sintió en la piel. Estaba mirándolo pero no se dio cuenta de que él echaba mano hacia su bota izquierda de donde sacó un cuchillo... sin embargo antes de que pudiera lanzarlo contra la joven algo se lo impidió y depositó el arma blanca en el suelo. Tabitha miró a su alrededor algo confusa.

¿Karma?

¿Oui, mon ami? La muchacha vietnamita había hecho uso de su poder de poseer mentes para controlar la voluntad del hombre y evitar que atacara a su compañera.

Te debo una, chica.

Para nada, hoy por ti mañana por mí. Karma controló al hombre hasta que Tabitha le propinó una patada en la cabeza lo suficientemente fuerte como para dejarle inconsciente.

Theresa vio a un hombre observando la batalla desde una posición alejada. Usando su poder sónico se elevó y rápidamente se acercó a él quien la vio llegar sin moverse de su sitio.

Ha montado un seductor y eficaz grupo, señorita. ¿Tendría el placer de decirme contra quienes nos estamos enfrentando? Preguntó él. Tenía un fuerte acento alemán.

Somos X-W. No necesita saber nada más. ¿Por qué esos hombres llevan uniformes de S.H.I.E.L.D.?

Los secretos son secretos por que no se revelan a cualquiera. Comprenderá que no se lo diga.

¡¡Esos hombres han matado a personas inocentes!! Un secreto no vale la vida de 20 personas.

Usted como yo sabe que eso no es así... y ahora si me disculpa tengo que ocuparme de otro asunto. Ha sido un placer conocerla. Él hombre chasqueó los dedos y desapareció. Theresa se volvió hacia donde peleaban sus compañeras y vio que tan solo Moonstar estaba todavía ocupada con su contrincante o quizá es que se estaba divirtiendo con él. La joven cheyenne estaba sentada a horcajadas sobre la pelvis del hombre quien estaba empezando a poner una curiosa cara de angustia. Quizá le estaba sucediendo algo que no era lo más adecuado para el momento en que se encontraba. Se acercó al lugar a tiempo de oír lo que confirmaba sus sospechas.

¿Eso es un arma o es que te alegras de verme? El tono de Dani era divertido. Él hombre tragó saliva, era evidente que la vestimenta o más bien la escasa vestimenta que llevaba Dani no le ayudaba en nada a pensar en otra cosa. Cuando Theresa reunió al grupo pensó que el conjunto debería usar todas las armas de que dispusiera y el sexo, sus cuerpos, sus bellezas y sus propias inteligencias eran instrumentos que les podrían servir de mucha ayuda. Dani estaba sacando provecho de esas facultades.

Eres tan hermosa... Oyeron que murmuraba el hombre. Theresa se sorprendió al comprobar que Dani se sonrojaba. Incluso la chica podía sentirse adulada por el piropo de un enemigo.

Gracias... Se inclinó sobre él y le besó profundamente en la boca, luego se separó de él. - y ahora vete antes de que cambie de idea y nos propasemos contigo. Dani se levantó y sonriendo se acercó al resto de las chicas. Las seis muchachas se alejaron del lugar sabiendo que el hombre no haría nada contra ellas y que el resto de los esbirros estaban demasiado machacados como para representar un problema.

El hombre se incorporó y las vio marchar pero sus ojos sólo siguieron la figura de la chica que había estado sentada en su entrepierna y que había provocado lo que había provocado. Se secó el sudor de la frente con la manga y se pasó la mano por el cabello al mismo tiempo que sonreía:

Creo que me he enamorado. Sus compañeros le miraron atónitos.

¿De esa bruja muti?

Será todo lo bruja muti que queráis pero... ¡cómo está! ¡Y cómo besa!

Unos metros más allá Rhane tocó ligeramente una insignia que llevaba en su uniforme. Delante de ellas surgió el antiguo transporte que usara Excalibur, el Corredor de Medianoche. Rhane había hablando con Brian Braddock el propietario del aparato para que se lo cediera al grupo. Brian había aceptado sin dudarlo. Ahora serviría al nuevo equipo.

Rhane pon rumbo a Westchester. Tabitha se sentó en su lugar.

Se van a llevar una sorpresa. Terry te has dado cuenta de que había un equipo de  televisión grabando la pelea, ¿verdad? La muchacha asintió. Bueno la publicidad nunca viene mal.

Es lo que pretendía, Tabs. Y ahora, cómo creéis que debemos darles la buena nueva a los demás.

Aún dudo que se lo vayan a tomar a bien.

Eso es problema suyo, Sally. Podemos ser tan eficaces como cualquier hombre-x y lo seremos. Están pasando demasiadas cosas como para que nos quedemos al margen viendo cómo suceden. La contestó Dani.

Ya sé que podemos ser eficaces, Dani. Lo has demostrado con ese tío... lo has puesto a mil por hora. Río Desliza. Todas rieron excepto Rhane.

No se debe jugar con algo tan serio como los sentimientos de los demás. Ni siquiera con los sentimientos de personas como ese tipo.

¡Vamos, Rhane! No seas hipócrita a ese tío le ha gustado que Dani jugara de esa forma con él. Va a soñar con ella durante toda su vida. Y eso no es malo. No ha hecho daño a nadie. No pensaba violarlo, ¿sabes? Dani tiene mejor gusto para los hombres del que crees...

Por supuesto que no pensaba hacerle nada malo, Rhane. Pero lo cierto es que el tío estaba muy bueno, Tabs, reconócelo. Su compañera asintió. - Si no fuera de los malos quizá hasta hubiera seguido adelante. De nuevo todas rieron.

Una hora y media después el Corredor de Medianoche aterrizaba en los hangares del Instituto Xavier. Los registros de la mansión habían reconocido la signatura vocal de Theresa y habían abierto los muelles de atraque. No había nadie esperándolas porque nadie sabía que vendrían por esa vía. Cuando entraron en los pasillos superiores de la mansión no vieron a nadie pero Xi’an miró a Theresa.

Están en la Sala de Guerra. La reunión está apunto de empezar. El Profesor sabe que estamos aquí pero parece desconcertado. Y Cable también. Theresa asintió y las seis se dirigieron hacia el lugar mencionado. Siryn abrió las puertas y las jóvenes se detuvieron en el umbral al darse cuenta de que eran objeto de todas las miradas. Miradas que expresaban un alto grado de sorpresa. Sobretodo, y ella lo sabía, por sus atrevidas nuevas imágenes. Todas, salvo Rhane, e incluso ella a pesar de lo que dijera vestía de manera sumamente atractiva, vestían uniformes muy provocadores. El uniforme, por supuesto, era también un arma para el grupo.

¡Dios Santo, hija! La chica miró a su padre y tragó saliva.

Esto no significa demasiado, papá.

Menos mal... Murmuró Sean Cassidy de forma sarcástica. ¿Emma te ha dado clases de moda? La antigua Reina Blanca fulminó al codirector de la Escuela de Massachusetts con la mirada.

Lo siento, Sta. Frost pero lo cierto es que en cierta forma nos hemos inspirado en usted. Mi padre tiene razón.

Me alegra veros, Theresa pero me gustaría que me... nos, explicarais a qué vienen esos uniformes. Dijo Xavier.

Veo que no han visto las noticias, ¿no? Tabitha... La chica asintió, avanzó y encendió un monitor, buscó hasta encontrar lo que quería. Entonces todos pudieron ver la batalla en la que ellas habían participado.

¿Sois un nuevo...?

Sí, Sam. Somos un nuevo grupo. Y usamos todo lo que tenemos para luchar... todo.

¿No son métodos muy drásticos, Theresa?

Como tu mismo nos enseñaste, Cable. Métodos drásticos para tiempos drásticos. Somos buenas y no pensamos quedarnos al margen. Parece ser que no teníamos sitio en ninguno de los actuales y escasos grupos así que decidimos formar el nuestro... Vamos a hacer que funcione y que nos teman. Somos buenas, y lo sabes, Cable.

Lo sois. Pero es un camino duro...

¿Los mutantes tenemos algún camino que no sea duro? Preguntó Xi’an.

Tabitha vio que Sam le hacía un gesto para que salieran fuera. Sabía que esto iba a pasar. Presentarse así delante de su novio iba a requerir por lo menos una explicación y una buena dosis de paciencia.

¡No encontraste nada que enseñara más, Tabitha! La chica suspiró.

¡Es solo un traje!

¡Perdón, cariño, pero eso es un no-traje! Se ve más de lo que tapa.

No exageres, por favor. Espero no tener que recordarte que soy algo más que lo que visto. Sam la miró. Para mí este traje no significa nada...

¡Pero para mí sí! ¡Todos te mirarán!

¡¿Estás celoso?! Deberías considerarte afortunado...

¡¡¡Afortunado!!! ¡¿De qué?! ¿De que todos te vean medio desnuda por ahí?

¡¡¡Samuel!!! Todos me mirarán, sí... ¿y qué? Eso no significará nada... porque ellos podrán mirarme pero sólo tu tendrás derecho a tocarme. Sam, una mirada no hace daño si sabes qué es lo que lo hace de verdad... El daño lo causa el engaño y aprendí que no quiero que vuelva suceder y sé que tú tampoco quieres. Creí que estabas seguro de lo que sentías.

Lo estoy... te quiero.

Entonces, ¿confías en mí? Sam no respondió. Sam, te amo. Que me miren no es nada para mí porque es como si ellos no lo hicieran, no los veo como hombres a los que desear porque solo te deseo a ti. Créeme, por favor.

¿Y qué pasa con tus estudios? Estabas haciendo una carrera, Tabs.

Y continúo haciéndola. Por correspondencia, cuando la estaba haciendo en la facultad no pretendía terminarla enseguida y ahora no es distinto. Jamás creí que pudiera llegar a la Universidad, así que tampoco tengo prisa por terminar, es más, me apetece disfrutar de la sensación de ser universitaria. Me gusta. Samuel sonrió y se acercó a ella.

¿Soy el único que puede tocarte?

El único. Samuel río y la abrazó estrechándola contra sí.

¡Dios, cómo te quiero!

 

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Los personajes que aparecen en este fanfic son propiedad de Marvel, pero este fanfic me pertenece a mi.. Si deseas utilizarlo fuera de esta web, deberas pedirme permiso antes Nina