Xena se escribe con X, de Patrulla X.
CAPITULO 15
Gabrielle se detuvo a un par de pasos del Pájaro Negro, mirándole con cara de pocos amigos.
- Kurtie, ¿qué es eso?
- El Pájaro Negro, liebtchen
- ¿Le ha llamado Kurtie?- farfulló Pícara muerta de risa.
- Que es negro ya lo veo.
- Es un avión...- ante la cara de no entender de la chica, añadió- Es un aparato para volar... Como el carro de Apolo, imagino.
- Oh, dioses, otra vez no- bramó Xena.
- Creo que sí, le ha llamado Kurtie- dijo Tormenta intentando no reír.
- Tranquila, Gab. Es muy seguro.
- No te preocupes. Ya he volado antes y no me asusta- sonrió ella.
- ¿Le ha llamado Gab?- dijo Xena- Sólo yo le llamo Gab.
- Pues ya sois dos, chata- dijo Logan.
- ¿Le ha llamado chata?- preguntó asombrada Pícara.
- Claramente, si- contestó Ororo.
No se hicieron más comentarios al respecto, aunque ganas no faltaron, y media hora más tarde estaban sobre la Escuela de Emma Frost en Massachussets.
- ¿Cómo lo hacemos?
- ¿Qué quiere decir como lo hacemos, Lobi?- preguntó Pícara sentada en los controles de comunicaciones del Pájaro Negro.
- ¿Con sutileza o sin ella?
- ¿Suti qué?- preguntó el elfo levantando una ceja- ¿Pero tú tienes de eso?
- Sutilmente, Logan- apuntó.
- Lástima...
- Con Callisto las sutilezas no sirven de mucho...- apuntó Xena.
- Mira, por una vez, estoy de acuerdo- dijo la rubia.
- Bueno, al fin y al cabo, tampoco nos ha hecho nada, ¿no? Total, Ororo solamente la ha tenido metida en la cabeza durante unos siglos... Más o menos, los que Pícara lleva sin poder dormir una noche completa, ¿no?- dijo Logan mordisqueando el puro.
Tormenta y Pícara se miraron con cara de pocos amigos, asintieron y el Pájaro Negro se posó por todo el morro en la cancha de baloncesto de la Escuela de Emma Frost, con un nada sutil ruido de motores.
- Me encanta cuando os ponéis sutiles...
CAPITULO 16
Cuando los hombres X hicieron su espectacular y nada discreta aparición en la Escuela de Emma Frost, Callisto si lo preferimos, estaba dando clases de danza. Era una actividad que le gustaba, porque era lo más parecido al entrenamiento estilo amazona que podía encontrar en esta época de humanos débiles y arropados por la tecnología. Eso convertía su particular estilo de ballet en una actividad más cercana al full contact que a otra cosa, pero eso no era algo que le importase a Callisto, que en ese momento paseaba los calentadores entre las filas de alumnos golpeando el bastón de mando en el suelo y dando instrucciones al más puro estilo “Fama”, con la radio a todo volumen.
- La danza es dolor, y aquí habéis venido a sufrir...
- I´m gonna live forever, I´m gonna learn to fly,
fame…
Vamos, que estaba en la gloria, cuando vino la gente X a cortarle el rollo. Salió pues Callisto con ese humor de perros que todos le conocemos, dispuesta a atizarse con la Patru, que es uno de los gajes del oficio de supervillano, cuando se dio de morros con Xena, que salía hecha una furia del Pájaro Negro, porque de por si a la chica le va lo de darse de tortas con los malos, y porque tiene vértigo y el avión no le hace ni puñetera gracia.
- Disculpa- dijo la guerrera apartando a la rubia oxigenada aquella que se interponía en su camino hacia la puerta, con un par de calentadores fucsias de lo más horteras.
- ¿Xena?
- ¿Callisto? ¿Qué te ha pasado en el pelo?
- Me lo plancho- dijo ella moviendo la melena.
- Ahora me lo explico- replicó de fondo Pícara- No era normal que lo llevase siempre tan tieso, que ni se le mueve...
- Pues te queda mucho mejor...- añadió Gabrielle.
- Sí, ¿verdad?
- Bueno, ¿nos centramos en lo que veníamos a hacer o seguimos hablando de moda?- dijo Lobezno sacando las garras.
- Eso, eso- añadió Xena desenvainando la espada azul.
- Eh, eh. Aquí no, que me vais a destrozar el chiringuito y aún no he terminado de pagar los desperfectos de la última vez que estuvieron aquí los Nuevos Mutantes.
- Emma...- interrumpió Tormenta.
- Hola, Ororo. Veo que conseguiste romper el enlace mental- sonrió malignamente Callisto.
- Esa es una cuenta pendiente que tenemos tú y yo. Pero este no es el momento de zanjarla.
- Cuando quieras... ¿En tu casa o en la mía?
- Necesitamos encontrar a Ares.
-¿Para?
- Tiene que volver- dijo Xena.
- ¿Tanto lo echas de menos?
- Por mi como si se pudre, pero hace falta en Grecia.
- El Dios de la Guerra debe hacer su labor, ocupar su lugar en el equilibrio de las cosas, o la realidad se hará añicos- explicó Gabrielle.
- ¿Y yo?
- Tranquila, a ti te vamos a solucionar los problemas rápido- terció Logan.
- Bueno, supongo que si no quieres, no hace falta que vuelvas, ¿no, Xena?
- Realmente, Hades sólo dijo que Ares debía volver. No dijo nada de ella.
- Vale, entonces me quedo.
- ¿No quieres volver?
- Ni muerta. Paso de Grecia, su mugre, sus dioses peñazo dando la brasa todo el día y de vosotras haciéndome la puñeta cada diez minutos. Prefiero discutir con Ororo. Es más estimulante.
- Tú misma- dijo Xena con cara de suficiencia.
- Sí, si, si...- dijo Gabrielle- Perdón.
- Entonces, ¿vamos a pegarnos para que nos digas donde está Ares, o nos das amablemente su dirección?- dijo Pícara haciendo acción de quitarse la torera.
- ¿Tienes papel y lápiz?
CAPITULO 17
- Sólo alguien tan hortera como Ares podía llevar en pleno siglo 21 semejante pinta...- valoró Gabrielle mirando las fotos de Kraven, El Cazador, en la base de datos de la mansión X.
- La verdad es que la capa de león sobraba- dijo Pícara.
- ¿Y cómo puñetas localizamos a ese tipo?- se quejó Rondador.
- De vez en cuando aparece por Nueva York- dijo Tormenta leyendo los datos del ordenador.
- Sí, suele aparecer para pegarse con Spiderman- dijo Pícara- ¿Y si llamamos al trepamuros a ver que sabe de él?
- Perfecto. ¿Tienes su móvil o algo así?- ceniceó Lobezno
- No hay más que darse un vuelo por Nueva York y seguro que nos lo encontramos patrullando- contestó Pícara picada.
Efectivamente, no fue muy difícil localizar a Spider, que andaba pegando a una farola a un grupo de rateros que intentaban atracar a un ancianita.
- Tú siempre tan boy-scout, dulzura.
- Hola, Pícara. Hola. Chicos- dijo Spider terminando de pegar la telaraña- ¿Qué os trae por aquí? Además de mi indudable atractivo, por supuesto.
- Estamos intentando localizar a Kraven, El Cazador- dijo Tormenta.
- ¿Se ha abierto ya la veda del león viejo?
- Más o menos.
Una media hora de explicaciones más tarde, amenizada por unos 40 chistes del trepamuros y una par de presentaciones, y tenían toda la información para encontrar a Kraven. El trepamuros tenía previsto vigilar la exposición de fieras salvajes que el Metropolitan estaba preparando. Sospechaba que Kraven podía tener algo que ver con los problemas que había tenido la exposición en todas las ciudades por las que había pasado. Realmente, Hades las había mandado al sitio apropiado.
- Te importa que nos encarguemos nosotros, arañita?- bramó Lobezno.
- En absoluto. Aprovecharé para zurcir mis mallas rojas y azules mientras tanto. Me marcho, que llego tarde a trabajar. Los increíblemente interesantes y carismáticos superhéroes arácnidos, también tenemos que comer.- dijo Spider mientras lanzaba una de sus telarañas y se balanceaba entre los edificios.
- ¿Es siempre así? – preguntó Gabrielle divertida.
- Sí, sus poderes mutantes son arácnidos y cómicos a partes iguales- dijo Rondador riendo.
- Me recuerda mucho a Antolicus...- sonrió Xena con nostalgia.
CAPITULO 18
Los almacenes del Metropólitan eran lo suficientemente grandes como para ocultar a la Patrulla X detrás de alguna caja polvorienta. Lo malo era que Lobezno empezaba a inquietarse, y le daba por fumar.
- Encanto, apaga ese puro...
- ¿Ahora eres de la liga antitabaco?- echándole el humo a la cara.
- No, pero Kraven lo va a oler. Huele fatal, lobi...- dijo ella dispersando el humo con la mano.
- Ya no importa. Está cerca. Puede sentirlo...- dijo Xena poniéndose verde.
Por una de las ventanas, ágil como un felino, se descolgó una figura. Era un tipo alto y de complexión fuerte. Y llevaba una cabeza de león sobre los hombros.
- Vaya, Xena no esperaba encontrarte aquí.
- Yo a ti sí. Estaba a punto de vomitar...
- ¿De veras? Pues no decías eso la última vez... ¿Qué haces aquí? No es que me moleste. Entiendo que me eches de menos, pero tenía entendido que ya no eras de los míos, que te había lavado el cerebro la rubita...
- No tengo ganas de discutir contigo, Ares. Nos ha mandado Hades. Tienes que volver.
- Ni hablar. Te conozco demasiado bien, Xena. Y no quiero tener que enfrentarme a tu hija. Ya me has dado tú bastantes problemas...
- ¿Tienes miedo?
- No. Pero me encanta ser inmortal, Xena. De hecho, es una pasada. Y no me apetece que de alguna forma que no puedo imaginar pero que encontrarás, te apañes para que tu descendiente me liquide. Ni siquiera un dios puede evitar una profecía.
- Sea pues, Ares. En ese caso, muere- dijo Xena desenvainando el espadón azul.
- Nena, tu gusto en espadas desmejora día a día. ¿Azul?
- Habló el que lleva una capa de león- intervino Gabrielle desde detrás de una caja.
- ¿La rubia? ¿Tenías que traértela?
- Es que va de serie, Ares- dijo ella atacando.
Lobezno hizo acción de salir de detrás de la caja.
- Es una cuenta personal, Lobezno. Deja que la solucione sola- dijo Gabrielle cogiéndole de un brazo.
- Intervendremos si tiene problemas- aclaró Tormenta.
- Es fácil, solo tiene que darle una vez. Ares no se espera que la espada pueda matarle. Cree que es inmune- aclaró Gabrielle..
Varios minutos de enloquecida y frenética pelea, gritos de guerra e insultos varios, Ares se hartó de jugar y decidió acabar con aquello de una vez por todas. Xena aún no le había siquiera rodazo con la espada, pero tampoco él había podido hacer blanco, y no tenía todo el día. Un rayo salió de su mano, lanzando a la guerrera a 20 metros. Chocó contra una caja y quedó medio atontada por el impacto, dejando caer la espada.
- Ahora- dijo Tormenta.
Pícara lanzó a Logan, que se interpuso entre el cuerpo de la guerrera y ares, parando su espada con las garras, mientras Rondador se teleportaba sobre la espada. Kurt cogió el arma y se volvió a teleportar sobre la espalda de Ares, al que ensartó atravesando al boca del león que llevaba en los hombros.
En el momento en el que la espada atravesó a Ares, se desmaterializó bajo sus pies, dejando al elfo sin ningún apoyo bajo él, de tal forma que fue a caer cuan largo era sobre Xena.
- Perdón. Ten, tu espada- acertó a decir el exhausto elfo dándole la espada a Xena.
- Maldito tramposo...- gruñó Xena mirando hacia el lugar antes estaba Ares.
DISCLAIMER: Como siempre, los derechos de La Increíble
Patrulla-X, Los Nuevos Mutantes y Spiderman, son propiedad de la Marvel. Esta
vez, además, los de “Xena, la Princesa Guerrera”, pertenecen a Reinassance.
No pretendemos violar la santidad de los derechos de autor ni incurrir en ningún
delito, sin olvidarnos de que no tenemos ni un duro, así que si intentan hacernos
una demanda, lo tienen claro. Jejeje. Simplemente, esperamos divertir sin molestar.
Mutativos saludos.
Reclamaciones, sugerencias o palmaditas en la espalda a: senadoraleia@hotmail.com